Por montera

La culpa es de los periodistas

Contra las noticias falsas hay que luchar ahora y siempre, y no sólo en las campañas electorales

La culpa de las falsas noticias las tienen algunos periodistas. Aquello que se popularizó mundialmente como fake news son las noticias falsas que se divulgan sin la previa verificación por parte de los periodistas, de que aquel titular que se va a publicar sea o no cierto. Directores de periódicos de importante trascendencia y otros medios están alertando del peligro que la sociedad y la democracia corren si el periodista abandona su sentido de la responsabilidad. El periodismo es la búsqueda de la verdad entre todos los acontecimientos que puedan ser de interés para el público. No un juego. De ello advirtieron Francisco Rosell, director de El Mundo, o Juan Luis Cebrián en el Foro de la Nueva Comunicación en sendas conferencias. Ambos alertaron del peligroso impacto que produce en la democracia la posverdad. La Asociación de Periodistas de Andalucía hizo, también, un importante curso sobre el impacto del periodismo digital, este pasado verano.

Internet es un basurero de opiniones, con falta de rigor y credibilidad, como lo definió Cebrián. Emmanuel Macron, presidente francés, hace días, y casualmente a punto de entrar en campaña electoral, anunció que se propone a "luchar contra y las fake news con una ley que impida la desinformación a través de las redes sociales en periodo electoral".

Contra las noticias falsas hay que luchar ahora y siempre, y no sólo en las campañas electorales como la francesa o las catalanas. La amenaza sobre titulares sensacionalistas, falsos, manipulados no son producto únicamente de tentativas dirigidas por servicios especiales dirigidos por potencias extranjeras. Ese mal llamado "periodismo" es producto de la perversión del periodista contra el individuo, de la envidia y el odio social, de la necesidad de que se lea la noticia, que se haga click sobre el titular sensacionalista, caiga quien caiga sin remisión. Empiezan por escuchar unas declaraciones. Extraen tres palabras que manipulan a su interés. La gente no lee casi prensa escrita. Pinchan el titular en internet y se creen que tres mujeres serán las representantes de los Reyes Magos en Madrid. Se viraliza la noticia, la falsa noticia. Se forma un trending topic. Empieza la lapidación popular. Cuando la noticia es que en una carroza saldrán artistas del LGTB vestidas de ositos de peluche. Así está el periodismo. Okupado por supuestos periodistas, sin escrúpulos, que humillan a esta profesión y a la sociedad que requiere responsabilidad y rigor.

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