31 lugares únicos de Málaga que aún muchos no conocen (y merecen una visita)

Naturaleza extrema, historia milenaria y paisajes que impresionan: muchos aún pasan desapercibidos incluso para los malagueños

Es es la piscina natural más increíble de Málaga: cascada, agua gélida y ante una cueva de otro mundo

La cascada Grande de Maro tras las últimas lluvias
La cascada Grande de Maro tras las últimas lluvias

Hay una Málaga que no siempre aparece en los folletos ni en las rutas más transitadas. Una provincia que se esconde en barrancos, brota en manantiales, se pliega en montañas de roca caliza o permanece en silencio entre ruinas milenarias. Es una Málaga menos evidente, construida a base de agua, piedra y memoria, donde la naturaleza y el patrimonio dialogan sin estridencias. En ese territorio discreto se localizan 31 rincones singulares que condensan buena parte de la riqueza paisajística, ecológica e histórica de la provincia, espacios que conservan intacta su identidad y que explican, por sí solos, la diversidad de Málaga.

La provincia de Málaga cuenta con 31 rincones singulares reconocidos por su valor natural o patrimonial. Se distribuyen por todo el territorio, desde la costa hasta el interior más montañoso, y conforman un mosaico de paisajes que incluye cascadas, cuevas, bosques relictos, estructuras históricas y enclaves arqueológicos. Muchos de ellos se encuentran dentro de parques naturales como la Sierra de las Nieves, Sierra Bermeja, Los Alcornocales o El Torcal de Antequera, reforzando su relevancia ambiental y cultural.

Bosques, montañas y formaciones geológicas únicas

Entre estos enclaves destaca el Arce de Montpellier, en El Torcal de Antequera, un árbol singular por su tamaño y antigüedad, integrado en uno de los paisajes kársticos más emblemáticos de Andalucía. En Parauta, el Bosque de Quejigos y Nevero conserva una vegetación autóctona de alto valor ecológico dentro del Parque Natural Sierra de las Nieves.

El arce de Montpellier, en el Torcal de Antequera.
El arce de Montpellier, en el Torcal de Antequera. / malaga.es

En este mismo espacio protegido se encuentra el Pinsapo de Las Escaleretas, un ejemplar milenario que alcanza los 30 metros de altura y que ha resistido incendios y plagas, convirtiéndose en una auténtica joya botánica. También sobresale la Plazoleta de García Lorca, en el pinsapar de Sierra Bermeja, donde la poesía y el paisaje se entrelazan entre formaciones rocosas y bosques singulares.

El Pinsapo de las Escaleretas de Parauta.
El Pinsapo de las Escaleretas de Parauta. / malaga.es

Otros enclaves geológicos relevantes son la Torca de Mollina, una depresión natural en la Sierra de la Camorra con restos arqueológicos y pinturas rupestres, y el Tajo de los Molinos, en Teba, un profundo cañón de piedra caliza que alberga cuevas prehistóricas y fauna diversa.

El agua como elemento vertebrador del paisaje

El agua es protagonista indiscutible en muchos de estos rincones singulares. La Cascada Grande de Maro, con una caída de 15 metros desde los acantilados hasta el mar, representa uno de los espectáculos naturales más impactantes del litoral oriental malagueño. En el interior, la Catarata del Río Turón, en El Burgo, se abre paso entre bosques y montañas, en un entorno donde habitan nutrias, garzas y cangrejos autóctonos.

La cascada de Maro.
La cascada de Maro. / esnerja.com

Espacios como Barranco Blanco, entre Coín y Alhaurín el Grande, muestran el contraste entre formaciones rocosas y pozas de agua clara, mientras que el Nacimiento del Río Genal, en Igualeja, marca el origen de uno de los ríos más característicos del valle del Genal. En Villanueva del Trabuco, la Fuente de los Cien Caños deja brotar el nacimiento del río Guadalhorce a través de 101 caños, configurando una estampa de gran valor paisajístico.

La Fuente de los Cien Caños, en Villanueva del Trabuco.
La Fuente de los Cien Caños, en Villanueva del Trabuco. / malaga.es

Especial mención merecen los Baños de la Hedionda, unas termas de origen romano remodeladas por los árabes, conocidas por sus aguas sulfurosas y declaradas Bien de Interés Cultural.

Baños de la Hedionda.
Baños de la Hedionda. / Malaga.es

Cuevas, gargantas y paisajes subterráneos

La provincia de Málaga alberga algunos de los sistemas subterráneos más relevantes de Andalucía. La Cueva del Gato y la Cueva del Hundidero, cerca de Ronda, forman un complejo hidrogeológico de gran importancia, con impresionantes gargantas, lagos subterráneos y formaciones de calcita.

La inmensa Cueva del Hundidero.
La inmensa Cueva del Hundidero. / malaga.es

El Charco del Moro y el sendero hacia el Cañón de las Buitreras, en el río Guadiaro, conectan manantiales y desfiladeros en un entorno de alta biodiversidad, donde el paisaje se vuelve abrupto y espectacular. Sobre este cañón se alza el Puente de los Alemanes, una antigua estructura ferroviaria integrada en el Parque Natural de Los Alcornocales.

El Cañón de las Buitreras en un día de verano.
El Cañón de las Buitreras en un día de verano. / malaga.es

Patrimonio histórico en enclaves naturales

Muchos rincones singulares combinan valores naturales con un notable legado histórico. La Basílica mozárabe y las ruinas de Bobastro, en Ardales, constituyen uno de los conjuntos arqueológicos más importantes de la provincia, con una iglesia rupestre del siglo X mandada construir por Omar Ibn Hafsún.

La iglesia rupestre de Bobastro, en Ardales.
La iglesia rupestre de Bobastro, en Ardales.

En este mismo municipio se localiza el Castillo de Turón, una fortaleza medieval clave en la frontera entre los reinos cristianos y nazaríes. En Ronda, la Barbacana y los Molinos del Tajo recuerdan el antiguo sistema hidráulico que aprovechaba el agua del desfiladero para uso industrial.

Otros ejemplos destacados son la Noria de la Agusadera, en Cuevas Bajas, una monumental infraestructura hidráulica del siglo XIX; las Termas romanas de las Bóvedas, en San Pedro Alcántara, con su piscina octogonal central; y la Torre alquería y el puente de Ortegícar, en Cañete la Real, un conjunto defensivo de origen nazarí.

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