La farola

El impresionante castillo en el que cayó Guzmán el Bueno está en Málaga

Vista de parte del castillo de Las águilas en Gaucín, provincia de Málaga.

Vista de parte del castillo de Las águilas en Gaucín, provincia de Málaga. / gaucin.es

Alonso Pérez de Guzmán (1256-1309) fue uno de los hombres de guerra y diplomáticos más activos e importantes en la península ibérica de finales del siglo XIII y comienzos del XIV. Su historia tiene muchos puntos trepidantes y algunos pasajes que han llegado hasta nuestros días rodeados de un aura heroica. Hijo bastardo de Pedro de Guzmán, mercenario para los musulmanes en el Norte de África, después fue un apoyo muy importante para los reyes de Castilla, ha pasado a la historia con el sobrenombre de Guzmán el Bueno e incluso una brigada de infantería mecanizada del Ejército Español lleva su nombre desde 1984. Parte de la historia de este guerrero medieval tiene que ver con uno de los castillos más espectaculares de la provincia de Málaga, el llamado castillo de las Águilas de Gaucín. En sus alrededores encontró la muerte Guzmán el Bueno. Sus restos están enterrados en el monasterio de San Isidoro del Campo, en Santiponce, Sevilla. Un edificio que él mismo mandó construir apenas ocho años antes de morir asaetado. 

El castillo de Las Águilas de Gaucín es una fortaleza de origen romano y está en una posición privilegiada tácticamente. A casi 700 metros de altitud sobre el mar, se divisan las costas de Algeciras y otros puntos el litoral desde un emplazamiento que domina lo que hoy es la frontera entre Cádiz y Málaga y en otro tiempo fue la frontera entre musulmanes y cristianos. Gaucín es uno de esos pueblos muy agradables a la vista cuando se visita que está rodeado de parajes naturales de gran valor como la serranía de Ronda, el valle del Genal o los parques naturales que comparten Málaga y Cádiz que son Los Alcornocales y Grazalema. Pero su altura y situación hace que el pueblo y el castillo tengan parte de las mejores vistas panorámicas de la zona. La construcción se puede visitar y sigue siendo un lugar inspirador de la provincia para quienes gustan de los entornos naturales y tranquilos. La muerte del popular Guzmán el Bueno en sus alrededores es un episodio más de su historia, que también fue importante en época de Omar ibn Hafsún y durante todo el periodo andalusí. Pero el lance de Guzmán el Bueno puede que el más conocido.

No contaba con 20 años Alonso Pérez de Guzmán cuando empezó su carrera militar. Hijo bastardo de uno del adelantado mayor de Castilla (Pedro Núñez de Guzmán), llegó a la frontera andaluza con los musulmanes siendo aún joven y cuando en 1279, después de perder parte de su ejército y su flota en Algeciras, Alfonso X firmó la paz con el emir norteafricano Abu Yusuf sucedería algo que cambiaría la vida de Alonso Pérez de Guzmán. Uno de sus hermanos hace referencia a su condición de bastardo mientras se festeja la firma de la paz con el rey Alfonso X presente. Sin nadie que saliese en su apoyo, el futuro Guzmán el Bueno utiliza la posibilidad que tenían los de su rango de poder servir a otros señores además del rey y cruza el mar para convertirse en mercenario a las órdenes de Abu Yusuf. Eso sí, combatiría sólo contra musulmanes enemigos del emir. Es una muestra de la belicosidad de la época que recoge la Real Academia de la Historia (RAH) y que tres años después resultaría clave, cuando Alfonso X le pide a Alonso Pérez de Guzmán que medie con Abu Yusuf para que éste le ayude con dinero y tropas en el enfrentamiento con su hijo Sancho.

Toma y defensa de Tarifa y origen de su sobrenombre

Este servicio a la corona le sirve para tener reconocimiento y un nupcias con una familia cristiana importante, pasa a la península ibérica y guerrea, a las órdenes del emir, contra los partidarios de Sancho. Después, el militar volvería con su familia al Norte de África y no dejaría el continente africano hasta 1291. Casi una década al servicio de los emires de esa zona en las que sus acciones estuvieron localizadas en ciudades como Fez. Allí, hace fortuna que su mujer va invirtiendo en tierras y dominios en el Sur de la península ibérica. Cuando Alonso vuelve definitivamente a la península ibérica lo hace siendo una persona acaudalada, con fama y experiencia militar y en medio de los preparos de Sancho IV para una nueva campaña contra los musulmanes en la que está planeada la toma de la importante Tarifa. Alonso aconseja y participa en la conquista de la plaza que cae en manos cristianas en agosto de 1292 y aún debería depararle un episodio trágico de su vida.

Encargado de defender la plaza desde 1293, las facciones musulmanas se aliaron para recuperar la población y hacer frente mejor a las campañas cristianas en la frontera. En la primavera de 1294, Tarifa es asediada por tierra y mar. La unión de las flotas aragonesas y castellanas ayudan a repeler el ataque, el sitio pierde fuerza y las fuerzas musulmanas (entre las que luchaba un hermano del propio Sancho IV) gastan sus últimas opciones de tomar la plaza: tratan, sin conseguirlo, de sobornar al alcaide de Tarifa y acaban amenazando a Alonso con degollar a su hijo si no rinde la plaza. La historia popular dice que él mismo lanzó una daga para poner fin a tan fatal disyuntiva. Los historiadores tienen varias hipótesis sobre la captura y naturaleza del hijo, pero la RAH da por probado el hecho.

Desde entonces, la influencia militar y política de Guzmán el Bueno crece en las tierras cristianas del Sur de la península ibérica. Protege la frontera mientras Castilla se sume en conflictos por la sucesión de Sancho IV y va agrandando sus posesiones e influencias hasta ser de lo personajes más importantes de la época. Tomó Gibraltar (que décadas después volvería bajo el poder musulmán) y otras plazas y cuando acababa el verano de 1309 se encontraba en las proximidades de Gaucín. A las órdenes de Fernando IV tenía la misión de atacar las plazas musulmanas que hostigaban las rutas de conexión entre ciudades bajo el dominio cristiano. Cuando guerreaba en la cercanía del castillo de Gaucín (una de las plazas más importantes de la zona en esa época), se adelantó al resto de su contingente en la persecución de un grupo de enemigos y fue alcanzado por varias saetas que le causaron la muerte. El castillo sólo caería siglos después, en 1485 cuando se rindieron la mayoría de plazas importantes musulmanas.

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