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Un huracán blanco (47-96)

  • El Unicaja cae con rotundidad ante el Real Madrid, que revalida el Costa del Sol

  • Laso encapsula a Roberts y el equipo se apaga ofensivamente

Kyle Wiltjer intenta desbordar a Felipe Reyes. Kyle Wiltjer intenta desbordar a Felipe Reyes.

Kyle Wiltjer intenta desbordar a Felipe Reyes. / unicajab. fotopress

Se cerró el tramo más complejo de la preparación. El Real Madrid, que validó su corona en el Costa del Sol, asestó una derrota dura, pero que no debe hacer sangre. La diferencia enrojece (47-96), pero el contexto invitaba a ello. Los de Laso arrollaron en el Carlos Cabeza marbellí con un juego fluido y efectivo, aún subidos en la cresta de la ola. Aguantó el Unicaja lo que le duraron las pilas a Roberts y Wiltjer, únicas pistolas con balas. Hubo pocos recursos atrás y adelante y los blancos penalizaron. Ahora se restablece la preparación con la vuelta de los internacionales.

Se personaba el Real Madrid en Marbella con un cinco titular de quilates, todos con trascendencia en un último curso dorado. Le costaba contenerlo al Unicaja, que por las circunstancias no podía tutearlo. Wiltjer y Stilma anotaban desde fuera, Tavares condicionaba altamente los ataques con su envergadura en la zona, para frenar a los de Laso (8-6). Distribuía Roberts, aunque no aprovechaba Okouo para finalizar cerca del aro. Pisaban el acelerador los visitantes, con mecanismos fluidos en ataque. El triple los espoleaba para doblar (10-20). Lo paró Casimiro, que movía el árbol sin resultado. Un triple de Pantzar sobre la bocina le daba más pendiente a la cuesta (12-27).

Wiltjer fue la única pieza indetectable y volvió a acabar con 16 puntos

Los imberbes Garuba, coétaneo de los canteranos verdes Javi Rodríguez y Godspower, y Pantzar castigaban (15-36). Pedía varios tiempos muertos un Casimiro algo desesperado, que reprochaba que los jóvenes hicieran daño. Devolvía a la pista a Wiltjer, la única pieza indetectable. Nueve puntos del canadiense aguantaban (24-41). Laso le había echado la red al cerebro cajista, Roberts, lo que anulaba al Unicaja en la zona ofensiva. No había recursos para producir y el Madrid desplegaba la pasarela (25-54).

Se gustaba el Real Madrid, con un par de marchas por encima. El quinteto verde evidenciaba que quería sujetar la tendencia. Anotaban Suárez, Díez y Okouo, deslucidos en la primera mitad. Era una quimera voltear, pero también reducir el trecho. Laso, con un fondo de armario amplísimo, movía sus piezas. La sintonía y la actitud era la idónea en los blancos, que encontraban poca oposición. Kuzmic, con pasado malagueño, ponía un sonrojante 36-76, ya restablecido de su lesión.

Una mirada al marcador ruboriza aunque sea pretemporada, pero se deben tejer pocas conclusiones. El Unicaja, mutilado por las ventanas FIBA, sabía de antemano que el Costa del Sol traería pocos beneficios grupales. Compitió 30 minutos con el Olympiacos y fue arrollado por un Madrid con 11 profesionales en Marbella. La semana que viene se se restaura la plantilla y tiene Casimiro 10 días providenciales para acabar el ensamblaje. Espera un inicio de curso temible.

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