Luces y sombras

La nueva democracia del psoe

A los militantes socialistas ni siquiera se les ha dado la oportunidad de elegir en Málaga a sus delegados al congreso

El PSOE de Málaga celebró en la tarde del miércoles un congresillo o una mini convención de paripé (no le han encontrado nombre a la reunión), porque no había nada sustancial que tratar, de los 39 delegados que representarán al partido en la provincia en el 40 Congreso Federal de exaltación del todopoderoso Pedro Sánchez.

El Partido Socialista que tanto presume de dar la voz a los militantes resulta que les ha hurtado incluso la posibilidad de elegir a los delegados que le representarán en esa cita de Valencia. Los estatutos de la formación contemplan que si sólo hay un aspirante a encabezar la lista al citado congreso, éste puede designar a los delegados que le apetezca para que le acompañen sin que nadie puede chistar. Así se entiende en esta partido ahora la democracia.

En el caso de la provincia de Málaga, a petición de Juan Espadas, secretario general electo en Andalucía, se aceptó un pacto y la delegación debía encabezarla el dirigente provincial José Luis Ruiz Espejo, otrora susanista. Pero, cuidado, en Málaga ya no quedan susanistas. En realidad nunca lo fueron. Son socialistas transversales unidos por la afinidad personal. Para que luego digan que sólo en Cataluña se construyen relatos. Espejo, eso sí, representa un único bloque en busca de autor o de oferta por sus votos. Negoció con las tres familias sanchistas que hay reconocidas en la provincia: la que encabeza n los alcaldes de Vélez y el Torremolinos, Antonio Moreno y José Ortiz, que no querían cambalaches pero que finalmente transigieron. La sanchista pata negra que del regidor de Cártama, Jorge Gallardo, y el diputado Ignacio López, del que siempre se olvidan en estas batallas internas. Y los sanchistas reconvertidos a última hora, con el portavoz del grupo municipal en el Ayuntamiento de Málaga, Dani Pérez. En cada uno de los grupos hay aspirantes a la secretaría general del PSOE de Málaga. Los dos bandos se repartieron los delegados al 50%. Cada grupo sanchista se quedó con seis representantes y, como sobraba uno, designaron a la directora general de la Guardia Civil, María Gámez, para que nadie pudiera desnivelar las fuerzas. Con esta división, se anuncia entretenido el congreso provincial de Málaga que en teoría se celebra en diciembre.

En este PSOE de las primarias, el ganador de la secretaría general designa a su ejecutiva a placer. Si quiere, deja fuera a cualquier crítico. A los delegados del congreso ni siquiera se les permite votar en contra de la dirección que proponga. O sí o abstención. Y sólo si se reúne la mitad más uno de firmas del total de la militancia se le puede destituir. Pero nadie se atreve a cuestionar el modelo de partido.

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