Semana Santa

Promesas y devoción

  • La Reina de la Villa brilló tras su nueva restauración, la Magdalena lució su túnica de gala y la Sentencia no pudo liberar el preso

"¿Van cantar aquí la barca?", preguntaba una niña a su padre cuando los primeros nazarenos burdeos dejaban atrás San Francisco y ya se veía el trono de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto. Un ritual que se cumple todos los años desde que en 1979, de forma espontánea los horquilleros de María Santísima de los Desamparados entonaran Pescador de hombres cuando la Banda Municipal de Periana la interpretaba. Desde entonces, acompaña a ambos titulares durante la noche del Miércoles Santo. Sereno y acompasado echó a andar Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto hacia Joaquín Lobato y La Carrera, cada vez más cerca de San Juan y del barrio de La Villa donde esta cofradía es tan esperada. Muy del gusto fue el olivo, más coqueto y recogido que en años anteriores. María Santísima de los Desamparados, con la elegancia que se le espera llegó al camarín de la Puerta Real y volvieron a verse lágrimas de emoción. Muchas ganas había de ver a la Reina de la Villa, tras haber sido restaurada durante el pasado año. La artista Luisa Chicano, hermana de la cofradía, no faltó a su cita, y le cantó a su Cristo y a su Virgen en Salvador Rueda.

Y precisamente cuando la cruz guía estaba llegando a calle Coroná como se le conoce popularmente, hacía su salida el Señor de la Villa desde el tinglado de San Isidro. Este año la junta de gobierno de la Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima de Gracia y Perdón tomó una decisión difícil, suprimiendo su paso por Salvador Rueda, la plaza de San Juan y calle de Enmedio. De esta forma, cumplía el doble objetivo de estar más tiempo arropado por su barrio y reducía el recorrido, complicado para un trono de sus dimensiones y el número de hombres que lo componen. No obstante, esta pieza tallada en madera de cedro en los talleres de Caballero Farfan de Sevilla es una de las joyas del patrimonio cofrade veleño. Otro de los cambios significativos fue la incorporación de la Agrupación Musical Nuestra Señora de las Angustias de Andújar detrás del trono. Después de nueve años y de numerosas conversaciones con instituciones pentitenciarias no hubo indulto del preso.Desde San Juan salía Nuestro Padre Jesús Cautivo de Medinaceli con su túnica blanca. El de las tres monedas y los tres deseos. Sobrio el desfile de esta hermandad que después de 13 años cambiaba la agrupación musical de la Vera Cruz de Osuna por la de Santa Águeda de Villalba del Alcor. Y detrás marchó Santa María Magdalena, que recuperó la túnica morada después de que en 2013, como manda la tradición, vistiese de hebrea.

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