Elecciones

Dos bloques de difícil suma y pendientes de Cataluña

  • Los partidos llegan a las elecciones de este 10-N sin que ningún sondeo haya dado una mayoría de izquierda o de derecha

  • Pedro Sánchez reúne al comité de seguimiento de Cataluña en plena jornada de reflexión

  • Un fuerte dispositivo policial impide este sábado que los CDR se acerquen a los puntos conflictivos

Concentración de CDR este sábado noche en Barcelona. Concentración de CDR este sábado noche en Barcelona.

Concentración de CDR este sábado noche en Barcelona. / EFE

En las jornadas de reflexión nunca ocurre nada, es un síntoma de normalidad democrática plena, pero este sábado, a horas de que abran los colegios electorales, el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha reunido en Moncloa al comité interdepartamental de seguimiento de Cataluña. En estas horas críticas para decidir el sentido del voto, cualquier altercado callejero podría desequilibrar la balanza hacia un lado u otro del espectro político. Los CDR intentan esta noche provocar enfrentamientos con los policías. Según Interior, el derecho al voto se garantizará este domingo en todos los colegios catalanes. Pablo Casado, candidato popular, ha pasado la jornada en Barcelona. 

El comité de seguimiento de Cataluña reunido este sábado por la mañana en Moncloa. El comité de seguimiento de Cataluña reunido este sábado por la mañana en Moncloa.

El comité de seguimiento de Cataluña reunido este sábado por la mañana en Moncloa. / EFE

Tsunami, el artefacto comunicacional de Carles Puigdemont y de ERC, reunió este sábado en Barcelona unas 7.000 personas, según la Guardia Urbana, en una concentración que sí ha estado permitida por la Junta Electoral Central siempre que no se incurriese en mensajes políticos. Hubo música y se cantó, pero el acto era un hecho político en sí mismo, porque se organizó en contra de las junta electorales y a favor de los dirigentes independentistas condenados. Es más, Tsunami sostiene que probó la aplicación con la que este lunes va a llamar a los independentistas al mayor acto de protesta de los convocados hasta ahora, una acción que durará desde el lunes hasta el martes.

Casado, este sábado en la sede del PP de Cataluña. Casado, este sábado en la sede del PP de Cataluña.

Casado, este sábado en la sede del PP de Cataluña. / David Mudarra/EFE

Cataluña ha marcado esta campaña electoral. El Gobierno de Pedro Sánchez conocía que la sentencia del Supremo se iba a publicar antes de la campaña, y de la respuesta gubernamental esperaba obtener algún rédito político. Esto es hoy más que dudoso, a la espera, no obstante, de conocer el resultado particular del PSC, al que ha podido venir bien que la respuesta policial a los disturbios no haya venido acompañada de medidas políticas contra el Gobierno de Quim Torra, partícipe de la toma del Prats por parte de Tsunami, contemporizador de la violencia callejera y crítico con su consejero de Interior, Miquel Buch, que puso al cuerpo de Mossos a responder a los violentos.

Al finalizar esta concentración, los CDR marcharon hasta Via Laeitana, donde está la comisaría central de la Policía Nacional, pero los Mossos cortaron todos los accesos, incluido el cierre de la plaza Urquinaona, donde se vivieron los disturbios de finales de octubre. Las paradas de metro de los alrededores también fueron clausuradas. El fuerte dispositivo de Mossos ha impedido que los violentos lleguen a los puntos más conflictivos, aunque han estado colocando contenedores en mitad de las calles y están provocando a los antidisturbios.

El crecimiento de Vox es una de las muchas incógnitas de este domingo, pero, sin duda, si crece hasta convertirse en el segundo partido de la derecha, se habrá debido en buena medida a los disturbios callejeros de los independentistas. La principal duda de este 10-N, la única clave, la sustancial, reside en conocer si algunos de los bloques, a derecha o a izquierda, consigue los 176 escaños que da la mayoría absoluta. A los tres partidos de izquierdas (PSOE, Unidas Podemos y Más país) le valdrían los 168 o 169 diputados, porque PNV y regionalistas cántabros apoyarían una investidura del socialista Pedro Sánchez. Los de derecha (PP, Ciudadanos y Vox) necesitan 176 escaños. A continuación se analizan las opciones posibles.

Insuficiencia de Pedro Sánchez

Todos los sondeos publicados, incluidos los que se colocan desde en Andorra, otorgan la victoria al PSOE de Pedro Sánchez, pero de un modo insuficiente. El socialista dejó que hubiese unas nuevas elecciones generales ante el convencimiento de que mejoraría sus 123 escaños y que podría sumar con Ciudadanos si Albert Rivera cambiaba de opinión. Esta última suma, la de socialistas y naranjas, sería ahora imposible, debido al mal dato que se espera de Ciudadanos.

Si Sánchez se mantiene en torno a los 120 escaños, tampoco podría sumar con Unidas Podemos y Más País si se verifican los sondeos. La irrupción de Íñigo Errejón parece que sólo aportará los escasos diputados que pierda la formación de Pablo Iglesias.

En este caso, el único modo de investir a un presidente sería mediante un acuerdo entre los grupos socialistas y popular o con un acuerdo, aunque fuese por omisión, con los independentistas. No hay que descartarlo. Más complicado es la alianza entre PSOE y PP, en especial si Sánchez sólo repite resultados y Pablo Casado sube en apoyos. Las elecciones que se repitieron tras el segundo mandato de Mariano Rajoy le dieron 14 escaños más al del PP, lo que posibilitó que el grupo socialista y parte de la dirección de Ferraz forzase una investidura mediante abstención.

Mayoría de las izquierdas

Si los tres partidos de izquierdas llegan a los 169 escaños, Sánchez contaría con muchas posibilidades de ser investido presidente, pero se vería forzado a una coalición con Pablo Iglesias. El candidato socialista la rechaza, pero no le quedaría otro remedio. Unas terceras elecciones serían letales para la izquierda si, sumando, no llegasen a un acuerdo. El hecho de que no necesitasen a los independentistas reforzaría este plan.

Sánchez e Iglesias tendrían que acordar qué peso sería el de Unidas Podemos en el Ejecutivo o fozar al podemita a aceptar un Gobierno a la portuguesa, sólo de socialistas. No ocurrió así en la legislatura fallida.

Mayoría insuficientes de las derechas

Algunos sondeos, como el de Ipsos publicado en este diario, indican que los partidos de derecha pueden sumar más que los de izquierdas. Esto supondría un vuelco sobre la última legislatura. Y ello es posible si el PP mejora los resultados, Vox crece de modo espectacular y Ciudadanos no se hunde como se prevé. En ese caso, Pablo Casado ganaría legitimidad para intentar una investidura, aunque fuese mediante la petición de la abstención a los socialistas. Esto puede ocurrir, incluso, si Sánchez fuese el más votado.

Tampoco hay que descartar que PSOE y PP queden muy igualados e, incluso, que Casado fuese el más votado, lo que le daría más fuerza para intentar la investidura.

Victoria de las derechas

PP, Vox y Ciudadanos suman los 176 escaños. Si ocurriese, no habría problemas graves para formar un Gobierno, los tres partidos se han puesto de acuerdo para ello en varias comunidades autónomas. Esta opción sólo ocurriría si, como pasó en Andalucía en diciembre pasado, hay un hundimiento del PSOE mediante una abstención de castigo entre su electorado habitual. En la medida que la participación vaya bajando del 70% (en abril superó el 75%), la suma de las derechas tendrá más posibilidades, ya que PP y Vox cuentan con unos electores muy leales.

Si Vox se convierte en segundo partido, Abascal tendrá fuerzas para colocar a ministros de su partido en el Gobierno.  

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