En 16 municipios de Málaga ha llovido en dos meses más que la media histórica

Tres estaciones superan ya los 1.000 litros por metro cuadrado, dos en Cortes de la Frontera y una en Jubrique

Expertos subrayan que estas precipitaciones se enmarcan dentro de la dinámica mediterránea

‘Leonardo’ deja centenares de desalojados en la Serranía de Ronda

Una pareja contempla el embalse del Limonero, a tope de agua tras el paso de los últimos temporales. / Javier Albiñana

Hace tan solo dos años Málaga firmaba uno de los períodos más secos de su historia, encadenando una racha de cinco años hidrológicos nefastos en cuanto a precipitaciones. Ahora, casi de un plumazo, la provincia parece ir camino de uno de los inviernos más lluviosos de la última década. Este contraste, que a simple vista llama tanto la atención, es lo que los expertos describen como los “dientes de sierra” que caracterizan la dinámica mediterránea, en la que obviamente se instala esta provincia, y que implica años muy áridos seguidos de otros muy húmedos. No significa un cambio de tendencia como tal, sino que es parte del azaroso juego del clima mediterráneo.

En cualquier caso, con la puerta de las borrascas atlánticas abierta de par en par desde diciembre, la intuición dice que esta temporada de lluvias va a ser excepcionalmente buena, y lo cierto es que los datos, aunque precisan que todavía ha habido tiempos mejores, señalan casi lo mismo. La red Hidrosur de la Junta de Andalucía tiene en Málaga 47 pluviómetros desplegados en 36 municipios. Dicho esto, en 32 localidades ha llovido ya más en estos meses que lo que a estas alturas había caído el año pasado, y hay un total de 16 que han recogido más agua en cuestión de dos meses que la media histórica en cada uno de esos lugares. Es decir, en más de una quincena de localidades ha llovido en lo que llevamos de año hidrológico –este empieza cada 1 de octubre y acaba cada 30 de septiembre– más de lo que normalmente llueve en doce meses. Como cabe esperar, la mayoría están en la Serranía de Ronda y en las sierras más occidentales de la costa, aunque también repuntan algunas zonas de la Axarquía y del Guadalhorce. Esto, según las estadísticas de Hidrosur consultadas ayer tras los últimos coletazos de Leonardo, la sexta borrasca de gran impacto que azota Andalucía desde que comenzó 2026.

En concreto, se trata de Cortes de la Frontera, Jubrique, Pujerra, Ronda, Fuente de Piedra (en el pluviómetro de la laguna), Casarabonela, Benamargosa, Tolox (en río Grande), Ojén, Mijas, Alhaurín el Grande (en el río Fahala), Ardales (en el Turón), Cañete la Real, Cártama (en Aljaima), Antequera (en Bobadilla) y Cuevas del Becerro. En total, son 17 las estaciones pluviométricas que han superado estos valores, pues dos de ellas pertenecen a Cortes de la Frontera –Majada de las Lomas y la del río Guadiaro-Majaceite–, uno de los puntos de la geografía rondeña donde descargaron con más intensidad los dos últimos temporales.

En tres de estos pluviómetros, Hidrosur contabilizan ya más de 1.000 litros por metro cuadrado: Majada de las Lomas (en Cortes de la Frontera) y río Genal (en Jubrique), que suman 1.164 y 1.102, respectivamente, ya cerca de los 1.229 y 1.227 que dejó la temporada anterior. En ambos casos, esto es prácticamente el 90% de todo el agua que cayó el año pasado, en el que estos mismos lugares tuvieron el mejor comportamiento desde 2017. Aún así, aún les falta para alcanzar el pico del año 2010 que fue, en el caso del Guadiaro, de 1.913 litros y, en el del Genal, de 1.555. El tercer punto que, hasta el momento, rebasa el límite de los mil está en el río Guadiaro, igualmente en Cortes de la Frontera, que con el empuje de estos últimos días ha llegado a los 1.047 y se aproxima a la cantidad recogida todo el año anterior (1.131), aunque lejos también del año 2010 (1.693).

Junto a estas, la estación de Los Reales de Sierra Bermeja, en Estepona, es otro de los lugares que roza los 1.000 litros por metro cuadrado ya (955), que tras estas lluvias está a punto de superar también su media histórica; y la de Ojén (911), que dobla lo caído por estas fechas el año pasado (447). No es este el único municipio que duplica, o incluso triplica, el anterior registro, también lo hacen Cañete la Real (718 frente a 356), Casarabonela (719 frente a 303), Benamargosa (460 frente a 274), Benahavís, en el río Guadaiza (617 frente a 188) o Fuente de Piedra (382 frente a 162), por citar algunos.

Inundaciones en Benaoján, al paso de la borrasca 'Leonardo'. / Javier Flores

Otros tres pueblos han recogido más agua en este tiempo que en todo el ejercicio anterior: Cuevas del Becerro, Colmenar y Cártama (en Aljaima). La diferencia es notable especialmente en este último punto, donde se contabilizan 300 litros más que en todo el año pasado –399 frente a 88–, lo que en parte se explica por las fuertes precipitaciones de finales de diciembre, que en un solo día dejaron aquí más de 100 litros, desbordando el río Guadalhorce e inundando Cártama. En el caso de Cuevas del Becerro, son 647 litros por metro cuadrado frente a los 588 de todo el año pasado, mientras que Colmenar ronda los 441, por encima de los 399 anteriores.

Las estadísticas arrojan, todavía, una comparativa más. Doce municipios superan ya la precipitación que, de media, suele registrarse entre toda la provincia (647): Tolox, en río Grande; Pujerra; Istán, en el embalse de la Concepción; Ojén; Marbella; Cañete la Real; Cuevas del Becerro; Ronda; Casarabonela; Benahavís, en la presa de Guadalmansa y –de nuevo–, Cortes de la Frontera y Jubrique. Todo esto, después de un mes de enero “inusualmente húmedo” en el que han atravesado Málaga cinco borrascas que, según la Aemet, dejaron 90,7 litros por metro cuadrado en el aeropuerto –la estación de referencia para las estadísticas históricas–, lo que supone una variación del 146% respecto al valor normal, que es para un mes de enero 69 litros. Y, por supuesto, sin olvidar tampoco que hace solo tres años la provincia atravesó el tercer año hidrológico más seco de los últimos 62. Son, como se decía al principio, los dientes de sierra del clima mediterráneo.

¿Por qué está lloviendo tanto en Málaga?

“El mediterráneo se caracteriza desde el punto de vista pluviométrico por una sucesión de extremos”, insiste el catedrático de Geografía Física de la Universidad de Málaga (UMA), José Damián Ruiz Sinoga, que reconoce que este año “puede ser inusualmente húmedo”, pero asegura que “la situación que está originando este carácter inusual es la más normal que te puedas imaginar”. Sinoga explica sus palabras de la siguiente forma: “El anticiclón de las Azores está en su sitio en esta época del año, es decir, hacia el sur. Actúa como un anticiclón que es, mandando vientos del oeste hacia nosotros. Como está muy amplio y prácticamente abarca todo el Atlántico, nos manda vientos cuya temperatura se origina en el Caribe, es decir, masas de aire muy húmedas y cálidas”.

Por encima de esto hay una Depresión Subpolar que, en este caso, manda vientos “extremadamente fríos”, según continúa el experto, que concluye que la mezcla de ambos aires genera “rápidamente” una masa de vapor de agua “espectacular” que además se recarga mientras cruza el Atlántico y que “cuando llega a la Península se encuentra con una pantalla que es la Sierra de Grazalema y la Serranía de Ronda, por eso está reventando allí”. De ahí que los datos de precipitaciones acumuladas antes desgranados se concentren en esta zona de la provincia. “A partir de ahí, las lluvias que nos encontramos ya son mucho más gestionables por parte de los suelos”, comenta.

María Jesús Perles, también catedrática de Geografía de la UMA, estima que es “muy probable” que este acabe siendo el año más lluvioso desde 2010, pero subraya que “el problema no está siendo solo la cantidad, sino la proximidad de eventos intensos y la saturación consecuente”. Al respecto, José María Senciales, profesor titular del área de Geografía Física de la UMA, comenta que “llevábamos tantísimo tiempo sin ver llover de modo continuo que ya hasta nos sorprende”. Así, apunta que en diciembre hubo 15 o 16 días de lluvias y en enero han sido 17 o 18.

“No están siendo especialmente torrenciales, pero sí prolongadas”, afirma. “Si la circulación continúa así, sería el momento de ver un año bastante lluvioso, lo que ya nos viene haciendo falta desde hace tiempo”, añade. A estas alturas, el problema, como se está pudiendo comprar estos días, son los movimientos y deslizamientos de tierra. Lo subrayan tanto Sinoga como Senciales. “Desde el momento que superamos dos meses seguidos los 100 litros, y especialmente en meses fríos, la tierra se satura y empiezan a producirse movimientos. No es necesario que sea por torrencialidad, sino porque el suelo empieza a escurrir”, explica Senciales.

Esto se intensifica en zonas con terrenos más arcillosos, como son la Serranía de Ronda, el Guadalhorce y algunas zonas de la Costa del Sol, hacia Marbella y Estepona, según detalla el profesor. “La arcilla se hidrata en exceso, empieza a movilizarse y se puede llevar perfectamente cualquier cosa por delante, una carretara o una vía del tren, incluidas casas que estén en terrenos inestables”, asegura, advirtiendo que “es el momento de tener una especial atención en la revisión de las infraestructuras”.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último