Málaga está de enhorabuena. Una nueva comparsa, que ha sido capaz de juntar a un All Star del Carnaval, ha nacido para aumentar el nivel del concurso. Sin embargo, lo mejor no es que haya recuperado a tipos que nunca debieron poner sus gargantas en mute, sino el autor al que le han dado la responsabilidad para escribirles. Miguel Gutiérrez, un hombre de escaso bagaje, buenas maneras y miles de ganas. Una suerte para él y para el concurso, que necesita nuevas caras para no seguir estancándose más aún.

Porque el COAC se ha convertido en un club privado. Cantan los de siempre, tocan los de siempre, escriben los de siempre. Cada vez se percibe más miedo a apostar por la gente nueva, especialmente en el caso de las plumas. Se acude al flamenco a sembrar el veneno en voces que aún no probaron el Carnaval. Se sondea en la Semana Santa para dar con quien se anime a usar caja y bombo a ritmo de 3x4. Pero cuando a un grupo le hace falta un nuevo autor, pocos son los que se atreven. Sigue pesando mucho la creencia de que un autor con padrino garantiza escribir mejor que algún nuevo talento huérfano de fama.

Oigan, yo crecí con la murga de Pariente o la de Antonio León, o la comparsa de Los Gallegos, la de David Santiago…. Ahora ya no tengo claro quiénes son los del Kara o los de Guti, y me pregunto si en 2021 la Peña er Dito tendrá de nuevo un autor distinto. Me cuesta mucho armar este sudoku de ver a los clásicos integrantes de un grupo cambiando cada año. Y, como soy muy romántico, me da pena que las agrupaciones parezcan cada vez más clubes de fútbol que familias (vivan las honrosas excepciones).

Los autores clásicos se van retirando. Y no solo por cuestiones laborales o asuntos familiares. También les va mermando la ausencia de competencia. A todos se nos llena la boca diciendo que queremos ganar, porque es así, pero es la pugna con otros rivales la que nos llena el cerebro. Sin ideas nuevas, el COAC se va resecando. Involuciona. Y se convierte en una cárcel de oro para el que ahora gana, porque la falta de gente apretando por detrás acortará su tiempo de vida escribiendo. Todos perdemos.

Últimamente, apenas Félix Godoy ha venido a refrescar el concurso (tanto en murgas como en comparsas). Ojalá que a Miguel Gutiérrez le vaya bien y sea el primero de los muchos nuevos que rescaten la fiesta. Los que hoy tienen miedo a apostar por la savia nueva serán los primeros beneficiados.

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