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Aspecto físico catalán

Este congreso solo ha servido al independentismo fundamentalista para tratar de exportar sus desmanes

Apartir de ahora, cuando oigamos hablar de la AFC tendremos que rehuir de entenderlo como la Confederación Asiática de Fútbol o la Conferencia Americana del mismo deporte. Un nuevo concepto ha llegado a nuestros lares, desde la cuna del supremacismo, para más inri de los españolitos de a pie, el "Aspecto Físico Catalán". Desde ahora podrán crearse líneas de investigación que profundicen en esta nueva característica hasta ahora desconocida del catalán autóctono, el de verdad, el de sardana y señera, el de independencia y europeísmo. Sin duda, estas señales, que los demás somos incapaces de apreciar en Cataluña, son solo reconocidas por seres superiores que, evidentemente, no se dignarán en transmitirnos estos nuevos conocimientos al vulgo hispano, ya que seríamos incapaces de entenderlos.

Ironías aparte, este tipo de cuestiones estéticas nos retrotraen al discurso más racista del nacismo: el auténtico alemán es alto, rubio, de raza aria y superior genética e intelectualmente. Cuando a una dirigente catalana se le escapa esto, el problema real es que está convencida de que las cosas son así, que no se diferencian simplemente por llevar un lacito amarillo en la solapa sino que, a simple vista, son diferentes. Quizás le faltó decir que son más limpios, más elegantes o más inteligentes, o que visten con esos adornos de bisutería fina de platástico, material que solo los catalanes son capaces de inventar y comercializar a precio casi de oro.

Y de pronto llegan los lloros por la anulación del Mobile World Congress. ¿Pero acaso no se ha estado años intentando hundirlo con desplantes, manifestaciones, insultos y humillaciones por doquier? Ahora no pueden retractarse de las acciones del pasado, cuando decían que iban a cerrar este símbolo del capitalismo, se insultaba a los organizadores y a los invitados, se negaba el saludo a las autoridades o se paralizaban los vehículos de alquiler y se atacaba a sus ocupantes. El pasado y la hemeroteca son testigos de que "el que la hace, la paga". Este congreso solo ha servido al independentismo fundamentalista para tratar de exportar sus desmanes, mediante escándalos, presiones, disturbios callejeros y paralización del transporte. Y ahora se ha quedado sin su gran caja de resonancia, porque al final el que viene a hacer negocios de telecomunicaciones no soporta al que trata de aprovecharse del evento para sus reivindicaciones.

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