Redescubriendo la provincia

Seis castillos de Málaga para ruteros e historiadores aficionados

  • La provincia malagueña está jalonada por hasta 90 de estas fortalezas de leyenda

  • La mayoría ya sólo custodian el silencio y la ruina

La Alcazaba de Antequera se mantiene atenta. La Alcazaba de Antequera se mantiene atenta.

La Alcazaba de Antequera se mantiene atenta. / javier flores

Buenas noticias para los amantes de las rutas y para los historiadores aficionados: por si no lo sabían, por toda la provincia de Málaga hay repartidos hasta 90 castillos. En diversos estados de conservación, claro: desde bastiones restaurados y fortalezas recuperadas que siempre han mantenido su utilidad, hasta el mero montón de piedras, hitos mudos del verdadero valor que la perspectiva del tiempo otorga a las cosas.

Y, una vez más, como en el exitoso programa 'La noche de los castillos' -sin lugar a dudas, los 90 fueron tiempos muchos más humildes-, proponemos un paseo virtual (¡virtual, ojo, sin salir de casa, eh, cuidado con esto!) por seis castillos de Málaga.

Este breve listado puede servir para que alguien descubra -o redescubra- parte del vastísimo legado patrimonial con el que contamos los malagueños: testigos de la intensidad con la que se ha paseado la historia por un territorio que ha ejercido, y ejerce, de frontera entre reinos, religiones, culturas y continentes.

Alcazaba de Antequera

Encontramos la Alcazaba de Antequera, pues eso, en Antequera. Situada en un promontorio privilegiado, esta fortaleza ha sido declarada Bien de Interés Cultural.

El recinto monumental de la Alcazaba estaba dentro del conjunto amurallado de la medina islámica y en él se distinguían dos recintos más o menos diferenciados: la Alcazaba, que ocupaba todo el coronamiento del cerro, y un segundo anillo que, bajando desde la Puerta de la Villa, continuaba hacia el Postigo del Agua y Puerta de Málaga, para volver a unirse con la conocida como Torre Blanca.

La Alcazaba de Antequera está bien conservada. La Alcazaba de Antequera está bien conservada.

La Alcazaba de Antequera está bien conservada. / turismo.antequera.es

La torre más importante de todo el recinto es la del Homenaje. Tiene planta angular y está considerada como la de mayor anchura de las musulmanas andaluzas, a excepción de la Calahorra de Gibraltar.

Esta torre antequerana se corona con un templete construido en 1582 para colocar la campana y el reloj de la ciudad.

Desde el momento de su construcción es conocido como el Reloj de Papabellotas, ya que la ciudad vendió un alcornocal para sufragar los gastos de su construcción.

En la Alcazaba antequerana se realizan representaciones históricas. En la Alcazaba antequerana se realizan representaciones históricas.

En la Alcazaba antequerana se realizan representaciones históricas. / javier flores

Actualmente, del resto de la cerca amurallada aún se conservan el postigo y la Torre Albarrana de la Estrella, junto a las murallas recuperadas de la Plaza del Carmen, y la Puerta del Agua, que en realidad es un portillo junto a otra torre albarrana.

Se puede visitar en un horario específico que encontramos en la web andalucia.org, aunque, claro, con esto de la pandemia ahora es complicado...

Castillo de Alozaina

El castillo de Alozaina, junto con el Torreón de María Sagredo, fue totalmente reconstruido en el año 1951. De hecho, de la antigua fortaleza sólo quedan algunos vestigios: unos pocos restos de muralla y parte de una torre de la primitiva construcción árabe.

Sin embargo, en él localizamos un mirador desde el que se divisa Sierra Prieta y toda la hoya de Málaga, la iglesia de Santa Ana y un lugar donde el pueblo celebra sus fiestas.

El restaurado castillo de Alozaina. El restaurado castillo de Alozaina.

El restaurado castillo de Alozaina. / malaga.es

El castillo de Alozaina aparece mencionado por primera vez en época nazarí, en el siglo XV, y las crónicas cristianas dan noticias de su rendición en 1484. Más adelantes, tras la rebelión de los moriscos sobre 1568, la zona se repuebla con cristianos.

El Torreón de María Sagredo formaba parte de la estructura defensiva del castillo y recibe este nombre porque, cuenta la leyenda, la muy valiente María Sagredo defendió heroicamente la villa durante dicha rebelión morisca al arrojar sobre los sitiadores colmenas de abejas que los hicieron poner en fuga.

Increíblemente, siendo una mujer y viviendo como vivimos envueltos en el heteropatriarcado, se le reconoce el mérito desde entonces.

Torre Escalante de Istán

En la parte más alta de Istán, en la calle San Miguel, encontramos la llamada torre Escalante. Esta torre de origen árabe, construida en el siglo XV, formaba parte de la antigua fortaleza de la ciudad.

Declarada como Bien de Interés Cultural, hoy en día está restaurada y es herencia de lo que un día fue el castillo de Istán del que no quedan más vestigios.

La Torre Escalante: menos da una piedra. La Torre Escalante: menos da una piedra.

La Torre Escalante: menos da una piedra. / malaga.es

Su nombre se debe (¡sorpresa!) a la valentía de Juana de Escalante quien, junto a una sirvienta (entre mujeres la lucha de clases es una cosa secundaria), defendió el castillo de un ataque de rebeldes moriscos en el Año de Nuestro Señor 1569.

Los moriscos se lanzaron a la conquista de la fortaleza en un momento en el que el tío de Juana salió (no sabemos si a pagar el Procono). Por supuesto, los moriscos no sabían que el castillo de una mujer es cosa sagrada y aunque desde fuera gritaron no sé qué sobre que las mujeres deben ser víctimas propicias, no hubo manera.

Juana y su criada, suponemos que a la manera de Solo en casa, resistieron la embestida hasta que llegó la caballería en forma de tropas cristianas.

Castillo La Tahona de Comares

Del castillo conocido de La Tahona de Comares sólo quedan unas pocas piedras, restos de una muralla de época incierta.

Esta frase, que queda muy bonita sobre el papel y la pantalla, no hace justicia a lo que durante la ocupación musulmana fue una fortaleza de grandes dimensiones, levantada en el lugar que hoy ocupa el cementerio.

La punta del castillo La Tahona de Comares. La punta del castillo La Tahona de Comares.

La punta del castillo La Tahona de Comares. / malaga.es

El castillo, de origen árabe, fue edificado a su vez sobre una antigua fortaleza romana.

Desde La Tahona se puede contemplar una hermosa vista general del pueblo, que parece suspendido en una roca, así como del macizo de Sierra Tejeda.

Castillo de Archidona

El castillo de Archidona fue construido en el siglo IX y reedificado por los nazaríes en el siglo XIII. Esto va así: se aprovecha todo lo que se pueda. La medina llegó a tener tres murallas, pero en la actualidad sólo se aprecian dos, de modo que, coronando el Cerro de la Virgen de Gracia, encontramos un doble recinto amurallado

En él destacan diversas puertas y torreones, así como un aljibe en su parte más elevada junto a la mezquita, hoy convertida al culto cristiano y denominada Santuario de la Virgen de Gracia.

Imagen a vista de dron de la impresionante localización del castillo de Archidona. Imagen a vista de dron de la impresionante localización del castillo de Archidona.

Imagen a vista de dron de la impresionante localización del castillo de Archidona. / malaga.es

Este complejo defensivo se alza solamente en la ladera sur de la Sierra, pues la otra vertiente, cortada a pico, constituye por sí misma una fortaleza natural.

El camino de acceso a dicha ermita pasa junto a una de estas puertas mencionadas: la Puerta del Sol. Existe otra puerta, llamada Puerta de la Ciudad.

En lo más alto de la sierra encontramos el aljibe, un recinto que era imprescindible en una sierra sin manantiales naturales, y situado en el lugar más inexpugnable, lo que permitió su defensa durante siglos.

Castillo de Gibralfaro

Jabal-Faruk, es decir, el monte del faro se localiza (aunque pudiera parecer que en la Tierra Media) en Málaga. Esta elevación de la capital alberga la que fue considerada la fortaleza más inexpugnable de Andalucía, el castillo de Gibralfaro.

Declarado Bien de Interés Cultural, con dos líneas de murallas y ocho torreones dispuestos para proteger La Alcazaba, los historiadores coinciden en señalar que en el interior del castillo hubo una mezquita, transformada tras la conquista de la ciudad en templo cristiano, y destruida más tarde por el uso militar que tuvo la fortaleza hasta principios del siglo XX.

Castillo de Gibralfaro. Castillo de Gibralfaro.

Castillo de Gibralfaro. / javier albiñana

Entre su larga historia, destaca que fue objeto de un fuerte asedio por parte de los Reyes Católicos durante todo el verano de 1487. Tras el asedio, Fernando de Aragón lo tomó como residencia, mientras que Isabel I de Castilla optó por vivir en la ciudad en lo que para los reyes es "dormir en camas separadas". Teniendo en cuenta que Isabel prometió no cambiarse la camisa interior hasta que no conquistara toda la Península, entendemos a Fernando.

Sí perduran en el interior del castillo el Pozo Airón, de época árabe, con más de 40 metros de profundidad y excavado en la roca, así como varios aljibes, dos hornos de pan, garitas de época moderna y el edificio del antiguo polvorín, donde hoy se ubica el centro de interpretación.

Obviamente, esta supone la mejor atalaya de la ciudad: desde aquí dominamos todos los barrios y una amplia zona del Mediterráneo.

Las mejores vistas para un Fernando que vivió aquí de rodríguez como lo que era: como un rey.

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