Málaga C.F.

A por el quinto Málaga

  • Sergio Pellicer afronta un nuevo reto después de enfrentarse a situaciones extremas en un año

  • El técnico distinguía entre cuatro etapas claras y ahora tiene que volver a reinventarse

Sergio Pellicer da instrucciones a sus jugadores. Sergio Pellicer da instrucciones a sus jugadores.

Sergio Pellicer da instrucciones a sus jugadores. / marilú báez

Suele insistir Sergio Pellicer en que la competición es una trituradora. Si a eso se le añaden las circunstancias adicionales del club de La Rosaleda, todo se multiplica. Valoraba recientemente su primer año al frente del primer equipo distinguiendo cuatro etapas claras, cuatro vidas distintas dentro de un solo Málaga. Ahora, el devenir de la competición y las señales que emana el conjunto blanquiazul parecen obligar a un nuevo giro para reflotar al equipo, que si bien no está en una situación crítica, evidencia un bajón de resultados, juego y sensaciones.

Su primer Málaga fue evidentemente el que cosió después de asumir el cargo sustituyendo a Víctor Sánchez del Amo. Un conjunto que iba a la deriva tornó en un bloque cohesionado y que “volaba”. Encima sumó a Tete Morente, que supuso un soplo de aire fresco. “Antes de que ocurriera esta pesadilla que aún está con nosotros, el equipo volaba. Lo veías entrenar y estaba liberado. No sé lo que hubiese ocurrido, fluía. Íbamos con una misma idea, se habían olvidado los egos”, rememoraba Pellicer.

El parón por el confinamiento derrumbó ese Málaga, que se reinventó nuevamente (y con mucho sufrimiento) pero con una fórmula distinta.“ Después de la pandemia cambió todo, la lesión de Luis Hernández, sanciones, más lesiones. Nos costó. Competimos a buen nivel, pero hubo partidos en los que nos lastraron para sufrir y salvar la categoría. Hay que mirar el espejo del Deportivo, vino a La Rosaleda que parecía que está salvado totalmente y mirad lo que le ocurrió. Fue un mérito enorme conseguirlo”.

Pero ese grupo que al menos había sido capaz de salvar la temporada (y seguramente al club) tenía que romperse. Incertidumbre, la sombre del ERE, una pretemporada absolutamente anómala, incendios continuos y la duda de si se podría llegar a competir en Tenerife en la jornada 1. No sin esfuerzo por parte de muchos elementos de la entidad, se superó el match ball.

Y llegó el cuarto Málaga. “Este año, a partir de cuando se cerró todo, hay un equipo nuevo, con gran trabajo de la dirección deportiva, ahora estamos en el proceso. En la segunda vuelta hay que mejorar ciertos aspectos”, definía Pellicer.

Con el paso de las semanas, ese Málaga se ha ido diluyendo. Cada vez más previsible, cada vez menos fiero y cada vez con más dudas. En este 2021 sólo ha conseguido el agónico triunfo ante el Alcorcón y en casa es incapaz de ganar a ningún rival. Ha probado Pellicer a regresar a la defensa de cinco, pero eso no ha llegado acompañado de un mejor juego ni tampoco ha blindado la portería.

Después de ser el arquitecto de cuatro tipos de Málaga distinto, Pellicer se ve obligado a hacer algo diferente y explotar otras virtudes del equipo.

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