Tomás Pérez Benz | Director de Proyectos de ASIT “No ha habido una apuesta decidida por erradicar las armas en La Palmilla”

  • Tomás Pérez Benz habla de que “los avisos han sido muchos” y le resulta “inexplicable que no se haya actuado antes” 

  • La educación es la clave para mejorar la convivencia, considera

Tomás Pérez Benz cerca de la sede de su entidad en Palma-Palmilla.

Tomás Pérez Benz cerca de la sede de su entidad en Palma-Palmilla. / Javier Albiñana (Málaga)

ASIT, Asociación al Servicio de la Investigación y la Tecnología, lleva tres décadas trabajando en barrios como Palma-Palmilla para ayudar en la empleabilidad de sus gentes y paliar un analfabetismo digital. Por eso, Tomás Pérez Benz conoce bien el barrio y sus gentes, el estigma que cargan y la necesidad de crear un espacio más digno para su infancia.

–¿Cómo puede ser que saquen fusiles a la calle y se pongan a disparar en un barrio?

–Eso es lo que nos preguntamos todos. No era un secreto. De vez en cuando se producen episodios de estas características y todos sabíamos que iban a acabar mal. Llevamos muchos meses diciendo esto y la única explicación que se me ocurre es que no ha habido una apuesta decidida de las administraciones y autoridades policiales y judiciales para erradicar esto, para incautar todo lo que sea incautable. A partir de ahí hay otro trabajo a medio plazo que es evitar que los niños crezcan en un entorno de agresividad y violencia. Pero, reitero, es inexplicable que no se haya actuado antes porque han habido muchos avisos.

–¿Hay tantas armas en el barrio como se puede percibir?

–Con que haya una ya son demasiadas, partimos de esa base. Tampoco es que estemos hablando de grandes arsenales, las armas las tienen un porcentaje muy pequeño de los vecinos. La mayoría son personas que intentan hacer su vida normal y corriente y que, por supuesto, no tienen ni escopetas de caza. Son un núcleo muy pequeño pero que generan situaciones como esta cuando sacan las armas.

–¿Qué ambiente se respira en el barrio? ¿La gente se siente insegura?

–Palma-Palmilla no es un escenario de guerra, con lo cual la gente tiene una normalidad absoluta. Pero es verdad que la sensación que veo ahora es de mucho enfado porque esto podía pasar y ha pasado. Cuando hay algún episodio violento suele ser en horas nocturnas, de madrugada, y mucha gente está en su casa y no suele verse afectada. La gente intenta vivir con normalidad, pero a nadie le gusta estar mirando atrás o tener que agudizar el oído a ver si escucha algún ruido de alerta. Más que miedo, ahora la sensación es de cabreo.

"Palma-Palmilla no es un escenario de guerra y hay normalidad, pero es verdad que veo mucho enfado porque esto podía pasar y ha pasado"

–Es lógico cuando muere un hombre que se asoma a su ventana para ver qué ocurre...

–Por supuesto. Pero es que, además, por las noticias que tenemos el calibre que tenía la bala podía haber atravesado una pared. Le podía haber pasado a cualquier persona y todo por la irresponsabilidad primero de quien tiene armas y segundo de quienes miran para otro lado.

–En la marcha por la paz, un acto escolar, no participaron niños por la inseguridad del momento. ¿Qué realidad se le brinda a los niños del barrio?

–Da la triste casualidad que el jueves estaba este acto programado. Los niños todos los años hacen una especie de manifiesto y marcha por la paz que suele ser muy festiva, muy alegre, y las circunstancias obligaron a cambiarlo. Me parece prudente que los profesores y padres hayan tomado esas medidas durante un día o dos. La verdad es que la solución pasa por que los niños no tengan un ambiente de agresividad, de valores que no tienen que ver con la convivencia... hay muchos aspectos que hay que trabajar con los niños porque a la larga son ellos los que van a responder. Hay que evitar que los jóvenes tengan estas actitudes.

Pérez Benz en el centro ciudadano Jorge Macías. Pérez Benz en el centro ciudadano Jorge Macías.

Pérez Benz en el centro ciudadano Jorge Macías. / Javier Albiñana (Málaga)

–Los vecinos están cansado de que la imagen de Palma-Palmilla se asocie a estos actos...

–Eso es lo normal, desgraciadamente, que la gente se canse. Sobre todo porque si hacemos comparaciones la realidad es otra. En los últimos diez años esta es la segunda muerte por un acto violento en el distrito y en Marbella son 15 ó 16 en dos años. Al final cuando tienes la fama todo redunda en lo mismo y no se refleja la vida real ni el esfuerzo de los vecinos.

–¿Cuál es la realidad de Palma-Palmilla?

–La realidad es normalmente de gente sin recursos que intenta ganarse la vida como puede, que busca trabajo, que hace chapuzas, que llevan a sus hijos al colegio. Luego están esas noches en las que una serie de energúmenos se intentan imponer a base de violencia. Pero el día a día no tiene nada que ver con esto. No estamos en Siria, ni mucho ni menos.

–¿Cómo es la convivencia?

–Normalmente la convivencia en La Palmilla suele ser bastante buena. Hablamos con una barriada con muchos tipos de personas y apenas se producen conflictos.

"Cuando tienes la fama todo redunda en lo mismo y no se refleja la vida real ni el esfuerzo de los vecinos"

–¿El estigma cuesta mucho quitarlo?

–Sí, eso cuesta muchísimo. Y cuando ya parece que se ha avanzado un poquito, suceden cosas como ésta que retrocede bastante el avance de muchos años. También están cansados de otras cosas, de ver que cuando hay reivindicaciones se tarda mucho en responder a ellas, que no se avanza. Lo de las armas se ha hablado mucho con las administraciones pero se cansan de que hagan oídos sordos.

–¿Qué solución hay para esto?

–La solución es la educación, trabajar bien tanto con los niños como con los adultos el tema de la convivencia. Y esto tiene un resultado más inmediato de lo que parece. Hay una urgencia ahora mismo que es otra, que es retirar las armas para que esto no ocurra más, pero la solución pasa necesariamente por la educación.

–Decía el concejal que las armas están y luego no se encuentran y pedía una actuación más contundente desde el ámbito judicial...

–Estoy seguro que con hacer una mínima búsqueda en Youtube, Instragram y las redes sociales encontrarán a gente que presume de armas. Pomares tiene razón en que la solución a corto plazo no hay otra que policial y judicial. Pero a medio plazo son distintas administraciones, entre ellas el Ayuntamiento de Málaga y la Junta de Andalucía, las que tienen que intentar poner más medios y que las cosas avancen con más celeridad. Hay que hacer mejores cosas y con más alcance.

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