Málaga

Las edades del género desigual

  • Un grupo de diez jóvenes de 14 a 16 años, alumnos del IES Universidad Laboral de la capital, hablan de su realidad diaria, todavía sometida a profundas brechas entre ellas y ellos

Un grupo de alumnos a la salida de un colegio. Un grupo de alumnos a la salida de un colegio.

Un grupo de alumnos a la salida de un colegio. / firma del fotógrafo

Tiene 14 años y su propio entorno la llama puta por relacionarse con chicos. Él, por el mismo motivo, lleva con mucho orgullo la etiqueta de crack. No son los años 80, ni se trata de una sociedad provinciana y estrecha de miras. Esto ocurre en la Málaga cosmopolita del siglo XXI, ahora mismo, en este instante, tras el 8 de marzo, tras las décadas de lucha feminista. Los roles impuestos continúan grabados a fuego entre la juventud, poco igualitaria pero, al menos una parte, consciente de ello. En el IES Universidad Laboral, un grupo de diez adolescentes de entre 14 y 16 años, de los últimos cursos de Secundaria y primero de Bachillerato, hablan sin tapujos sobre género.

No creo que a ningún chico una mujer que le doble la edad le grite desde un coche que se suba con ella"

objeto sexual

"Muchas veces a las mujeres no nos dejan salir solas de noche por lo que pueda pasar. Eso a un hombre no se le dice, se sobreentiende que no le va a pasar nada y a las mujeres sí. Es un símbolo de que todavía existe machismo en esta sociedad", sentencia una chica de 16 años. Su compañera añade: "He escuchado a chicos que tienen miedo de que les puedan robar pero yo a lo mejor tengo miedo de que venga un tío y me viole. Y también de día. No creo que a ningún chico una mujer que le doble la edad le haya gritado desde un coche 'vente conmigo', a mí con 16 años me han gritado varias veces que me meta en un coche con un hombre, o vaya culo, son comentarios que no pido, ¿por qué los dicen?". La mujer considerada como objeto sexual sigue siendo una lacra para esta juventud. "Hay gente que considera que un piropo es algo bueno pero realmente cuando me lo dicen lo que me provocan es miedo, no es algo que me guste", apunta otra de las participantes. Y, agrega, que los chicos tienen una visión muy distinta. "Lo ven normal y dicen que ojalá les gritasen a ellos por la calle que son guapos". Aunque quizás si fueran objeto continuo de esos comentarios lascivos se sentirían igual de intimidados que ellas.

feminismo

"Los chicos tienen una percepción del feminismo muy diferente", estima una de las chicas de la mesa. "Nosotras reivindicamos mucho el feminismo porque es necesario implantarlo, pero los chicos se ven ofendidos porque consideran que a ellos no los estamos defendiendo, que están fuera, y que nosotras nos creemos con preferencia. Pero no es así, se trata llegar a una equidad", agrega. En el otro extremo, un compañero señala: "creo que el feminismo busca una igualdad de derecho entre hombres y mujeres, que todos puedan aspirar a lo mismo y que no sean excluidas. En el ámbito laboral, a veces, la mujer lo tiene más difícil para llegar a un puesto más alto y también suele cobrar menos. El feminismo busca la igualdad, ni superioridad de mujeres ni de hombres".

machismo

Nada más lanzar la pregunta la respuesta es afirmativa y unánime. La parte más joven de la sociedad aún es machista. "Hoy en día el machismo está tanto en generaciones anteriores como en la juventud, creo que hay muchísimo machismo, se está volviendo a lo de antes. Hay jóvenes que cuando tienen una pareja se dan las cuentas de redes sociales, les preguntan con quién y dónde van, eso es machismo, el control de él sobre ella", sostiene uno de los varones de la reunión. Su compañero indica que ahora "hay un resurgimiento del machismo porque el móvil es un elemento que ayuda al hombre a controlar a la mujer en prácticamente cualquier situación". Su compañera de instituto hace un análisis de la situación. "El machismo no solo lo sufrimos nosotras, sino la sociedad en general. A los hombres le van a decir que llorar es de débiles, que tienen que llevar adelante a la familia y a la mujer se le impone que tiene que ser la débil y el hombre el fuerte, y no tiene por qué. Todos somos humanos, vamos a ser fuerte en algunas situaciones y débiles en otras", dice.

violencia de género

Las relaciones desiguales y el control excesivo por parte, en muchos casos, del varón son el pan de cada día entre estos jóvenes. Todos han sufrido o conocido alguna historia de maltrato. Y si no se llegó a la agresión física, sí que se ejerció violencia psicológica. "Una amiga era novia de un chico muy manipulador, la controlaba totalmente, solo salía con él, había dejado de lado a sus amigas por él y cuando empezó a salir con otro grupo el novio vino a amenazar a los otros chicos. Pero ella no se daba cuenta, veía normal que le gritara, creo que llegó a pegarle", relata una de las jóvenes. La concienciación en las aulas parece que cala en estos adolescentes, aunque no lo suficiente como para evitar del todo las conductas más tóxicas.

"En el ámbito de las parejas aún estamos muy atrasados, muchas personas siguen pensando que cuando sales con alguien directamente te pertenece. Cuando está ese pensamiento es cuando empieza a venir la violencia", estima una chica. Y subraya: "La violencia no es sólo pegar, es simplemente decirle que se quite una ropa porque va provocando, que no se maquille, que a quién quiere impresionar. Estamos intentando ayudar a una amiga que no se da cuenta de que su novio la tiene encerrada en él, porque se hace la víctima y le dice que si le deja se va a morir. Así la chica piensa que es mala persona, que no puede dejarle... si seguimos así no estamos avanzando. Ese pensamiento está en las cabezas de mucha gente".

roles impuestos

"Yo creo que esos pensamientos nos vienen desde chicos. En muchas películas de dibujos la princesa es la que tiene que ser salvada por el príncipe, vamos creciendo con eso. Entre películas, padres y abuelos costará que se quiten esos roles, los niños pequeños imitan y reproducen conductas", dice una de las participantes más joven del grupo. Estos papeles según el género son aún más extremos en el ámbito deportivo. Uno de los chicos apunta: "cuando un niño es bueno en un deporte lo valoran, a las niñas le dicen que son guapas, no que juegan de miedo, y eso da rabia". También las deja en minoría cuando ellas deciden tomar un camino considerado de hombres. "He optado por un Bachillerato tecnológico, en clase somos 24 personas, cuatro de ellas chicas. Cuando dices que quieres estudiar Ingeniería Mecánica me comentan: ¿pero dónde vas si ahí las chicas que hay son por lo menos lesbianas, no parecen ni chicas? Ese es el comentario más típico. A otras amigas les han quitado la idea. También hablan de que hay una desigualdad de sueldos grande y eso te hace tener miedo en el futuro", comenta una joven de 16 años que no se siente apoyada. "Todos los días te dicen que no eres capaz", destaca.

delgadas y guapas

La conversación avanza y los adolescentes destacan el tema de la imagen como concepto de profunda desigualdad. "La mayoría de mujeres que hay en televisión son jóvenes, guapas, tienen un cuerpo bonito y a los hombres no se les exige eso, ellos no tienen un canon impuesto para su imagen pública", considera una chica. Otra explica que, por ejemplo, te das cuenta en las campanadas de Nochevieja, ellas con cuerpos esculturales y vestidos con poca tela al lado de hombres "como Alberto Chicote". "La mujer hoy sigue estando muy sexualizada por eso la apariencia importa más que la de un hombre", estima una de las participantes. Otra compañera sentencia: "Si no eres guapa físicamente no eres aceptada, no eres nada. En mi vida he visto a un hombre echarse crema antiarrugas, y sin embargo a ellas sí, como si tener una arruga o una estría fuese algo que te hace inferior al resto, se nos hace valer mucho por nuestro físico, más por eso que por el talento".

liderazgo

Se preparan para su futuro y saben que el panorama laboral está más complicado para ellas. Los puestos de responsabilidad, como destacan, están copados por hombres. "Se cree que los hombres tienen más ideas y están más seguros y que las mujeres sirven para prestar apoyo y ayuda, esa es la conciencia general", apunta uno de los chicos de 14 años. A su lado, una chica de tercero de ESO reflexiona: "desde épocas en los que la mujer parecía ser propiedad del hombre, ellos han sido gobernantes y han seguido eligiendo a hombres. Nunca se le ha dado oportunidades a la mujer de subir, a pesar de que muchas veces la mujer ha demostrado ser más eficiente que el hombre. Pero claro, no las dejan subir para no perder el poder o estar en igualdad, eso no les interesa a ellos y como están arriba y controlan pues no hacen nada por la igualdad". Hay un problema añadido, la maternidad.

maternidad

"En las propias entrevistas de trabajo se les pone una barrera muy importantes a las mujeres. A mi tía lo primero que le preguntaron fue si tenía pensado tener hijos. Si respondes sí, despídete del trabajo", destaca una joven de 16. A ella le parece "horrible" que la baja de maternidad no sea compartida con el padre. "Por obligación deberían de ser tantos meses para la mujer y tantos otros para los hombres, para que eso no fuese un impedimento a la hora de conseguir trabajo". Y otra de las chicas se queja: "parece que cuidar a los hijos es un deber de las mujeres" y reclaman paridad en la crianza.

"A la mujer se le pide tener novio, casarse y formar una familia. Y al hombre trabajar y mantener la casa. Mis abuelos me dicen siempre que me voy a casar aunque no quiera porque eso es lo que hacen las mujeres, es mi deber, como lo hizo mi abuela y mi madre. Y esa es la historia que viene inculcada de muchos años atrás y aún seguimos con lo mismo. Aunque se piense que la sociedad ha avanzado mucho no es así, si miramos bien seguimos igual que atrasados que antes", considera con sorprendente madurez una de las alumnas.

tareas domésticas

"He oído a muchos hombres decir que ayudan a su mujer con tal cosa en la casa y yo digo, no la ayudes haz tu tarea porque tú vives en esa casa y también es tuya. No hay repartos igualitarios", estima uno de los chicos. Otro señala: "en lugar de tener en cuenta si es hombre o mujer, habría que ver las horas que cada persona está en casa para poder realizar tareas". A pesar de que esto parecen tenerlo claro, todos coinciden en que son sus madres las que llevan un mayor peso y asumen mayores responsabilidades en el hogar. "Mi madre fue la que dejó de trabajar cuando yo era pequeña", destaca una de las jóvenes.

etiquetas

"Siempre te van a etiquetar, eso está claro y obviamente hay diferencias si eres una chica o un chico, aunque no debería de ser así. Algún amigo me ha dicho que no me liase con una chica porque había tenido muchas relaciones anteriores, pero yo no estoy de acuerdo", dice uno de los jóvenes. "Si eres un chico y has estado con muchas eres un crack y si ocurre al contrario eres una guarra, como poco. Tú, si eres una chica, tienes que estar con uno y ya está", apunta una compañera.

reguetón, ese ejemplo

Los propios jóvenes apuntan que los mensajes que llegan a través de la música son dañinos y peligrosos. "Aparte de las letras, quizás lo peor es el videoclip, la chica que sale tiene buen culo, buenas tetas, delgadísima y su objetivo es satisfacer las necesidades sexuales del cantante, siempre en sujetador y bragas", critica una de las chicas. Un compañero apunta una clave importante: "Lo que creo peor de todo es que esos cantante se convierten en referentes y una imagen a seguir para muchos jóvenes, el mensaje se hace mundial y eso es lo peligroso".

En la música, en la televisión, en las redes sociales, en el hogar familiar o el propio instituto, la desigualdad se sigue palpando. Ellos han querido pensar en soluciones que empiezan por la educación y siguen por la revolución y la ruptura de cánones impuestos, la lucha perseverante y la ayuda a la mujer. "No puede luchar por todo ella sola".

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