Crónica Miércoles Santa Málaga 2019 Cielo negro de incertidumbre

  • La amenaza de lluvia desvió la mirada de las vallas, las tribunas y los problemas del recorrido para ponerla en la decisión de las hermandades del Miércoles Santo

  • Salesianos, Mediadora y El Rico fueron las tres cofradías que salieron en una triste jornada en la que quedaron en sus templos otras cuatro 

Padre Jesús Nazareno bajo la advocación de El Rico en Cortina del Muelle Padre Jesús Nazareno bajo la advocación de El Rico en Cortina del Muelle

Padre Jesús Nazareno bajo la advocación de El Rico en Cortina del Muelle / Jesús Mérida (Málaga)

Las vallas que provocaron las críticas del público en la calle Larios habían bajado sus dimensiones para acallar los comentarios más negativos pero las nubes habían ascendido a los cielos llenando el Miércoles Santo de incertidumbre. Mediadora y Salesianos, las primeras de la jornada, decidieron hacer sus recorridos procesionales. Y El Rico modificó su itinerario para realizar el acto de liberación del preso en la plaza del Obispo y volver a su casa hermandad en la calle de la Victoria. El resto, entre el llanto de los propios y las quejas de los extraños, consideró que lo mejor era quedarse en sus templos ante la amenaza de lluvia. El cielo enegrecido parecía darles la razón, pero solo el tiempo les haría saber si la deción había sido la acertada.

La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno Redentor del Mundo y Nuestra Señora Mediadora de la Salvación salió a la hora señalada desde su lejano tinglado en la calle Ayala. El Señor de la sencilla túnica morada, mecida por los rápidos pasos de los hombres de trono avanzaba con rotundidad y firmeza por la calle Cuarteles. Sobre un manto de claveles rojos, en su trono de madera sin labrar, el Nazareno que porta la cruz en sentido inverso al acostumbrado avanzaba precedido por un cortejo de nazarenos negros con capa blanca. Giraron por Plaza de Toros vieja para continuar por Ancha del Carmen y reencontrarse así con la tradición más arraigada. Los pasos rápidos dejaron paso a una suave mecida que armonizaba la banda de cornetas y tambores La Estrella.

Con paradas cortas para ir recortando minutos a la noche y zafarse de la temida lluvia prevista siguió su camino hacia el Puente de la Esperanza para ser la primera de la jornada, aunque finalmente fue Salesianos quien pidió con anterioridad la venia para evitar parones. A continuación, la calle se tiñó del característico color azul pavo real de Mediadora. Un cortejo pequeño aunque suficiente precedía a la Virgen que se estrenó como agrupada en 2015. La unión musical Eloy García tocaba una preciosa marcha para vestir el camino de la Dolorosa de tez blanquecina y mirada rota.

Nuestra Señora Mediadora de la Salvación en la Alameda. Nuestra Señora Mediadora de la Salvación en la Alameda.

Nuestra Señora Mediadora de la Salvación en la Alameda. / L. M. Gómez Pozo (Málaga)

Piñas de claveles blancos adornaban a este sencillo trono de palio burdeos sin bordar. Un cirio de su candelería cayó poco antes de entrar en Ancha del Carmen, donde un buen nutrido grupo de fieles la esperaba. De la anchura de Cuarteles se pasó a la recogida vía del Perchel ofreciendo algunas de las imágenes más bonitas de su recorrido. Los de la comisión externa se afaban por embellecer el cortejo de penitentes para que luciera como merecía.

Le esperaban diez intensas horas de recorrido que no llegaron a terminar. Después del parón que supuso el tapón de las tres hermandades que procesionaron en el entorno de la Catedral, fueron acogidos en la casa hermandad de Estudiantes, en la calle Alcazabilla, por miedo a quedarse sin lugar de resguardo en su vuelta hacia Huelin.

Pasadas las cinco de la tarde empezaban a conocerse las primeras noticias de otras hermandades. La cofradía de El Rico ya había decidido que recortaría su salida sin pasar por la tribuna. Fusionadas y el resto tomaba la difícil decisión ante un cielo completamente encapotado. Arriesgar el patrimonio, ser valiente o temerario, según se mire, o conservador, ahí el dilema que afrontan las juntas de gobierno en días como el de ayer.

Los Titulares de la cofradía de la Paloma en su casa hermandad. Los Titulares de la cofradía de la Paloma en su casa hermandad.

Los Titulares de la cofradía de la Paloma en su casa hermandad. / Javier Albiñana (Málaga)

En la plaza de Camas la banda del Cautivo de Estepona ensayaba sus marchas mientras que centenares de personas ya le hacían el pasillo a las Reales Cofradías Fusionadas. Sin embargo, desde dentro llegaban malas noticias. La cofradía decidió no salir y eran muchos los que se quedaban con las ganas de ver al conjunto escultórico que pone cada Miércoles Santo a cuatro tronos en la calle, Nuestro Padre Jesús de Azotes y Columna, el Santísimo Cristo de la Exaltación, el Cristo de Ánimas de Ciegos y Nuestra Señora del Mayor Dolor y San Juan Evangelista.

Algunos se quejaban por el celo de la cofradía y su apuesta por no salir. “Pero si de aquí no se mueve nadie”, decían unos turistas de Sigüenza, que habían venido a Málaga para ver las procesiones de estos dos días. “Y a los legionarios”, apuntaban. La gente no quería moverse de la calle Calderón de la Barca esperando que, al menos, se abrieran las puertas. Unos hombres de trono, emocionados, salían del interior de San Juan enseñando las primeras lágrimas de la tarde. Era, como decía un parroquiano, “un miércoles descafeinado”.

Dentro de la iglesia, los hermanos compartían su pesar y buscaban consuelo en abrazos compañeros. Los más vinculados a la cofradía, los que arriman el hombro y dedican horas y horas para que el cortejo salga de la mejor manera posible, la de ayer fue una tarde aciaga. Sonó la marcha de la Brigada Paracaidista desde dentro de la Iglesia, aún con las puertas cerradas para el público. Nazarenos, hombres de trono y miembros del cortejo devolvían sus túnicas y la cofradía esperaba a tener el espacio más despejado de hermanos para abrir las puertas, que permanecerían abiertas hasta las 24:00.

Un portador abraza a su novia frente a Exaltación y Azotes y Columna. Un portador abraza a su novia frente a Exaltación y Azotes y Columna.

Un portador abraza a su novia frente a Exaltación y Azotes y Columna. / J. L. Pérez (Málaga)

Las caras lo decían todo. “Es una pena para la gente que trabaja todo el año en la cofradía, la verdad”, decía Miguel, que iba a hacer doblete debajo del varal en Exaltacion tras haber portado el trono del Cautivo el pasado Lunes Santo. Ninguna de las novedades que se escuchaban eran halagüeñas. La cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Puente del Cedrón y María Santísima de la Paloma ya había decidido que este año no procesionaría. La archicofradía del Santísimo Cristo de la Sangre y María Santísima de Consolación y Lágrimas retrasaba su decisión a la misa de las 19:00 pero visto el panorama se presentía lo peor.

Sin embargo, aún quedaba Semana Santa en la calle. La hermandad salesiana y cofradía del Santo Cristo de las Penas, María Santísima del Auxilio, San Juan Evangelista y San Juan Bosco avanzaba desde Santa Lucía a Granada para pasar por detrás de la tribuna de la Constitución y encarar el recorrido oficial. Con sus túnicas negras y sus cinturones de esparto, con sus cirios color tiniebla y la seriedad acostumbrada precedían la llegada del precisos trono de madera y no eran pocos los que miraban al cielo temiendo que las gotas empezaran a caer para empeorar aún más la tarde.

Rostros compungidos ante la decisión de no salir de La Sangre. Rostros compungidos ante la decisión de no salir de La Sangre.

Rostros compungidos ante la decisión de no salir de La Sangre. / Jesús Mérida (Málaga)

A ritmo marcial avanzaron hasta la esquina con Granada. Salesianos llegó antes a la presidencia y anticipó su paso a Mediadora para evitar retrasos en esta tarde desangelada. No funcionó mucho la estrategia porque luego tuvieron que esperar casi 40 minutos a que El Rico pasara por la calle Císter para poder salir de la Catedral. Se pidió silencio y el bello conjunto escultórico fue asomando para dar el giro de 90 grados con elegancia y precisión acompañando por la banda de cornetas y tambores Jesús Cautivo. Una vez pasado el trono la gente, con ganas de mucho más, fue a buscar lo que quedaba por ver. Todos orientaban sus pasos hacia la plaza del Obispo para poder presenciar el acto tradicional de la liberación del preso, un acusado de delitos contra la salud pública al que le quedaba un año de condena.

El cielo se oscurecía cada vez más. “Que negro se está poniendo”, comentaban todos a la vez. Y volvían a alzarse por enésima vez los ojos al cielo. La gente, despistada, encontraba en el móvil y en las redes los aliados perfectos para situarse en esta tarde alterada e incompleta. Por la calle Cañón se pudo rodear la Catedral para ver la procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno bajo la advocación de El Rico, que discurría por Cortina del Muelle. Las campanillas apremiaban la marcha pero tras en el amplio cortejo de nazarenos se hizo un hueco grande a la espera del trono del Nazareno que ni se veía a lo lejos.

Salesianos pasa junto a la Catedral. Salesianos pasa junto a la Catedral.

Salesianos pasa junto a la Catedral. / L. M. Gómez Pozo (Málaga)

La gente se impacientaba. “Habrá cogido un atajo”, bromeaba una mujer, que decició ir a su encuentro extrañada por el desorden del cortejo. Junto a la puerta de la Alcazaba, en una de las estampas más bonitas de la Semana Santa de Málaga, ya discurría pausado, señorial, con la túnica bordada, la cruz al hombro y la corona de espinas. La banda sinfónica de la Trinidad le tocaba una marcha sobrecogedora y todos agradecían que la cofradía se hubiese atrevido a realizar su recorrido, aunque fuese incompleto.

Después de los capirotes morados llegaron los azules de la María Santísima del Amor. En consonancia con los grandes tronos de las Dolorosas, el Amor lució espléndida sobre el brillante dorado. “Estamos todos aquí, en lo poco que hay”, decía una mujer a un vecino. Flores rosas, verdes y crema embellecían el cuadro de la Virgen que pasadas las siete y media accedía a la plaza del Obispo para el acto más característico de esta cofradía.

La tarde se hacía más fría cada vez, menos apacible y se podían entender las últimas decisiones de los cofrades. Las sillas en la Alameda estaban medio vacías, también en Larios. La Sangre hizo pública su determinación de no procesionar y, pasadas las nueve, haría lo mismo la cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima de los Dolores Coronada. Mientras unos sufrían por la posibilidad de que su cofradía se mojase y otros por haberse quedado con las ganas, los restos de Manuel Alcántara reposaban en la capilla ardiente dispuesta en el Ayuntamiento. La vida.

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