Infraestructuras

La Junta añade dudas sobre el futuro del Metro al reabrir el tramo al Civil soterrado

  • Su inversión se elevaría a 140 millones y en ningún caso estaría en funcionamiento antes de cinco o seis años

El Metro de Málaga camino de su última parada, Andalucía Tech El Metro de Málaga camino de su última parada, Andalucía Tech

El Metro de Málaga camino de su última parada, Andalucía Tech / Javier Albiñana (Málaga)

La Junta de Andalucía reabre el melón del Metro soterrado hasta el entorno del Hospital Civil. La posibilidad ahora confirmada supone una novedad de consideración respecto a lo que al poco de tomar posesión del cargo anunció el presidente del Gobierno regional, Juan Manuel Moreno Bonilla, cuando en su primera reunión con el alcalde, Francisco de la Torre, no sólo desechó la opción de prolongar el ferrocarril urbano en superficie hacia la zona norte, sino también la de ejecutarlo bajo tierra debido al alto coste económico de la operación y a una rentabilidad social cuanto menos dudosa.

"Hay prioridades en el gasto, tienes unos recursos, que son limitados o muy limitados, y tienes que dedicarlos a aquello que sea más funcional, más operativo, que genere más progreso y bienestar a la sociedad y hoy por hoy la extensión de la línea desde las cocheras al PTA es una prioridad como ciudad más importante que la extensión hasta el Hospital Civil", llegó a afirmar el máximo mandatario andaluz.

Apenas cuatro meses después de aquella negación, la Administración regional parece dispuesta a contemplar un nuevo cambio de criterio. Así lo adelanta el diario Sur en una información en la que se viene a justificar esta modificación en las necesidades que a medio plazo tendrá el tercer hospital proyectado en los terrenos del Civil. Proyecto hospitalario del que, por el momento y a falta de hechos concretos, no hay más que previsiones.

Asumido este movimiento, que se produce casi en paralelo al momento en que se dan los primeros pasos para activar la llegada al PTA (está en licitación el estudio de demanda), resulta necesario precisar el escenario sobre el que se plantea una nueva pieza en el siempre inestable proyecto del suburbano. En el mejor de los casos, y a falta de una precisión formal por parte de la Consejería de Fomento, el Metro bajo tierra en ningún caso podría recorrer Eugenio Gross y Blas de Lezo, hasta culminar su recorrido junto al nuevo equipamiento sanitario, antes de cinco o seis años.

Porque antes de poder activar la operación, la Junta tendrá que desarrollar los estudios necesarios para garantizar la viabilidad de un trazado que, con los datos actuales, permitiría sumar entre 2,5 y 3 millones de viajeros a la red global. Uno de los interrogantes a resolver es cuánto de más aportaría la futura construcción del tercer hospital.

Y todo ello con un elemento cuanto menos sustancial: la inversión que requeriría la ejecución de los 1,8 kilómetros de trazado en túnel rondaría los 140 millones de euros. Una cuantía muy lejana de los alrededor de 41,4 millones de hacerlo a ras de calle (valor de la licitación que fue impulsada a finales de octubre por el anterior Gobierno andaluz).

Dado que el planteamiento que vienen defendiendo desde hace meses los actuales responsables autonómicos rompe por completo la hoja de ruta trazada originalmente, es necesario empezar de cero el trabajo técnico. Un proceso que, como ocurre en el caso de la apuesta por el PTA, excede temporalmente el periodo actual del Ejecutivo. Varios expertos consultados, inciden en este hecho, al señalar que antes de poder poner en marcha la maquinaria podrían pasar de cinco a seis años.

Desde la Consejería de Fomento, oficialmente, se recuerda que desde el inicio de la legislatura el nuevo Gobierno "se comprometió a analizar las soluciones más viables para la culminación de la red, abriéndose como una opción la prolongación de la línea 2 al Civil con un diseño cien por cien subterráneo. Y en ese análisis estamos trabajando y, al tiempo, trasladándolo al resto de los agentes involucrados". Un avance que, han indicado, se produce al tiempo que se dan los primeros pasos "con la licitación del estudio de demanda de la ampliación de la línea 1 al PTA y el análisis de las alternativas de trazado". Asimismo, se insiste en que marcar como "prioridad" el "acelerar la obra del Centro al máximo".

Otro detalle a tomar en consideración es que la reactivación del soterramiento del Metro al Civil no obvia la necesidad de renegociar el vigente contrato de explotación del suburbano, que data de mediados de 2014 y en el que, en primera instancia, se marcaba la terminación de los tramos Guadalmedina-Atarazanas y Guadalmedina-Hospital Civil para octubre de 2017.

Incumplida esta previsión, se marcaba un segundo horizonte temporal: noviembre de 2020. Fecha que, según lo oficialmente señalado por el Gobierno andaluz en los presupuestos de 2019, también quedará superada, ya que se plantea como posible la terminación y llegada de los trenes al Centro en 2021. Una red de la que no formaría parte en ningún caso el Metro en superficie al Civil.

En este escenario, el bautizado como "periodo transitorio", que se extiende desde la puesta en servicio parcial de la infraestructura, a finales de julio de 2014, hasta que se complete el trazado, tendrá que ampliarse nuevamente hasta que se garantice la cifra de 20,7 millones de pasajeros anuales con los que, según las estimaciones, se asegure la viabilidad económico-financiera del proyecto.

En todo este periodo transitorio, la Junta se obliga a compensar económicamente a la concesionaria por los retrasos acumulados en la obra y puesta en servicio del Metro. A modo de ejemplo, desde mediados de 2014 hasta 2020, el valor global, incluyendo la subvención destinada a abaratar el coste real del trayecto, ronda los 450 millones de euros.

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