Luces y sombras

El PSOE andaluz se cita en Torremolinos

Como diría Iván Redondo, en las urnas hay que apelar a las emociones, aunque en el caso andaluz igual son los instintos

Torremolinos. El líder del PSOE andaluz ha elegido la emblemática localidad turística para celebrar el próximo 6 y 7 de noviembre el congreso que culminará la transición en el partido. De Susana Díaz a Juan Espadas. Casi tres años han necesitado los socialistas para asimilar el shock que le provocó la pérdida del poder tras las elecciones de 2018.

Pero el camino escogido tampoco se ha traducido, hasta ahora, en un cambio en las tendencias de los sondeos ni aparentemente tampoco ha despertado el entusiasmo de las bases, que sí eran conscientes de la necesidad de dar un golpe de timón al barco y le otorgaron un 55% de los votos al ganador de las primarias. Espadas llegó por descarte. Unos propugnaban que era mejor opción dejar que Díaz perdiese las elecciones y preparar un grupo parlamentario con calma para la remontada. Otros defendían la opción del diputado jienense Felipe Sicilia para romper las amarras con el pasado. Y , finalmente, triunfó la tercera vía, el alcalde de Sevilla, pese a que su candidatura parte con la desventaja de que ocupa un cargo institucional que levanta más que recelos en el resto de reinos de taifas de Andalucía y del que no quiere desprenderse.

Confían algunos socialistas en que, a su vez, en la provincia hispalense cale el Junts por Málaga que se ha acuñado para quejarse de que el poder andaluz lo detenta la periferia y provoque un aluvión de votos en Sevilla en favor del PSOE como respuesta. Como diría Iván Redondo en unas urnas hay que apelar a las emociones, aunque en este caso se trataría de suscitar los peores instintos.

Antes de la cita de Torremolinos, donde las únicas incógnitas serán la identidad de los miembros de su equipo y la ponencia en la que debe explicar cuál es su proyecto, Espadas debe refrendar su autoridad en el congreso federal de octubre. Y en un partido ese valor se suele medir por el número de militantes que consigue colocar en los órganos de dirección. Su objetivo es evitar ruidos en la delegación andaluza que acuda al cónclave. Fuentes socialistas aseguran que ya ha pactado que cada lista provincial de delegados la encabecen los actuales secretarios provinciales del PSOE, por muy susanistas que sean. El resto de integrantes se repartirían en función de los resultados que obtuvieron los dos bandos en litigio en las pasadas primarias de junio. Una solución salomónica de un líder poco curtido en estas guerras internas de los aparatos y que pretende huir del ajuste de cuentas.

El problema llegará luego en diciembre en la pugna de los congresos provinciales, porque sanchistas en el PSOE oficialmente son todos pero, en realidad, muy pocos.

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