Unicaja Baloncesto La Euroliga 2019/20, por la tele

  • El título de Eurocup del Valencia tras la victoria ante el Alba ciega esa vía para la próxima temporada

  • En el club se huye del cataclismo y se intenta relativizar

Carlos Suárez y Giorgi Shermadini se lamentan. Carlos Suárez y Giorgi Shermadini se lamentan.

Carlos Suárez y Giorgi Shermadini se lamentan. / Javier Albiñana

El Unicaja no estará por segundo año consecutivo en la Euroliga. El título del Valencia Basket, no por esperado menos doloroso, en la Eurocup tras liquidar al Alba Berlín por 2-1 en el partido decisivo en La Fuenta de San Luis supone que el equipo taronja obtiene el pasaporte para la Euroliga 2019/20 y ciega, de esa manera, la vía para la plaza teóricamente asignada al mejor equipo de la ACB sin licencia. Como ha recalcado varias veces Jordi Bertomeu, no habrá más de cuatro equipos españoles en la competición y primará la entrada por la Eurocup.

Es la primera vez que ocurre en el siglo XXI, dos años seguidos sin Euroliga. Sólo en las temporadas 2000/01, 2016/17 y 2018/19 no se jugó en la máxima competición. También será la próxima temporada. Era algo más o menos asumido en el Unicaja tras la eliminación propia y la presencia taronja en la final después de liquidar al Unics en semifinales. No deja de ser un contratiempo en la ambición cajista, aunque desde el club se intenta mandar un mensaje realista, tanto en el corto plazo, por la idea de que hay que combatir hasta el final de la ACB aunque no exista ese premio extra, como a largo, por la pretensión de seguir en la élite. 

Es cierto que la tijera se va abriendo entre los diferentes equipos. En palabras de Vatutin, el presidente del CSKA, el presupuesto medio entre los equipos de la máxima competición ha sido este año de 25.8 millones de euros. Más del doble de lo que tiene el Unicaja este año. No se mantuvo el extra aportado el año pasado por el banco tras el título de la Eurocup y, evidentemente, eso complica las cosas. El Valencia aumenta con el respaldo de Juan Roig sus límites y los tres clubes de Euroliga tienen el respaldo de los clubes de fútbol, Alavés incluido con el Baskonia.

Hay lógica intranquilidad en el núcleo duro de la afición cajista, que vio Euroliga en 16 de las últimas 18 temporadas, que ahora serán 19. En las últimas semanas se han pronunciado las cabezas visibles cajistas sobre lo que supone no estar, entonces en hipótesis, en la máxima competición europea. "Tenemos que intentar que influya lo menos posible. Es una consecuencia de lo que te ganes. Una opción pasaba por ganar la Eurocup, eso se ha cerrado. Estamos obligados a pasar página. Deportivamente hay que quedar lo mejor lo posible. El sistema es injusto. Si estamos en la Euroliga, sabemos que no estamos en la siguiente edición, no te ayuda a convertirse en objetivo", decía Carlos Jiménez.

"La Eurocup y la Euroliga tenderán a lo que un día se aprobó en una asamblea de la Euroliga, hace ya años. En una competición que sea piramidal. Esas palabras no son mías, esas palabras las dijo el CEO de la Euroliga. Es la primera vez que me escucháis hablar de esto, pero es así. Esto es lo que se autorizó allí. Llegará o no llegará, confío en que se haga en algún momento porque en su día se dijo que se iba a hacer. Con ascensos y descensos de alguna forma, no puedo decir más. Hasta ahí llego yo. Las situaciones han ido cambiando en función de intereses respetables todos. No se ha dado ninguna licencia, se han dado dos invitaciones. Se le dio una invitación al Darussafaka, que todos sabemos por lo que se dio. No vamos a descubrirlo ahora. Dieron dos wild card y al Darussafaka se le acabó la wild card y se acabó", razonaba con vehemencia Eduardo García la semana pasada en Los Guindos.

Esa pirámide a la que se refería García parece la idea más clara de justicia en la competición. Se refirió a ello el martes pasado Jordi Bertomeu, añadiendo que la Eurocup puede ganar alguna plaza más, puede hasta que por un play off entre el segundo de la segunda competición europea con el peor sin licencia de la primera o un formato parecido. De momento, el Unicaja, cual Sísifo, intentará la próxima temporada regresar. En esta no ocurrirá. 

Por último, Luis Casimiro hablaba de que era "un aliciente más si la opción quedaba abierta, algo más por lo que luchar. Si no, como profesionales que somos, tenemos que intentar llegar al máximo en la Liga Endesa, donde tenemos una buena posición y podemos disfrutar del tramo final. Tenemos que intentarlo porque nuestra responsabilidad nos lleva a dar el máximo y a intentarlo", decía el técnico.

En cualquier caso, no deja de ser un revés para quien piensa en grande. Hay menos ingresos (también menos gastos), menor acceso a jugadores de caché (el caso de Lessort es un ejemplo) y un paso diferencial negativo con el ahora rival directo, el Valencia Basket, que ya ha cumplido su objetivo de la temporada mientras el Unicaja se queda sin una motivación extra para cerrar la competición esta temporada. Seguirá siendo cabeza de ratón en la Eurocup y no cola de león en la Euroliga. Cuestión de perspectiva.

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