Notas al margen
David Fernández
Vox se resiste al cortejo de Feijóo
Granizaba y llegaban las primeras fotos desde Rincón de la Victoria con el verde alfombrado de blanco -Salgo a la conferencia. -A ver si te va a caer un rayo- me contestan. -Voy con paraguas.- ¡Por eso!- insisten. Con esta advertencia inicio el paseíllo hacía el chiquero cultural de la Malagueta. Ofician José Carlos Ruiz Sánchez como moderador y Bernat Castany Prado, pensador invitado a analizar La Filosofía del Miedo dentro del ciclo Vivir con Filosofía. Tres meritorios cuartos de entrada que puntúan como tromba en la desapacible tarde del martes 24 de enero.
Sintetizo: el miedo nos acompaña como una sombra de homínidos para acá. Estimula el aislamiento, las actitudes egoístas y a veces crueles. El canguele nos impide ser felices y evoluciona a lo largo de la historia en la que el pavor se sustituye y renueva. Hay temores religiosos, políticos, éticos, patológicos e irracionales. Sobrevolaron conceptos de Platón, Aristóteles, Epicuro, Horacio, Maquiavelo,Spinoza, Kant, Nietzsche, Max Aub… y todo el star system del desencuadernado libro de Filosofía de COU. Saltó a la palestra hasta Stephen King, maestro del terror y premio nobel de la popularidad. Las cabecitas del público asentían ante las explicaciones de los doctores del estrado. A mitad de la conferencia, con el auditorio en tenue luz, llegué a temer que se nos apareciera un Dementor, uno de esos seres terribles de los libros de Harry Potter. Los dementores se alimentan de la ruina y destrucción ajena aspirando como una Roomba toda paz, esperanza y alegría dada su destreza para fulminar sentimientos y recuerdos positivos. La nocturnidad tormentosa y el repicar de la lluvia ayudaba la puesta en escena para racionalizar los diversos espantos según el análisis de mentes privilegiadas. Filósofos ágiles con un lenguaje académico que eleva sus premisas a una categoría superior. Cognoscitivo, ontológico, ética, política y otros términos se amplificaban por megafonía con inmanencia total. Del miedo a la tecnología y los cambios, al miedo al otro y la ansiedad. El miedo y el odio que son primos hermanos. Sin empantanarse en asuntos psicológicos, ajenos a su ámbito de estudio, Bernat apuntó alguna solución como cierta "desconexión del presente" creí entender, no me haga mucho caso, tengo algo oxidada la epistemología. Aún así, salí rozagante y con cierto pánico a dar un traspié y partirme la crisma con las solerías resbalosas de Cenacheriland, no sería la primera vez.
También te puede interesar
Notas al margen
David Fernández
Vox se resiste al cortejo de Feijóo
Manual de disidencia
Ignacio Martínez
Trump se queda Venezuela
La esquina
José Aguilar
Socialistas en desconcierto
Gafas de cerca
Tacho Rufino
Los festivos bombazos
Lo último