Unicaja - UCAM Murcia: Carpena, ponte guapo (20:30)

El Unicaja quiere validar el factor cancha por primera vez en la serie y adentrarse en una final de ACB 18 años después, que sería la cuarta en la historia del club

Levantar además un 0-2 en semifinales, nunca antes visto

Todo vendido en el Palacio

Imagen de la grada del Carpena
Imagen de la grada del Carpena / Acb Photo

El Carpena proclamará al segundo finalista de la ACB 23/24, mientras aguarda el Real Madrid, sentado en el sillón y comiendo palomitas. Gran eliminatoria la exhibida por el Unicaja y UCAM Murcia, que hoy acaba en un partido grandioso (20:30 horas). Le toca al Palacio marcar la diferencia, ponerse guapo, y dar equipo de Ibon Navarro ese empujón hacia la última pantalla por el título, territorio que no se pisa desde hace 18 años. Una serie extraña, de alternativas, y donde es difícil encontrar una explicación lógica y sencilla al porqué se llega al definitivo. Pase lo que pase, bravo al UCAM por llevar a este Unicaja excelso al límite, también al equipo malagueño por igualar un 0-2 muy negro, aún peor por en lenguaje corporal que transmitía la plantilla. Cuatro partidos y cuatro rompecorazones para el equipo local, ese factor cancha contraproducente e inútil. Especialmente le toca al Palacio construir uno de esos ambientes de noche grande. Es un quinto de una semifinal de ACB, con todo vendido y una nueva final, que sería la tercera de la temporada, espera. Emociones duras. Y el Unicaja merecía volver al Carpena después de la imagen, rozando lo sonrojante, de la pasada semana en Málaga.

El Unicaja supo manejarse con astucia en Murcia, terreno del cara o cruz, con el gancho y sacando una versión de mucho empaque en los dos últimos puntos. Es un equipo con muchos tiros dados, difícil que tambalee, incluso que disfruta, como un funambulista. Jugar en Málaga será distinto. "Volvemos a la casilla de salida", decía Ibon Navarro. Se ha regenerado. Hablaba Ibon de una conjura al llegar a Murcia, con una reunión grupal, mirarse las caras y encontrar soluciones. Es un bloque muy poco acostumbrado a perder, y todavía acumula gran margen de crecimiento en la serie. Apariciones estelares de Osetkowski, que vuelve a ser ese jugador carne MVP; Carter sonríe y juguetea, y es un jugador exquisito si coge esos momentos de confianza, los Taylor o Perry. Pero falta un gran partido de Kalinoski en el play off, de Kravish, que dio un gran paso en el cuarto partidoKravish, o un Melvin Ejim que llegaba lanzado a esta serie. Por enumerar algunos, porque cualquiera puede eclosionar. Es el día. En lo grupal, más en cuestiones tácticas, el Unicaja ha conseguido suavizar esa pelea del rebote, poder correr y el encontrar un ritmo de juego más familiar.

Un ejercicio, como la pasada semana, de gestionar el peso del Carpena, que últimamente puede atragantarse. Ayuda el gran conocimiento, ya es el noveno Unicaja-UCAM de la temporada y el catálogo de trucos está agotado, a no ser que se recupere alguna alternativa, que durante la serie la serie ha sido muy rica. Presión hay para ambos, más una cuestión de frescura y que la cabeza fluya. El UCAM dio algún viso de agotamiento, jugadores con 30 minutos en las piernas cada dos días, por algún lado tenía que salir agua. Pero es un bloque imprevisible, de talento y bien se sabe en Málaga que peligroso si se suelta. Con Sito Alonso ya jugando ese quinto partido en sala de prensa quejándose por el arbitraje. Le toca agitar a Sito, pero ya fueron los murcianos a Valencia en una situación similar y hubo exhibición. En juego, un potosí. Una final de ACB. El Unicaja hace dos años coqueteaba por no descender al LEB Oro, al igual que el UCAM, club que jamás ha estado en esta situación. Decide el Carpena. Te toca. No los falles.

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