Resultado y crónica del Unicaja-Barcelona Otra manera de caer (70-79)

  • El Unicaja domina durante más de medio tiempo al Barcelona, pero se acaba inclinando en un Carpena vacío ante un rival con Mirotic y Abrines muy inspirados

Alberto Díaz lanza a canasta ante Heurtel.

Alberto Díaz lanza a canasta ante Heurtel. / Javier Albiñana

Un primer tiempo para pensar que sí se puede construir algo serio y un segundo de mayor realismo, de comprender que el punto de partida está aún lejos y en el que se desnudan las carencias, en ataque y en defensa, del Unicaja para competir en un nivel de máxima exigencia. En un Carpena desértico en el que se oye todo pero en el que falta alma, llegó una derrota (70-79) ante el poderoso Barcelona con una mejoría respecto a Badalona, pero se coloca un 0-2 en el casillero que, en la víspera del viaje a Andorra, no es agradable y preocupa. Había un carro de talento enfrente (estelares los 24 puntos de Mirotic y los 21 de un Abrines recuperado y en plena madurez), al que se incomodó durante algo más de medio partido. Pero no hubo fuelle ni ideas para prolongarlo.

No se puede obviar esa mejoría, sobre todo en una notable primera mitad, pero hay problemas de fondo que persisten. Casimiro decidió cambiar el quinteto de salida, introdujo a Brizuela por Alonso y Gerun por Thompson, respecto al que se vio en Badalona. Pero la diferencia, más que por nombres, la marcó la mayor intensidad, la superior concentración y hambre que exhibió el equipo malagueño, muy enchufado, como con sangre en el ojo tras lo que pasó en Badalona. El Barcelona está en fase de construcción pero es un equipo temible. Y el equipo de Casimiro empezó haciendo grandes lecturas, además del esfuerzo, defensivas, robando balones y propiciando malos tiros azulgranas. Los 10 primeros puntos los metieron cinco jugadores distintos cajistas, el balón fluía y las primeras ventajas iban apareciendo, llevaba las riendas el equipo de casa, marcando el ritmo un defensivo alto.

Era un Abrines henchido de confianza quien daba la réplica, mientras que en el Unicaja Bouteille y Brizuela daban soluciones cuando el Barcelona defendía mejor o se obturaba la circulación. Estimables minutos de Rubén Guerrero, que venía de una racha improductiva. Aunque comenzó algo perdido, fue entonándose y realizó varias defensas de manual, también saliendo lejos a defender y protegiendo, esta vez sí, mejor el aro. Hasta sacó una antideportiva en un rebote de ataque. Como detalle positivo, coincidieron en pista Alberto Díaz, Rubén Guerrero y Francis Alonso varios minutos. Desde que Germán Gabriel, Carlos Cabezas, Alfonso Sánchez y Berni Rodríguez estuvieron en la temporada 2007/08 juntos en el equipo no se había dado esa circunstancia.

Con momentos de brillantez ofensiva, con un remarcable, después de lo de Badalona, equilibrio en el rebote, el Unicaja se marchaba rozando los 10 puntos y después se propulsaba hasta los 13 (38-25) ante la desesperación de Jasikevicius, que pedía dos tiempos muertos casi seguidos. El lituano consiguió despertar a sus jugadores y un parcial de 0-7, con peores ataques cajistas, reducía la distancia a seis puntos al descanso (38-32).

El Unicaja empezó a pasar serios problemas para anotar en la segunda mitad. El Barça ocupa espacios. Aunque le faltaba Claver, tiene quintetos difícilmente superables por energía y piernas. No encontraba focos de generación el Unicaja y el Barcelona, otra vez con Abrines muy dañino, ya se colocaba al frente del partido. Pese a anotar 11 puntos en el tercer cuarto, el Unicaja seguía vivo. Fallaba tiros libres el Barcelona y eso daba algo de resuello, pero hacía daño un triple de Hanga sobre la bocina (49-54) para poner las cosas aún más complicadas.

Un triple de Francis Alonso acercaba al Unicaja, pero ya el partido estaba en un ritmo que al equipo malagueño le sobrepasaba. A Mirotic, dominador acorde a su jerarquía, le pitaban faltas que eran y alguna que otra que no. Se han leído artículos en prensa nacional en los que el Barcelona transmitía su descontento con el trato arbitral a su crack. Pueden estar tranquilos. Pero no perdió por eso el Unicaja. Los recursos se agotaban, no había manera de encontrar aro con una mínima continuidad. Sin Jaime, faltan vías de creación, sobre todo ante rivales tan físicos como es este Barcelona. Y no había la gasolina extra que hubiera dado un Carpena lleno de espectadores y apretendo hasta el final. Unos chispazos brillantes de Brizuela, picado con Jasikevicus, permitían seguir al Unicaja en el partido. Un triple de Mekel para ponerse a tres puntos a falta de dos minutos fue la última opción real para meterse en el duelo. Casimiro colocó a Bouteille de cuatro con Brizuela y Alonso para jugársela con bombarderos, pero no le llegó a un mejorado Unicaja para sacar una victoria con la que soñó en una notable primera mitad. Hay aún mucho trabajo.

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