Final del talent de La 1

Ona y Paz. Agua y Sevilla en la final de 'Masterchef'

  • La olímpica y la actriz disputaron los menús más elaborados que se recuerdan en el programa 

Paz Vega celebra la victoria de Ona Carbonell Paz Vega celebra la victoria de Ona Carbonell

Paz Vega celebra la victoria de Ona Carbonell / RTVE

El carácter olímpico es un plus para un maratón televisivo de exigencia como Masterchef. Ya sucedió con el ejemplar piragüista Saúl Craviotto y se ha vuelto a repetir con una deportista de la piscina, Ona Carbonell, que como sucede en la sincronizada con sus entrenamientos espartanos, nunca perdió la sonrisa pese a caer casi siempre en el grupo del que formaba parte en la prueba de exteriores. Ha sido la ganadora que más sufrió (participó en 30 de las 32 pruebas posibles, un quebranto continuo) pero además también ha sido la vencedora más brillante en la cocina. Una final muy disputada que también mereció ganar otra modosa del plató, Paz Vega, con su postre de rebujito y cítricos sevillanos.

Carbonell, que hace unos meses no se atrevía ni abrir una lata de Hacendado, se preparó en El Celler de Can Roca, el mejor restaurante del mundo (por calidad e innovación), pese a lo que digan las clasificaciones, y esa preparación en los fogones gerundenses fue fundamental para su excelsa final.

Olimpia frente a Hollywood. Dos finalistas esmeradas con Ferrán Adriá alucinando en la mesa junto a un jurado sin poder poner peros. Ona llegó a la prueba decisiva tras resolver con entereza la receta paso a paso junto a Eneko Atxa. Antonia Dell’Atte, injusta semifinalista, la lió entre órdenes, jugos y boniatos. Hasta incluso reprochó de manera infantil que la nadadora no le ayudase cuando, en realidad, como vieron los espectadores, fue al contrario.

Paz Vega se había clasificado replicando un menú de Jordi Cruz ante el jurado de Maestros de la costura y un insufrible Caprile. Antonia fue fiel a sí misma como mamma incorregible y Mario Vaquerizo, la sorpresa de la edición por disciplina y buena voluntad en todos los aspectos, se arrugó, dejando el campo abierto a la sevillana.

Los menús de la final

Las finalistas, sabedoras de cómo hay que gastarlas en la última cena (que en antena se programó cerca de las doce y media de la noche), planearon sendos menús donde se reflejaran sus experiencias vital. Paz elaboró un recorrido por Andalucía, con un arroz de mar, plancton, perlas de tapioca, carpaccio de carabinero y un crujiente de cebollino (todo un guiño a Ángel León); de segundo, solomillo de retinto, con crema de pimientos de piquillo; y de postre, Aire de Sevilla: helado de yogur, frutas osmotizadas con granadina y sorbete de rebujito.

Una elaborada propuesta frente al menú homenaje al agua de Ona con consomé tibio de verduras con ventresca de sardina; flor de endibias (que evocaba a las nadadoras en la piscina) y el postre, El deshielo del Himalaya, entre frutas y especias que evocaban un reciente viaje a la India y su participación con la Fundación Vicente Ferrer.

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