Málaga CF-Numancia | Crónica El tiburón y la piraña (2-0)

  • El Málaga recupera el liderato con una contundente victoria contra el Numancia

  • Gol a los 32 segundos de Blanco Leschuk

  • Koné se estrenó en el once con dos asistencias al pichichi

Los jugadores del Málaga CF celebran un gol con Koné y Blanco Leschuk. Los jugadores del Málaga CF celebran un gol con Koné y Blanco Leschuk.

Los jugadores del Málaga CF celebran un gol con Koné y Blanco Leschuk. / Marilú Báez (Málaga)

El Málaga recupera el cetro de Segunda y manda un mensaje a sus perseguidores: hay fondo de armario. Se sabía de la presencia de un tiburón como Blanco Leschuk. Ahora también que tiene una piraña de apellido Koné cuya primera aparición en el once titular se salda con dos asistencias, nueve kilómetros y –calidad aparte– un hambre voraz en cada acción en la que intervino.

Andábamos acostumbrados a los partidos que se resolvían en la recta final e, incluso, en el añadido. Pero se había olvidado la importancia de los inicios. La carta de presentación del Málaga fue un tanto fulgurante a los 32 segundos de juego que dejó al Numancia noqueado casi toda la primera mitad.

Otra vez Blanco Leschuk fue decisivo dentro y fuera del área. En medio minuto el argentino bajó un balón complicado y conectó con Pacheco, que abrió rápido para Koné, que estrenó titularidad con asistencia para el killer de Mendoza. Medio minuto, decíamos, lo suficiente para iniciar una jugada y acabarla.

Pidió foco Koné. Muñiz decidió que debía ser titular, cuando sus gestos de las últimas semanas invitaban a pensar que había llegado el momento de Héctor Hernández por la lesión de Harper. El africano fue un tormento continuo para los sorianos, haciendo mucho daño entre líneas y otorgando frescura y dinamismo al ataque.

Dio la sensación, sin embargo, de que el Málaga había dejado escapar vivo al Numancia, que visto lo visto salió bien parado con el 1-0. La superioridad fue manifiesta, pero como en citas anteriores, elmarcador estaba abierto. Pudo aumentar la renta en alguna buena ocasión de Pacheco y Juanpi o un penalti de Mateu que fue al limbo.

Pero el ímpetu del Málaga no descendió y fue consciente de que recuperar el cetro exigía una cocción completa del encuentro. El 2-0 llegó tras una acción iniciada por Juanpi y repitiendo conexión entre Koné y Blanco Leschuk. Ambos gozaron de otras dos grandes oportunidades abortadas por Juan Carlos.

La omnipresencia de los dos delanteros y Juanpi fue demasiado para los de López Garai, que trató de buscar variantes sin éxito. Es cierto que la salida del campo de Koné redujo la intensidad general del Málaga, que había realizado un esfuerzo titánico durante algo más de una hora.

Sin grandes alardes, el Numancia ganó sus metros y rondó algo más los dominios de un Málaga que volvió a ser sólido y fiable. Munir hasta el 87’ no tuvo que hacer una parada medianamente digna. Mucho más esfuerzo hubo de realizar para rechazar un disparo duro de Mateu en el área. Pero no, no era una de estas citas, como se señalaba en los inicios del texto, de Segunda que enloquecen. La Rosaleda es otra cosa.

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