Educación

En busca de oportunidades

  • La Escuela de Segunda Oportunidad que impulsa la Asociación Arrabal y Radio Ecca celebra sus primeros graduados y abre el curso 2020

Varios alumnos de la Escuela de Segunda Oportunidad de la Asociación Arrabal comparten sus testimonios en un aula del centro. Varios alumnos de la Escuela de Segunda Oportunidad de la Asociación Arrabal comparten sus testimonios en un aula del centro.

Varios alumnos de la Escuela de Segunda Oportunidad de la Asociación Arrabal comparten sus testimonios en un aula del centro. / Javier Albiñana (Málaga)

Hay una gran mesa blanca a la que no paran de llegar cafés, zumos de naranja, bocadillos y dulces. Risas y miradas llenas de esperanza dejan claro que lo que hoy se celebra es muy especial. En esa enorme mesa se escuchan testimonios de chicos y chicas motivados e ilusionados. Ilusionados de poder comprobar que la vida sí que da oportunidades y que sabiendo aprovecharlas y disfrutarlas se puede cambiar por completo el camino de una persona que quizás haya tenido muchas piedras y obstáculos en el recorrido. Porque desde la Asociación Arrabal tienen claro que las oportunidades existen y que no hay mayor logro que poder conseguir aquello que tiempo atrás se veía totalmente imposible.

La Escuela de Segunda Oportunidad de la Asociación Arrabal celebró este miércoles sus primeros graduados y el inicio del curso 2020, en el que participan 19 personas de entre los 17 y los 40 años. La escuela sigue la metodología de Radio Ecca que tiene como objetivo “servir a jóvenes que se han desvinculado del sistema educativo convencional tras varios fracasos y a adultos que quieran formarse”. Defienden que uno de los valores más destacados de esta metodología es la posibilidad de compatibilizar la formación con una situación laboral.

Ignacio y José María son dos de los primeros en terminar su paso por la escuela y con el objetivo conseguido: tener una formación que les permite estar trabajando. De hecho, Ismail, Adrián y Madija no están en este acto por que se encuentran en su puesto de trabajo. Ignacio, aunque aquí le llaman Iñaki, tiene 23 años y lleva cuatro meses trabajando en una empresa de construcción. “Esto ha sido un auténtico salvavidas para mí".

La Escuela de Segunda Oportunidad cuenta con unas 19 personas de entre 17 y 40 años

"Me han ayudado a conocer gente del mundo laboral, a prepararme entrevistas de trabajo y tener claro que si alguna sale mal no hay que rendirse, sino seguir intentándolo”. Ve el futuro con mucha más claridad e ilusión que hace unos años. Está totalmente entregado a su trabajo y cree que va para largo. “Tengo mucha esperanza en este trabajo, también tengo claro que si sale mal, no me voy a venir abajo, sino que voy a salir fuera a buscar otras oportunidades”.

Ignacio demuestra una actitud admirable, llena de ilusión y entusiasmo. Quiere recordar la labor de Juan Francisco y Álvaro, los dos técnicos de intervención social que trabajan día a día con los alumnos y les apoyan en esa búsqueda y aclaramiento del camino laboral. “Ojalá hubiera en el mundo más personas como ellos”, añade agradecido.

Ignacio y José María son los primeros alumnos que han finalizado su formación en Arrabal. Ignacio y José María son los primeros alumnos que han finalizado su formación en Arrabal.

Ignacio y José María son los primeros alumnos que han finalizado su formación en Arrabal. / Javier Albiñana (Málaga)

José María tiene 27 años y el primer contacto que tuvo con la asociación fue gracias al deporte, pues se ofrecía un curso de monitor deportivo. Tras dos años en Arrabal, ahora está trabajando en una empresa de alquiler de maquinaria de construcción en la que se encarga del trabajo de revisión y mantenimiento de las piezas. Durante el desayuno, se van escuchando nuevos testimonios de compañeros. Algunos de ellos acaban de empezar este nuevo curso 2020.

La escuela también ofrece servicios de movilidad internacional con intercambios de estudiantes. Musa cuenta que estuvo en Rumanía. “Es una muy buena experiencia para mejorar el aprendizaje con los idiomas, además de que te obliga a tener más autonomía que aquí”, narra.

Detrás de cada alumno hay un historia distinta. Un joven repitió el máximo de veces posibles la Educación Secundaria Obligatoria, hay una madre de unos treinta años con dos niñas que con su testimonio deja claro que nunca es tarde para formarse. Una joven embarazada cuenta a sus compañeros que no ha suspendido ningún un examen desde que está en la escuela. Hay algo que tienen en común: la superación y el entusiasmo por lograr aquello que hace años parecía imposible. El camino no ha sido nada fácil para ellos, pero hoy están agradecidos y pueden demostrar que con esfuerzo y superación se pueden cumplir los sueños.

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