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Viñetas europeas

  • Con enorme belleza plástica, David Sala recrea la angustiosa partida entre el campeón del mundo de ajedrez y un aristócrata vienés

Una de las imágenes de 'El jugador de ajedrez'. Una de las imágenes de 'El jugador de ajedrez'.

Una de las imágenes de 'El jugador de ajedrez'.

Entre la propuesta europea de Astiberri (y mientras devoro El hombre garabateado, de Serge Lehman y Frederik Peeters, del que ya les hablaré), me gustaría destacar varios títulos publicados en los últimos meses por la editorial bilbaína. El primero de ellos es El jugador de ajedrez, la espectacular adaptación a viñetas de la última novela de Stefan Zweig realizada por el francés David Sala. Con enorme belleza plástica, Sala recrea la angustiosa partida entre el campeón del mundo de ajedrez y un aristócrata vienés que aprendió a dominar el juego durante el nazismo. En palabras del autor, el texto de Zweig sigue de plena actualidad "por el tema del triunfo de la barbarie y de la brutalidad frente a la cultura, el humanismo y la imaginación (...) aún estando lejos de lo que ocurría en 1930, vemos resurgir una atmósfera particular que desgraciadamente recuerda las ideas inquietantes y nauseabundas de aquel periodo". El trabajo de Sala es de los que se quedan clavados en la retina y, no por casualidad, la revista L'Express ha calificado la obra de "suntuosa" o el crítico Benjamin Roure le aplica el calificativo "deslumbrante". La edición de Astiberri, que les recomiendo encarecidamente, se completa con dieciséis páginas de estudios y bocetos.

Pantera, del belga Bretch Evens (los lectores inquietos recordarán sus dos primeras novelas gráficas, publicadas por la añorada Sins Entido: El lugar equivocado y Los entusiastas), es otro festín para los sentidos, en el que destaca tanto el talento narrativo del dibujante como su peculiar sensibilidad con los colores. La historieta nos presenta a la pequeña Cristina, que vive con su padre y su gata. Cuando muere la mascota, una misteriosa pantera acude a su dormitorio para consolarla y le descubre el reino de Panterlandia. Pero lo que parece una fábula mágica se va tornando progresivamente en una pesadilla perturbadora, a medida de que el felino se va volviendo más y más manipulador. Como explica el propio Evens: "Pantera es una criatura mágica o un demonio, que llega a la habitación de Cristina para consolarla por la pérdida de su gato. Intenta ser su amigo ideal, sigue todas sus sugerencias para evitar sorprenderla o preocuparla. Luego empieza a buscar información sobre ella. Se muestra dócil para amansarla. Un poco como haría un pedófilo que se gana la confianza de su futura víctima y la aísla de sus protectores (...). Pantera es un monstruo, como los de los cuentos de hadas o los de Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak".

Finalmente, les recomiendo también Esclavos del trabajo, el álbum autobiográfico de debut de la joven polaca Daria Bogdanska, que formó parte de la selección oficial del Festival de Cómic de Angoulême 2018 y fue finalista del premio Artemisia 2018. El cómic narra con frescura y valentía la problemática laboral de la dibujante, que emigra a Suecia en busca de una nueva vida y se topa con una precariedad y una indefensión social que rozan la esclavitud y que la llevarán a luchar por sus derechos y los de sus compañeros.

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