Luces y sombras

Censuras

El segundo año de mandato es una fecha propicia para impulsar relevos en las alcaldías, pero no todo vale

La Feria de la Tapa, que hoy se clausura en Rincón de la Victoria, será posiblemente el último acto oficial del actual equipo de gobierno del Ayuntamiento. Mañana, si se cumple lo pactado, regresará a la Alcaldía Francisco Salado del PP y la socialista Encarnación Anaya volverá a la oposición.

La miscelánea política que alumbró las urnas en las últimas municipales ha convertido el Consistorio en una institución ingobernable, según me admitía en privado hace unos días un dirigente socialista. Difícil será que varié mucho el panorama con el cambio. Salado ha tenido que pactar con José María Gómez, su acérrimo enemigo. Sólo hay que repasar por encima las hemerotecas. El año pasado Gómez acusaba públicamente a Salado de "malversación". Por su parte, Salado un año antes tachaba de "vergonzoso que PSOE, IU y Ahora Rincón se apoyen en este personaje para acceder al gobierno municipal". Justo lo que ahora hace él. Eso sí, para guardar las apariencias el portavoz andalucista no entrará en el ejecutivo local del PP, pero sí su compañero de grupo.

Segundo año de mandato suele ser una fecha simbólica para propiciar las mociones de censura. Pero quizá no todo vale en los argumentarios políticos. Esta semana hemos asistido a un episodio muy poco edificante e impropio, por su ya dilatada experiencia del protagonista. El presidente de Diputación y de Turismo Costa del Sol, Elías Bendodo reprochaba al equipo de gobierno del Ayuntamiento de Marbella una "relajación" en materia de seguridad ciudadana y le pedía que tomase "las riendas". Todo ello después de que un par de supuestos borrachos y drogados salieran de un club y atropellaran con su vehículo a varias personas y causaran después en su huida varios heridos más al embestir a varios vehículos. Unos tipos que, por cierto, fueron detenidos casi en el acto, como resaltó luego el propio subdelegado del Gobierno, quien insistió en que Marbella es una "ciudad segura" con unas cifras de criminalidad en continuo descenso desde 2012.

No parece que el mensaje que envió Bendodo, al comienzo de la temporada alta de la Costa del Sol, sea el adecuado. Por encima de presidente del PP de Málaga, es el máximo representante institucional del Turismo en esta provincia. A mi entender, primó el componente de partido. Al día siguiente de esas declaraciones, el presidente popular andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla acudía a Marbella para "tender" la mano para facilitar un cambio de gobierno en la localidad. Y pedía la vuelta de Ángeles Muñoz. Curioso, porque si no hay moción de censura pronto es más que probable que la ex regidora no repita como candidata en las elecciones de 2019.

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