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Una contienda a vida o muerte

  • La autopsia al cadáver del británico abatido por unos policías tras abrir fuego contra ellos continuará hoy

El vehículo funerario que trasladó el cadáver. El vehículo funerario que trasladó el cadáver.

El vehículo funerario que trasladó el cadáver. / efe

Invitó a pasar, con aparente cordialidad, a los tres policías nacionales que se habían personado en el apartahotel para proceder a su detención, después de protagonizar horas antes un accidente de tráfico y abandonar el vehículo que conducía cerca de Puerto Banús. Dentro, pudo dejar olvidado su pasaporte. Testigos aseguraron entonces que huyó a pie con un arma. La investigación, de la que comenzó a hacerse cargo la Policía Local de Marbella, llevó hasta un establecimiento hostelero situado en la barriada de Cancelada, al que el individuo había llegado esa misma mañana acompañado de otra persona con la intención de alojarse esa noche.

Una vez que los policías accedieron al interior del alojamiento, no tardó en reaccionar. La investigación apunta a que, tras abrirles la puerta y girarse, sacó dos pistolas y abrió fuego contra ellos. La iracunda reacción del individuo, al que ya tenían identificado, les cogió por sorpresa, pero ningún disparo llegó a alcanzarles. Se trataba del preludio de un sangriento enfrentamiento en el que terminó siendo abatido. Era, defienden fuentes policiales, la única salida posible a la que los efectivos podían recurrir para "repeler la agresión en defensa de su integridad física y la de terceras personas". "Esta vez la suerte ha estado de nuestra parte", sostienen fuentes conocedoras del caso, que aplauden la intervención y el hecho de que todos los policías salieran ileso de una situación de tal calibre.

La cruenta escena culminó en la habitación situada al fondo del apartamento. El fallecido, un británico de 39 años que tenía antecedentes por tráfico de drogas y tenencia de armas, llegó a vaciar cuatro cargadores, que posteriormente encontraron junto al cadáver los investigadores que se hicieron cargo del caso, además de diversos casquillos.

Las numerosas heridas, aunque no todas por proyectiles, que el cadáver presentaba da cuenta de la magnitud del enfrentamiento que protagonizó con la Policía y que llegó a tornarse en un intercambio de disparos a vida o muerte. Será hoy cuando se conozca con más exactitud si los impactos que los forenses hallaron corresponden en su totalidad a ese tiroteo o son anteriores. "Fue de película", expresaban ayer desde el apartahotel en el que se produjo el enfrentamiento mortal. "La Policía cuando llegó sabía que estaba aquí", recalcaban.

Desde la Comisaría provincial de Málaga destacaron horas después del incidente que éste se produjo "en el transcurso de una investigación en la que los agentes localizaron al citado individuo e iban a proceder a su detención". "Los policías fueron objetos de varios disparos, lo que obligó a estos a hacer uso de su arma de fuego", añadieron. Otras fuentes consultadas subrayan que aquello "fue una batalla campal" y que hubo "muchos tiros", resaltan.

Los forenses continuarán practicándole hoy la autopsia en el Instituto de Medicina Legal (IML), en la capital, a donde fue trasladado una vez que la jueza ordenó la noche anterior el levantamiento del cuerpo. Asimismo, se han remitido muestras biológicas al Instituto de Toxicología de Sevilla para determinar si el fallecido consumió drogas.

Fue a las 17:20 cuando el servicio de Emergencias Sanitarias 112 Andalucía recibía el primer aviso del tiroteo. Un particular aseguraba haber escuchado disparos y mucho ruido. Hasta el lugar acudieron sanitarios del centro de salud de San Pedro Alcántara, además de agentes de la Policía Nacional y Local, que se encargó de acordonar la zona. La avenida Marqués del Duero permaneció cortada durante aproximadamente una hora. Cuando los sanitarios actuaron solo pudieron certificar la muerte del individuo.

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