Los malagueños que brillaron en la gala de los Goya

Premios Goya 2020

Belén Cuesta, Pablo Alborán, Celia Flores, María Esteve, Mona Martínez y Pablo Barce, con acento local

Belén Cuesta, en el photocall de los Goya 2020.
Belén Cuesta, en el photocall de los Goya 2020. / Javier Albiñana / Marilú Báez

Málaga/La 34 edición de los Premios Goya no solo supo a Málaga porque fue su escenario. La impronta de esta tierra corre por la sangre de algunos de los que fueron su protagonistas. Fue la noche de Málaga y de sus hijos.

En superlativo, fue la noche de Pepa Flores, la gran presente y a la vez ausente Goya de Honor. Su hija, María Esteve, subió al escenario junto a sus hermanas, Tamara y Celia, para dejar claro que la malagueña, refugiada en una calma “que por fin ha encontrado y que tanto merece”, “está pletórica y contentísima”.

Las hijas de Pepa Flores recogen el Goya de Honor en su nombre.
Las hijas de Pepa Flores recogen el Goya de Honor en su nombre. / Javier Albiñana

Pepa, Pepita como se refirió, “ha ofrecido felicidad a muchas personas a través de su trabajo durante muchos años y ahora se merece ella también encontrar la tranquilidad”, dijo. Sin estar, fue la que más estuvo.

También se llevó su cabezón la malagueña Belén Cuesta, el primero de su carrera. Partía como favorita por mejor actriz y se coronó visiblemente emocionada en su tierra. “Gracias por dármelo, por dármelo aquí, en casa, que es más emocionante aún”, afirmó en un discurso en el que tuvo unas palabras para Antonio de la Torre, otro malagueño que estaba en las quinielas y al que le robaron la estatuilla desde casa.

Como se pregonaba por todas las esquinas, el premio a mejor actor protagonista fue para Antonio Banderas. Fue su noche. Sumergido y rendido a Dolor y Gloria, se desprendió de su “discurso poco probable” e improvisó para deshacerse en elogios para Pedro Almodóvar.

Antonio Banderas, en la alfombra roja de los Goya.
Antonio Banderas, en la alfombra roja de los Goya. / Javier Albiñana / Marilú Báez

“No podría entender mi carrera sin él”, dijo antes de recoger el primer cabezón en esta categoría de su carrera –aunque sí ha recibido el Goya de Honor–. “Me siento vivo, estoy vivo”, promulgó tras contar que justo este domingo 26 de enero se cumplían tres años de su infarto, un tiempo en el que se ha afanado en labrar su huella, más si cabe, en Málaga, con la inauguración de su teatro y los éxitos consumados de A Chorus Line.

Aunque no subieron al escenario, estuvieron en el aire (y allí presentes) Mona Martínez, nominada a mejor actriz de reparto por su trabajo en Adiós, y Pablo Barce, por el cortometraje El nadador. En el aire Málaga también fue música gracias a Pablo Alborán, que cantó por Manzanita e hizo suyo el Sobreviviré. No quedó ni una halo de la 34 edición que no estuviera impregnado de la ciudad.

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