Cuatro pueblos de Málaga para comenzar el 2026 descubriendo todo lo que te perdiste estos años atrás

Frigiliana, Ardales, Cortes de la Frontera y Casares, cuatro pueblos dispares y realmente encantadores que encontramos en la provincia de Málaga

Este es el mejor pueblo de Málaga que puedes visitar en enero de 2026: mágico, tierra de bandoleros y lo llaman la 'Villa de la Pasa'

Cortes de la Frontera, Ardales, Casares y Frigiliana.
Cortes de la Frontera, Ardales, Casares y Frigiliana. / malaga.es

El calendario avanza, pero hay lugares que parecen vivir al margen del tiempo. En el interior y la costa menos transitada de Málaga, algunos pueblos conservan intacta esa capacidad de sorprender, incluso a quienes creen conocer bien la provincia. Son enclaves donde la historia se mezcla con el paisaje, donde la vida cotidiana mantiene ritmos propios y donde cada calle, embalse o sendero explica una parte del territorio. Cuatro pueblos de Málaga que permiten comenzar 2026 mirando con otros ojos aquello que, durante años, quedó a un lado del camino.

Frigiliana, esencia blanca en la Axarquía

Frigiliana figura desde hace años entre los pueblos más bonitos de España y se ha consolidado como uno de los grandes referentes turísticos del interior de la Axarquía. Su casco histórico, formado por un entramado de calles empedradas, rampas y casas encaladas, conserva una imagen que remite a su pasado morisco y a una arquitectura popular perfectamente integrada en la ladera.

El entorno que rodea a Frigiliana amplía su atractivo. Su posición permite comprender la conexión natural entre el interior montañoso y el litoral oriental de Málaga, con referencias cercanas como los acantilados de Maro-Cerro Gordo, el núcleo urbano de Nerja o el parque natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. En determinadas épocas del año, el paisaje se acompaña del protagonismo de la uva moscatel, cultivo tradicional que marca la identidad agrícola de la zona y forma parte de la memoria colectiva del municipio.

Ardales, historia y naturaleza en un mismo enclave

Ardales ocupa una posición estratégica dentro del mapa del turismo de interior de Málaga. Su término municipal se sitúa en un entorno de gran valor paisajístico, formando un conjunto reconocible junto al Caminito del Rey, las ruinas de Bobastro y el embalse de El Chorro. Este triángulo geográfico convierte al municipio en un punto clave para entender la relación entre historia, ingeniería y naturaleza en la provincia.

Uno de los elementos más singulares de Ardales es su playa de interior, la única de Málaga que cuenta con bandera azul, ubicada en un entorno de aguas embalsadas que rompe con la imagen tradicional de costa. A ello se suma la Cueva de Ardales, también conocida como Doña Trinidad, un enclave arqueológico de relevancia internacional que aporta una dimensión prehistórica al territorio. El municipio mantiene, además, una tradición gastronómica vinculada a la cocina popular del interior malagueño, con platos que reflejan el aprovechamiento de los productos del entorno y las costumbres heredadas de generaciones anteriores.

Cortes de la Frontera, entre parques naturales

Cortes de la Frontera se presenta como uno de los municipios más vinculados a la naturaleza dentro de la provincia de Málaga. Su extenso término municipal se reparte entre dos espacios protegidos de primer nivel: los parques naturales de Los Alcornocales y la Sierra de Grazalema. Esta localización define un paisaje dominado por bosques, relieves abruptos y una biodiversidad que marca la vida cotidiana del pueblo.

Entre sus enclaves más destacados se encuentra el Cañón de las Buitreras, un monumento natural que sorprende por su profundidad y por el curso del río que lo atraviesa, creando uno de los paisajes más reconocibles de la zona. Junto a este entorno natural, Cortes de la Frontera conserva elementos singulares como la Casa de la Piedra, una construcción excavada en la roca que refleja soluciones arquitectónicas adaptadas al medio. El conjunto urbano, sin grandes transformaciones, mantiene una relación directa con el territorio que lo rodea, integrando naturaleza, historia y tradición en un mismo espacio.

Casares, entre la sierra y el Mediterráneo

En el extremo occidental de la provincia, Casares sintetiza buena parte de la diversidad paisajística de Málaga. Su casco urbano, asentado sobre la montaña, responde al modelo clásico de pueblo blanco andaluz, con calles estrechas y casas escalonadas que dominan el valle. Este núcleo convive con una franja costera que aporta una dimensión diferente al municipio, donde destaca la Playa Ancha.

Casares es conocido también por los Baños de la Hedionda, un enclave de aguas sulfurosas ligado a leyendas y a su origen romano, situado en el entorno natural del término municipal. A ello se suma la proximidad de espacios como Sierra Bermeja y el parque natural de Los Alcornocales, que refuerzan su carácter como punto de encuentro entre montaña y naturaleza protegida.

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