Unicaja

La foto previa del Unicaja

  • El club tiene decidido empezar la temporada con los 13 jugadores actuales a expensas de que la competición evidencie problemas

  • Certezas y dudas en un plantel con mucha continuidad y aparente complementariedad 

Thompson, Bouteille, Gerun y Alberto Díaz, en Valencia. Thompson, Bouteille, Gerun y Alberto Díaz, en Valencia.

Thompson, Bouteille, Gerun y Alberto Díaz, en Valencia. / ACB Photo

Se preveía un mercado austero cuando empezó por los efectos de la pandemia del coronavirus, pero lo cierto es que se han visto esfuerzos grandes, como el del Real Madrid pagando 1.5 millones de euros por Abalde, el fichaje de Calathes por el Barça o las buenas plantillas confeccionadas por equipos de zona media-alta. En Europa hay síntomas diversos. El Unicaja había reconstruido durante la temporada, algo inusual, con los fichajes de Brizuela, Bouteille y Mekel, los dos primeros considerados estratégicos para estar a medio-largo plazo en Málaga y para crecer. Aún en la frontera de los 25 años, con tiempo para crecer y elevar el nivel propio y del equipo.

El Unicaja ha descartado fichar ahora mismo más, Tim Abromaitis es su única contratación. Es el equipo que menos ha fichado en ACB y Eurocup. Y no debe verse necesariamente como una debilidad. Así que la plantilla actual, de no mediar circunstancias no previstas, será la que comience la temporada. Se tiene la caña tirada del temporero para el juego exterior por las lesiones de Jaime y Milosavljevic, pero ahora mismo parece improbable por la inestabilidad y la incertidumbre sobre si comenzará la temporada en condiciones normales y cómo se desarrollará.

La plantilla perfecta no existe y, de momento, sólo hay una fotografía previa antes de empezar a trabajar para escrutarla con precisión, pero en esta ocasión se parece bastante a la que terminó la temporada anterior. Se parte con dos bases (Gal Mekel y Alberto Díaz), dos escoltas (Darío Brizuela y Francis Alonso) y uno que puede jugar indistintamente en las dos posiciones, Jaime Fernández, y que lo ha hecho bien en las dos con Casimiro pese a sus problemas físicos. En suma, cinco jugadores para las posiciones de base-escolta. Además, tres aleros (Waczynski, Bouteille y Milosavljevic), aunque el serbio, en condiciones, tiene capacidad para defender a cualquier exterior y Waczynski ha ejercido puntualmente como escolta. Dos ala-pívots (Carlos Suárez y Tim Abromaitis), un interior bisagra (Deon Thompson) y dos cincos claros (Gerun y Guerrero), más la adición de Yannick Nzosa, que será el jugador número 14 de partida. Es Abromaitis, junto a lo que puedan aportar Alonso y Nzosa, el elemento diferencial con el arsenal que había en la campaña anterior.

Por fuera parece que hay una buena complementariedad, casi cualquier pareja podría verse en pista. Está el asterisco de las lesiones de Milosavljevic y Jaime Fernández, a los que no se verá hasta que no haya pasado, al menos, mes y medio de competición. Son, si todo puede rodar, 12-15 partidos, un quinto de la temporada. ¿Cómo superarlo? Sin ese hipotético temporero, debería haber minutos para Alonso, habría seis jugadores para tres puestos. La continuidad de mucha parte del bloque debe dar ventajas en el arranque de temporada, porque se parte de un punto más alto de conjunción y conocimiento mutuo.

Puede haber dudas sobre la capacidad física y atlética por fuera, agudizadas sin Milosavljevic. Apenas Alberto Díaz es un jugador diferencial defensivamente, el resto está en la media o por debajo. Se optó por la continuidad de Mekel porque encajó como un guante en los pocos partidos que se le pudo ver (seis en total), rápidamente conectó con compañeros. Pero habrá que medirlo en una temporada completa, con exigencia y con scouting. Seguramente se hubiera optado por un perfil distinto de no haber dado ese rendimiento condensado. Se fue a lo seguro, visto que se había echado de menos un base mucho tiempo. Con sus locuras, no obstante, Adams daba algo que no hay en esta plantilla, que ha perdido potencial, por ejemplo, para jugar por encima del aro. Hay curiosidad por ver el ritmo con el que se juega, si se suben o bajan las posesiones.

El Unicaja, en tramos de la temporada pasada, fue el equipo con peor porcentaje de triples de la ACB raspando el 30%. Fue mejorándolo y acabó con un 34.5%, en el puesto 11 de los 18 de la ACB. La llegada de Brizuela y Bouteille, ya a última hora, dio más dinamita en un lance capital del juego moderno. El fichaje de Abromaitis (por encima del 40% en las últimas temporadas) entronca en esa línea. No es casualidad que se planteara el fichaje de Wiltjer antes. Era una condición innegociable para el cuatro, que pudiera abrir el campo. La fabricación de espacios es una prioridad ahora mismo. Se gana con tiro y también con capacidad de desborde y buenas circulaciones de balón, mezclando el juego. Por ahí se explica también la renovación de Waczynski, mejor tirador de tres la pasada temporada, en el 41%. No todo depende del acierto puro, sino de crear las mejores condiciones para tirar. Alonso también debe dar esa capacidad cuando tenga oportunidad. Debe mejorar y crecer en otros aspectos del juego, pero su nivel de acierto en entrenamientos desde la línea de tres es altísimo.

Con Waczynski, Bouteille y, más tarde, Milosavljevic deben tener minutos en el puesto de tres, con el francés como titular y con peso. Lo que mostró en Bilbao ya se vio condensado en Málaga. Tendrá, si se puede jugar, más tiempo para expresarse. El perfil de jugador de Ejim, capaz de hacerlo de tres y cuatro, se pierde a priori con este plantel, aunque Joan Plaza utilizó a Abromaitis con asiduidad como alero en San Petersburgo. Está ahí la principal novedad del equipo. Un jugador de solvencia en ACB tras sus cuatro años en Tenerife, que cuenta con el visto bueno del entrenador. Se complementará con Suárez. El capitán aseguraba, tras renovar, que estaba “hecho un toro”. Es inusual esa ampliación (2+1) con 34 años, una muestra alta de confianza del club en su rendimiento. No sería raro ver a los dos a la vez en pista.

Queda la madre del cordero, el puesto de cinco, la posición que más dudas genera. Gerun y Guerrero más Thompson, como se confeccionó inicialmente el año pasado, aunque se bajó al puesto de cuatro al americano para traer a Elegar. Tiene pros y contras esa adaptación a priori del americano. Puede aportar algo más de capacidad de crearse canastas, algo en lo que el marbellí y el ucraniano tienen más dificultades. Es cierto que la figura de un base como Mekel puede darles más puntos gratis y mejorar sus cifras. Defensivamente, se depende de un paso adelante de Rubén Guerrero para ganar intimidación, la capacidad atlética no es alta en esta configuración de plantilla. Thompson sufrió en emparejamientos con cuatros, hay que testarle con cincos más poderosos.

En suma, muchas hipótesis, certezas y dudas ante una temporada sobre la que es difícil predecir siquiera cómo se va a jugar por la pandemia. Pero hay ganas de ver en acción, claro, al Unicaja 2020/21, que empezará la próxima semana a trabajar de manera conjunta.

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