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Punto de vista

José Ramón del Río

jdel35@hotmail.com

En casa

Sin mucha información de lo ocurrido en China, aquí se celebraron convocatorias públicas multitudinarias

Que es donde mejor se está. Ése era un dicho muy común en la España rural y que ahora hubiese podido servir de lema publicitario al Gobierno de Pedro Sánchez para consolar a la ciudadanía por la prohibición impuesta de salir a la calle (sólo se puede para contadas finalidades). Hay que reconocer que, salvo pocos casos aislados, los españoles han acatado la prohibición, y mira que es difícil aceptarla cuando uno lo que quiere es hacer ejercicio al aire libre, sea el del vigoréxico que pretende correr medio maratón o el que se limita al paseo mesurado, dando la vuelta a la manzana. Hubiera sido más sencillo si desde el primer momento se hubiere explicado que no saliendo de casa, en el supuesto de estar contaminado, sólo se podía transmitir el virus al número limitado de los que con él conviven. Sin mucha información de lo ocurrido en China, aquí se celebraron convocatorias públicas multitudinarias, como la manifestación del 8 de marzo en defensa de la igualdad de la mujer, o privadas, como la que tuvo lugar con asistencia de casi 400 personas en un homenaje (muy merecido por cierto) en la provincia de Cádiz. De los errores se aprende por lo que no hay que culpabilizar a los convocantes.

Está muy bien que nos comparemos con Corea, que dicen que se parece mucho a España: en número de habitantes, en la media de edad y en la esperanza de vida, y que ante los primeros síntomas se quedaron en casa, usaron mascarillas y, en lugar de esperar a que los pacientes formaran colas, fueron a buscarlos y realizaron más de 15.000 pruebas diarias, cuando aquí parece difícil que te hagan alguna. Ya se nos ha anunciado que la alarma no será sólo por una quincena, sino que se ampliará, por lo menos, a otra. Hay el consuelo de que el tiempo acompaña para esta reclusión obligatoria en casa. Y digo que acompaña, porque en esta provincia de Cádiz, en lugar de los días floridos y hermosos del principio de la primavera, el martes llovía a cantaros y ayer tuvimos una espléndida levantera. Estamos recluidos, pero en principio, sanos. En mi caso me lamento de no ver a mis nietos y he visto de refilón al que acaba de nacer, que hace el número 11 de los habidos. Y si ahora me quejo (mejor: echo de menos) de que la única actividad física que puedo realizar es la bici estática, a cambio de la mucha de antes, lo que me preocupa es las consecuencias de esta crisis. Porque van a durar más que los dos estados de alarma.

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