La ruta más impresionante de Málaga cuando llega la nieve: ascenso invernal a La Maroma

Un desafío físico con recompensa panorámica inolvidable en el Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama

Cuatro rutas de senderismo con las que dejarte boquiabierto en diciembre ahora que llega el frío en Málaga

Vistas del pico La Maroma con nieve desde Málaga capital. / M.H.

La llegada de las primeras nevadas a la provincia de Málaga transforma de manera notable los paisajes de la Axarquía y de las sierras orientales. Con los termómetros en descenso y los primeros copos visibles en las cotas altas, el invierno ofrece una imagen poco habitual en el sur peninsular. En este contexto, la ascensión a La Maroma, el pico más alto de la provincia, se convierte en uno de los recorridos más llamativos desde el punto de vista paisajístico y natural, especialmente cuando la nieve comienza a cubrir laderas y cumbres.

Situada en el límite natural entre Málaga y Granada, La Maroma alcanza los 2.065 metros de altitud y forma parte del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. Su silueta nevada, visible desde numerosos puntos de la Axarquía, actúa como un poderoso reclamo visual durante los meses más fríos del año.

Una de las rutas más destacadas para alcanzar la cumbre es la que parte desde el área recreativa de El Alcázar, en el término municipal de Alcaucín. El recorrido se adentra en la Sierra Gorda de Loja, un macizo montañoso que enmarca el Poljé de Zafarraya, un singular paisaje agrícola que cambia de tonalidad con el paso de las estaciones.

Desde los primeros metros, el sendero ofrece amplias vistas hacia el embalse de La Viñuela, al oeste, y hacia el Parque Natural Sierra de las Nieves, que aparece en el horizonte acompañado por las sierras de Camarolos y Alhama. En invierno, la combinación de cielo despejado, aire frío y cumbres blanqueadas genera una estampa de gran fuerza visual.

Cambios de vegetación en la subida a La Maroma

A medida que se gana altura, el entorno vegetal evoluciona de forma progresiva. En los tramos iniciales predominan los pinares de pino salgareño, fruto de antiguas repoblaciones forestales. Conforme avanza la ascensión, aparecen especies como el quejigo, la encina y el enebro, adaptadas a condiciones más exigentes.

El recorrido también destaca por la presencia de plantas aromáticas de montaña. La salvia y el romero impregnan el ambiente, aportando un componente sensorial que acompaña al paisaje invernal. Tras aproximadamente media hora de marcha, la pendiente se suaviza en la zona conocida como las Ananás de Alcaucín, un punto de transición hacia climas más fríos y abiertos.

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Desde este enclave, la mirada se dirige hacia el norte, donde en días claros se distinguen las Sierras Subbéticas y el pico de La Tiñosa, el más alto de la provincia de Córdoba.

Fauna y tramos más abruptos del recorrido

La ascensión invernal a La Maroma permite observar con frecuencia la fauna característica del parque natural. Las cabras montesas suelen aparecer en grupos en las laderas, mientras que en el cielo es habitual la presencia de grandes rapaces, como el águila real o el águila perdicera. También destaca la chova piquirroja, fácilmente reconocible por su vuelo ágil y su silueta oscura.

La Maroma / Rocío Ortiz

El terreno se vuelve más exigente en las inmediaciones de la Peña del Águila. Aquí, el sendero discurre entre rocas sueltas y matorral bajo, y cruza un barranco cuyos márgenes relativamente llanos permiten una breve transición antes de afrontar los últimos tramos de subida. En este punto se localiza un antiguo pluviómetro totalizador, una estructura metálica que marca el límite administrativo entre Alcaucín y Alhama de Granada.

La cumbre de La Maroma y su historia

Tras entre tres y cuatro horas de ascenso, se alcanza la cima de La Maroma, señalizada por su vértice geodésico. El origen del nombre está ligado a una sima cercana, un pozo natural de unos 30 metros de caída libre que fue utilizado históricamente para almacenar nieve. Para acceder a ella se empleaba una cuerda fija, conocida como “maroma”, que acabó dando nombre tanto a la sima como al pico.

Asi se veía el pico de La Maroma este año, en febrero.

Desde la cumbre, las vistas abarcan buena parte de las sierras béticas. En jornadas despejadas se distinguen Sierra Nevada al este, así como las sierras de Arana, Baza, Castril y Cazorla-Segura. Hacia el sur, el Mediterráneo aparece en el horizonte, ofreciendo una de las panorámicas más amplias de la provincia.

Otras de las principales rutas de acceso a La Maroma

En cualquie caso, el ascenso a La Maroma puede realizarse por diferentes itinerarios, cada uno con características propias. Desde El Robledal, en Alhama de Granada, parte la opción con menor desnivel, aunque presenta tramos delicados en invierno. La subida desde El Alcázar, en Alcaucín, supera los 1.200 metros de desnivel en más de diez kilómetros de recorrido.

El sendero de la Casa de la Nieve, desde Canillas de Aceituno, es uno de los más conocidos. Arranca en el centro del municipio y acumula cerca de 1.400 metros de desnivel en unos 8,5 kilómetros. Por último, la ruta desde Sedella es la menos transitada y cuenta con una señalización más limitada, lo que la convierte en una de las opciones más complejas.

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