Entrevista a Jaime Fernández Bernabé, jugador del Unicaja Baloncesto "Eché muchísimo de menos el baloncesto, era un mal sueño"

  • Tres partidos, con corto minutaje, en cinco días han sido los primeros pasos de Jaime Fernández tras su delicada operación en los Aquiles

  • "Mi cabeza va aún por un lado y mi cuerpo por otro", asegura

Jaime Fernández, en los posados oficiales para la ACB. Jaime Fernández, en los posados oficiales para la ACB.

Jaime Fernández, en los posados oficiales para la ACB. / acb photo

Jaime Fernández Bernabé (Madrid, 1993) aún no se siente el jugador que era, pero ya vuelve a ser baloncestista. Su último partido había sido la final de Copa, donde ya los tendones le abrasaron en su tercer partido en tres días. Tras más de ocho meses, volvió la semana pasada en Zaragoza y jugó en tres partidos en cinco días con el Unicaja. Aún tiene menguantes molestias en la zona de los Aquiles, operados a la vez en mayo, pero transmite la vitalidad y energía que después transforma en magia en la pista. El madrileño dialoga con Málaga Hoy en este fin de semana de receso y hace balance a lo que ha pasado y a lo que viene por delante.

-Jaime, ¿qué sensaciones tuvo en la vuelta?

-Me sentí un poco raro, es una situación nueva que no conocía. El cuerpo me ha cambiado un poco. Es una situación totalmente diferente, mucho tiempo fuera de los terrenos, algo nuevo. Me ha costado y me está costando. No me encuentro en forma y el problema no está aún del todo solventado, pero la ilusión y las ganas lo pueden todo. Mi mente va por un lado y mi cuerpo por otro aún. Antes todo lo que pensaba hacer lo hacía, me saliera bien o mal, ahora no. Se trata ahora de coger ritmo, son sensaciones diferentes a las de febrero o de las que tienes con normalidad. Hay que coordinar cabeza y cuerpo y hacer lo que quiero.

-¿Quedan dolores o molestias?

-Todavía tengo dolores en los Aquiles, me los noto en los desplazamientos largos, en los cortos va más o menos bien. Si corro muy seguido o en los aterrizajes de los saltos aún siento dolor. Es un poco frustrante porque a veces vas pensando en el dolor más que en la situación de juego. Pero lo bueno es que van despareciendo dolores, me siento mejor cada semana, reduciéndose. Y eso me da más fuerzas. Tengo que acostumbrarme a eso, pero me da luz que cada semana voy mejorando. Es parte del proceso. Hablé con el doctor que me operó y me sigue. Y me dijo que había roto el récord de recuperación, teniendo además los dos Aquiles operados, me dijo que había sido la persona que más rápido se había recuperado. Pero me queda mucho para estar como yo quiero.

-¿Mentalmente cómo ha sido el choque de volver? ¿Pensó alguna vez dónde se había metido con la operación?

-Duro, pero tenía que pasar por eso. Era un sufrimiento muy grande, no era medio normal, la operación era mi única opción. Ha sido difícil, pero es gratificante ver cómo te recuperas. Aún sigue siendo duro. Las sensaciones cada vez son mejores. Me gustaría verme ya a tope, pero es un proceso que aún me queda. Me trato y entreno cada día varias horas y lo hago con muchas ganas. Desde un primer momento se me avisó de que era una cirugía agresiva, que no era coser y cantar, que era bastante complicada y que la recuperación sería también difícil. Siempre se me ha dicho la verdad y ahí sigo con los prepas y los fisios trabajando.

-¿Le quedan muchas rutinas?

-Llego bastante antes de cada entrenamiento o partido. Caliento gemelos y sóleos. Esos músculos se me quedaron atrofiados, como los de un niño pequeño. Pero no se puede olvidar el resto del cuerpo. Isquios, cuádriceps.... Para equilibrar. Es un volver a empezar. Cuando empiezas a correr te cansas enseguida. Tengo al lado a Dragan, que me aconseja y estamos mucho tiempo juntos. Por desgracia, él ha pasado por situaciones así, hemos estado juntos en esto y nos hemos apoyado uno a otro. Tiene mucha experiencia, por desgracia, y él me aconsejaba con mis problemas. A mí me ha venido bien estar con él al lado.

Jaime Fernández mira al cielo en una presentación del Unicaja en el Carpena. Jaime Fernández mira al cielo en una presentación del Unicaja en el Carpena.

Jaime Fernández mira al cielo en una presentación del Unicaja en el Carpena. / acb photo

-¿Había tenido problemas serios de lesiones antes?

-Tan importantes, no. La del isquio que tuve aquí en Málaga. Alguna vez el adductor me dio problemas antes y los tendones, que ya venía de un tiempo atrás.

-¿Cuánta gente intervino en el proceso?

-Uff, muchísima. La primera y principal, mi madre, aguantándome en casa, con las escayolas, cuando no podía poner un pie en el suelo. Mi preparador físico, Adolfo Madrid; el fisio José Fernández; mi psicólogo, Iker; y después toda la gente del club, claro. Diego Vázquez, Mario Bárbara, Ale Ballesteros, José Cervi, los médicos de aquí de Málaga... Ha sido muchísima gente, con mi madre y mis amigos como gran apoyo.

-¿Cuánto ha echado de menos el baloncesto?

-Muchísimo. Es una situación tan rara, me parecía que estaba en medio de una pesadilla. Ver a mis compañeros jugar, sin público, era una situación muy rara. Como un poco irreal, un mal sueño. Lo he echado mucho de menos. En la fase en la que estoy, aunque me falta coger ritmo, ya es algo mucho más llevadero.

-¿Le ha cambiado el carácter?

-Soy una persona bastante positiva, siempre he intentado tener esa alegría. Ha sido clave para poder recuperarme antes. He tenido también suerte de que me he perdido poco de la temporada, que no me he perdido demasiados partidos. Pero ha habido días en que no ves que todo mejore lo rápido que te gustaría y no siempre puedes pensar positivo.

-De todas formas, en sus primeros minutos en Zaragoza ya dio un pase entre las piernas, otro con efecto... El descaro en la pista no lo perdió.

-Eso no se pierde, tengo la manera que tengo de jugar y pretendo recuperar el nivel intentando jugar como sé. El descaro es desde que tengo recuerdo de jugar de muy niño al baloncesto (risas). Me falta recuperar la explosividad, rapidez y resistencia que tenía. Y que voy a conseguir.

-¿Cómo ha visto al equipo en la pista en su ausencia?

-Intentaba meterme en los partidos desde la banda, es importante vivirlo y sentirte ahí. Te sientes diferente, no alejado, pero era importante vivirlo y estar dentro del grupo. Está en una buena línea, pero tenemos que ser exigentes, nos hemos dejado algunos partidos que podíamos y debíamos haber ganado. Es un equipo con identidad, con el bloque de nacionales, con gente de Málaga, de la casa. Y eso seguro que gusta aquí. Puede ser un buen año, tenemos que seguir mejorando. Con la predisposición y la calidad que hay, espero que un gran año.

-¿Cómo es la química en el equipo?

-Fantástica, de mis mejores años que siento de unión en un vestuario. Casi todos hablamos español, Deon también lo entiende bien. Somos gente joven, con hambre, buena gente.

-¿La idea es tener más minutos de base?

-La idea mía es estar en la pista (risas). Llevo 10 años en ACB, siempre de uno y de dos. Siempre ha habido ese debate conmigo, pero no lo veo un problema, al contrario, lo veo como una virtud. Si tengo que jugar de uno ahora porque Gal estaba fuera, adelante. Si tengo que hacerlo de dos, pues también bien. Nadie me ha dicho personalmente 'vas a ser uno o dos'.

Jaime Fernández penetra en el partido frente al Obradoiro. Jaime Fernández penetra en el partido frente al Obradoiro.

Jaime Fernández penetra en el partido frente al Obradoiro. / acb photo

-¿Cómo ha visto a Alberto?

-Le veo muy bien, ya le vi muy bien al principio aunque estaba más fallón en el tiro. A nivel de ritmo y dirección, se lo dije personalmente que, aunque no hiciera números, lo veía muy bien. Pero en el baloncesto, si metes la pelota, todo parece diferente. Ayuda muchísimo. Físicamente está muy bien. Hablo mucho con él. Le veo acertado en ataque. Me parece un base espectacular y esperemos que siga por esa línea.

-¿Le ha sorprendido el nivel de Francis Alonso?

-No te voy a engañar, sí me ha sorprendido verle así tan bien. Desde lejos lo seguí en Fuenlabrada, después en Oviedo, hizo un par de grandes partidos allí. Aquí, cuando volvió, sorprendió la capacidad de anotación exterior que tenía. Se ha ganado el respeto del grupo y en la pista, es muy útil para nosotros. Imagino que para la afición tener a gente de casa le motiva, también el grupo nacional que hay. Se trata de que todos rememos en la misma dirección.

-¿Qué le pide Casimiro?

-Luis me pide que no me frustre, que tenga paciencia, que es un proceso largo y que debo ser paciente. Me entiendo bien con Luis, me dijo eso justo ayer después del entrenamiento, que esté tranquilo y no me frustre. Mi cabeza va por un lado y el cuerpo por otro. Que confíe en mí, que voy a volver a mi mejor nivel.

-Con su recuperación, la de Milosavjlevic que viene, va a haber 14 jugadores, porque Francis y Nzosa se ha ganado contar. ¿Cómo se vive en el vestuario?

-En el vestuario, desde el primer día que pisamos el Carpena, sabíamos que era así. Nadie se ha alterado porque seamos 13. Me imagino y espero que sea un problema para Luis, cuantos más mejor. Somos un equipo amplio y todos estaremos involucrados. Es una pregunta para Luis más. Hay que ponérselo lo más difícil posible. Si no está uno estará el otro.

-¿Está viendo baloncesto? ¿Algo que le ha llamado la atención?

-Como siempre, veo mucho baloncesto por las tardes. Es triste por el ambiente. Me he fijado también en Shane Larkin, que se operó de las dos rodillas, el otro día contra el Maccabi no estuvo, pero metió 15 o 17 puntos el primer día. Dijo que no estuvo muy acertado, pero ya me gustaría meter en el primer partido al volver eso. Le veo a ver cómo va progresando. Y fijándome en Mike James, Campazzo, Sergio Rodríguez, Wilbekin... siempre que veo a estos jugadores intento aprender, siempre te pueden enseñar algo nuevo.

-¿Es pronto para ir a la selección en las próximas ventanas?

-Lo primero es si Sergio quiere contar conmigo. Yo siempre quiero estar en la selección, es un orgullo y de las cosas más grandes que puede vivir un jugador. Si Sergio quiere tendremos que valorar cómo estoy. Cada semana mejoro y quizá esté en mejor ritmo cuando lleguen los partidos. Pero eso, hay que ver primero si Sergio quiere contar conmigo.

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