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Ni militar ni actor de cine, crecen los estafadores amorosos en Málaga: "Engatusan a mujeres en su momento más vulnerable"
Los timadores “tiran tantas flechas y tocan tantas puertas que, al final, llegan hasta personas débiles”, asegura la investigadora al frente de la operación ‘Florazo’, que dejó 55 víctimas
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Crecen los estafadores amorosos virtuales y, con ellos, los fraudes, que ya superan los 300.000 euros. Detrás de perfiles seductores y promesas de un futuro, a la postre ficticio, subyacen redes criminales organizadas que han convertido el romance digital en un modelo de negocio, casi una industria. La última estafa que se ha hecho pública cruzó España, dejó una agencia de viajes arruinada y, al menos, dos mujeres engañadas por un falso galán. En Málaga, 55 familias se quedaron sin vacaciones; sus ahorros se evaporaron. En Lleida, una empresa familiar en bancarrota y 300.000 euros perdidos.
Es el negocio del engaño sentimental que, según ha constatado el Grupo de Investigación Patrimonial y Localización de Activos (IPLA) de la Comisaría Provincial, se multiplican. Timadores “con mucha labia” que “engatusan” a mujeres “con crisis emocionales” y en su “momento más vulnerable”. Los delincuentes, para “encandilarlas”, lanzan miles de mensajes hasta encontrar su objetivo en las plataformas: víctimas potenciales de entre 55 y 65 años, activas en Facebook, con responsabilidades y carencias afectivas. No buscan ingenuidad, sino debilidad emocional. “Tiran tantas flechas y tocan tantas puertas que, al final, dan con personas débiles”, atestigua la investigadora principal del grupo.
Cuando la persiana de la agencia Florin bajó sin previo aviso en la zona oeste de Málaga nadie imaginó que detrás de aquel cierre silencioso se escondía una historia de amor fingido, manipulación emocional y cientos de miles de euros desaparecidos.
La operación Florazo puso contra las cuerdas a Florinda, que dirigía un negocio familiar de viajes. Nada hacía sospechar que, de un día para otro, dejaría a decenas de familias sin vacaciones. Pronto comenzaron a llegar las denuncias. Medio centenar de personas acudieron a la Policía para relatar que habían pagado vuelos, hoteles, viajes a Disney para sus hijos… y no habían recibido nada. El perjuicio total superaba los 100.000 euros.
La agencia Florín se apropió de 100.000 euros que sus clientes pagaron para viajes
La primera investigación llevó a la detención de varios empleados y de la propia gerente. Pero el caso no encajaba; sospechaban algo más que de una estafa empresarial clásica. El giro llegó al analizar las cuentas bancarias y los teléfonos móviles. En los dispositivos de Florinda se descubrieron conversaciones con un hombre al que había conocido en Facebook. Decía ser un militar destinado en Líbano, a punto de jubilarse. Aseguraba tener dinero bloqueado, problemas administrativos y superiores que le exigían pagos para liberar sus fondos. Hablaban a diario. De trabajo, de la rutina, de duchas al final del día. Durante más de un año construyeron una relación virtual estable. Hasta que llegaron las peticiones:50 euros, 100, para “un papel”, “un trámite”. Pidió créditos, vació cuentas y arrastró a su entorno.
Florinda, que ya había sido víctima de intentos de estafa en el pasado, dudó. Investigó datos, buscó intermediarios y comprobó identidades. Pero estaba emocionalmente enganchada. En los mensajes, reconocía su angustia: “Estoy comprometiendo los sueños de mis clientes”, escribió en una ocasión.
Cuando fue detenida, estaba sin blanca. Y aun en prisión, seguía creyendo que su relación era real. Su caso, para los investigadores, es un ejemplo extremo del control psicológico que ejercen estas redes.
Siguiendo el rastro del dinero, los investigadores destaparon una segunda víctima, en Lleida, a la que un supuesto actor de cine le estafó 300.000 euros. Después le ofrecía recuperar su dinero si seguía enviándolo a otras cuentas. Nunca ocurrió. Las estafas amorosas aumentan. La Policía lo advierte:el único antídoto es la desconfianza.
Fingía secuestros y prisión para saquear a sus víctimas
La Policía, en otra operación reciente, recuperó 9.200 euros de un malagueño que había sido estafado con criptomonedas mediante el fraude del falso amor. Ciberagentes de la comisaría provincial, con apoyo de Interpol, localizaron a los presuntos timadores en Tailandia y Filipinas tras una compleja investigación. La red mafiosa había amasado una fortuna ilícita de 45 millones de dólares. El principal investigado contactaba con mujeres a través de redes sociales y se ganaba su confianza. Creaba así el clima perfecto para luego solicitarles cantidades de dinero. Los investigadores supieron que había fingido su secuestro para solicitar dinero urgente para su supuesta liberación. Decía haber entrado en prisión y estar en un módulo de aislamiento cuando desaparecía.
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