MÁLAGA CF-CÓRDOBA | LA CRÓNICA

El autoplagio de Muñiz (3-0)

  • El Málaga, líder intratable, logra su quinta victoria consecutiva contra un Córdoba impotente

  • A dos triunfos de repetir la gesta de la 2007/08, donde empezó con siete

Harper controla un balón rodeado de rivales. Harper controla un balón rodeado de rivales.

Harper controla un balón rodeado de rivales. / fotos: marilú báez

Recientemente hay quien ha intentado el giro imposible e inventar el autoplagio, como si eso pudiese existir. Aunque quizás sí sirva para alimentar una tesis, futbolística, claro está. Juan Ramón Muñiz está haciendo de sí mismo en esta especie de regresión que viene sufriendo el Málaga en los últimos tiempos, donde se sitúa en un escenario similar al de hace más de una década. Jugar como el conjunto blanquiazul es como jugar contra la máquina. Es un Player One VS CPU modo experto. No siente ni padece, hace lo suyo sin pestañear. Gana, gana y gana. Son ya cinco triunfos de cinco posibles para seguir aferrado al liderato de la Segunda División.

Funcionó la pizarra del Málaga una vez más. Luis Hernández es una catapulta que en manos de Muñiz se ha convertido en arma mortal. El central ejecutó un saque de banda infinito que esperaba en la línea de fondo Blanco Leschuk, no para rematar, sino para ponerla en el punto de penalti y que Adrián finalizase de cabeza la tarea encomendada.

El Málaga llegaba sin prisa y sin pausa. Pegó un par de avisos al Córdoba, a quien le faltó mucha contundencia. Gran ejemplo de ello es el gol de Hicham. Harper fue al espacio y consiguió sacar un centro perfecto con la izquierda al corazón del área después de pisarla varias veces. Blanco Leschuk cabeceó a bocajarro pero Abad, en un alarde de reflejos, frustró un merecido gol. El esférico volvió a tomar vuelo tras el rechace del portero y ahí entro Hicham para, también de cabeza, firmar el 2-0.

Era la primera gran ventaja del Málaga en todo el curso, venciendo pero siempre en el límite del dolor. Dolores, precisamente sentía Hicham en su muslo izquierdo y tuvo que retirarse antes de concluir la primera mitad.

No tardó el Málaga en volver a probar las cualidades de Carlos Abad. Una vez más, tirando de estrategia. El meta cordobesista sacó a una mano otro remate picado de Blanco Leschuk, que estaba cuajando un partido memorable. Jugaba con el marcador y la necesidad rival el Málaga, cómodo madurando el choque, tejiendo una tela de araña invisible. Porque parecía que el Córdoba se asomaba algo al área de Munir, siempre sobrio. Era mentira, pero el Córdoba no lo sabía. Estrategia para no perder la costumbre. Ontiveros sacó una falta con un toque bombeado que era un pastel envenenado. El balón terminó cayendo franco a Fede Ricca, que casi cayéndose sentenció el derbi. Sólo faltó la guinda de Blanco Leschuk, que en una contra que corrió junto al refresco Koné volvió a jugársela tras una acción brillante y se topó de nuevo con el cancerbero. En el mismo córner volvió a asomarse sin llegar a conectar.

El argentino acabó fundido pero enamorando a La Rosaleda, que ve en él una especie de resurrección de Roque Santa Cruz. Terminó con los gemelos al límite. En su mejor tarde se fue sin marcar de La Rosaleda, irónico. Pero lo importante es el bloque. Y Muñiz lo está manejando bien. Ha enchufado a Ontiveros, que se marchó ovacionado por la afición para que debutase en casa Pacheco, a quien está mimando. El guion del asturiano está en marcha, aunque juraría que ya lo había leído antes.

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