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Jaime piensa en grande

  • El escolta lidera el triunfo en la siempre complicada pista del Fuenlabrada con 28 puntos

  • El equipo de Casimiro fue creciendo con el paso de los minutos y decidió defensivamente

Lessort realiza un espectacular mate. Lessort realiza un espectacular mate.

Lessort realiza un espectacular mate. / acb photo

Jaime Fernández representa el rostro de la ilusión y el descaro de este Unicaja. Exhibiciones como la que ofreció anoche en Fuenlabrada no se han visto muchas en los últimos años. Nedovic, algunos días toreros de Marcus Williams o Kyle Fogg... Y poco más. Soberbio partido del madrileño, que protagonizó un solvente y valioso triunfo del Unicaja en una pista que suele ser una china en el zapato. En Fuenlabrada no regalan caramelos y el equipo de Luis Casimiro tomó el fortín del Fernando Martín con un in crescendo. Fue haciéndose más sólido conforme pasaban los minutos y acabó ganando con holgura para poner otra piedra camino a la Copa (79-93) y para consolidarse entre esos cuatro primeros anhelados.

Sólo Thomas Kelati metió más triples en un partido del Unicaja (nueve) y Jaime Fernández batió el récord a domicilio que tenía Tomás Jofresa desde 1997 (siete). A su ritmo, el Unicaja empezó a gobernar un duelo que fue decantando a medida que mejoraba su defensa. Cuando el equipo local redujo su anotación el Unicaja no paró de meter. Dista aún de la continuidad necesitada para pensar en grandes cosas el equipo de Casimiro, pero fue una buena respuesta tras un partido desagradable en Lituania apenas 48 horas antes. No acusó el desgaste.

Le costó al Unicaja domar el partido. El Fuenlabrada de Agustí Julbe sigue una línea de juego intensa y agresiva. Como el Unicaja, busca muchos ataques, cortos si hay buena posición. Y ello derivó en un partido enloquecido por momentos. También lleva a errores producidos por ese vértigo que se quiere imprimir al juego. En ese ritmo, con los lógicos altibajos, el Unicaja no se debería sentir incómodo, pero hay jugadores que aún deben cambiar el chip.

En cualquier caso, momentos de baloncesto de alto nivel, con acierto tremendo en los dos equipos. Un gran Jaime Fernández (cuatro triples al descanso) daba los primeros fogonazos de su exhibición, además con una confianza enorme. Pegaba el Fuenlabrada (15-10), respondía Salin con dos triples (15-16) y Cruz metía un triplazo sobre la bocina del primer cuarto (21-20).

Cruz hacía daño a un Unicaja que no defendía bien la zona (ocho rebote ofensivos al descanso el Montakit). Se atisba un problema serio en la pintura con el rebote. No está siendo contundente. Y esa es una cualidad que cuesta adquirir, se tiene o no. Pasó en Lituania y ocurrió en el Fernando Martín. No es cuestión sólo de pivots (Shermadini y Wiltjer quizá son los que tienen más carencias ahí), pero son ellos los que salen en la foto. Con Lessort y Suárez el equipo es más rocoso ahí.

Llegó un momento de tiroteo. Cruz por un lado, Wiltjer, Waczynski, dos veces Jaime... El Unicaja producía igual de dos que de tres (ocho desde cada sitio al descanso). Shermadini anotaba un par de canastas, antes metía el debutante Nogueira y Popovic, habitual verdugo verde, colaba un triple saltando a una pierna sobre la bocina (43-45).

Siguió dominando el Unicaja tras el descanso pero siempre con distancias cortas, no más allá de los cinco puntos (47-52). Tuvo algún momento para romper, pero Brian Roberts estaba errático y lo impedía. Wiltjer metía un triple increíble y en la jugada siguiente concedía en defensa, esa regularidad es terreno de mejora amplio para el canadiense. Pasaba momentos delicados el Fuenlabrada, pero se mantenía en el partido con destellos de Bellas. Jaime Fernández metía dos triples más y era quien llevaba la batuta del partido, imperial.

La percusión del Unicaja abría vía de agua en el partido (58-66). La clave estaba atrás. Falló cinco tiros libres el Fuenlabrada y el Unicaja subió el nivel defensivo, confluyeron ambas circunstancias. En un partido con dos equipos agresivos, la llave del tesoro estaba ahí. Y el Unicaja puso el candado, ahora sí dominando el rebote, para distanciarse por 10 puntos al final del tercer cuarto (58-67) tras un tiro libre de Shermadini.

Se refugió Julbe en una zona y al Unicaja se le indigestó. La diferencia voló rápidamente. 8-0 de parcial después de más malas decisiones de un Brian Roberts opuesto a lo que se espera de él (66-67). En un momento para aguantar y matar el partido, el Unicaja se lo complicaba.

Encontró aire el equipo malagueño para atacar la zona con dos triples de Sasu Salin (68-76), el segundo de ellos lejanísimo. Pero después perdía Waczynski dos opciones claras (contraataque y triples) para abrir más brecha. Emergió Suárez, con un triple tras saque de fondo y una sensacional asistencia a Lessort tras postear (70-81).

El partido estaba en el tejado del Unicaja, dependía de él a falta de cinco minutos. Y Lessort se encargó de despejar cualquier duda con seis puntos consecutivos aprovechando continuaciones. Antes de que Jaime coronara su exhibición de jugador caro con ocho triples y 28 puntos. El rostro de la esperanzanza cajista.

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