Universidad

Las notas copan las principales quejas al Defensor Universitario de la UMA

  • El curso pasado se realizaron más de 550 consultas en este servicio de la UMA y se abrieron unos 200 expedientes

  • El número de reclamaciones desciende en los últimos años y el 70% llegan desde el alumnado

Manuel Montalbán en la sede de la oficina, en el Aulario López de Peñalver. Manuel Montalbán en la sede de la oficina, en el Aulario López de Peñalver.

Manuel Montalbán en la sede de la oficina, en el Aulario López de Peñalver. / Javier Albiñana (Málaga)

Más de 550 consultas se realizaron el pasado curso en la Oficina del Defensor Universitario, organismo que existe desde finales de los años 90 en la Universidad de Málaga. De éstas, actuaron en unos 200 casos, es decir, que se abrieron dos centenares de expedientes. La tendencia a la baja se mantiene desde hace varios cursos y si en el 2015-2016 fueron 591, en el siguiente año descendieron a las 574. De estas quejas, el 70% fueron formuladas por el alumnado. Y sus calificaciones, los sistemas de evaluación y las revisiones de exámenes centraron sus reclamaciones.

“Las notas son las principales quejas que nos llegan de los estudiantes y fundamentalmente debido a la ambigüedad en la definición de las guías docentes”, comenta Manuel Montalbán, Defensor Universitario desde 2012. “Se han mejorado mucho en lo últimos años, pero aún hay cosas que no están suficientemente claras y se reflejan en malentendidos con la evaluación y cómo se obtienen las calificaciones”, agrega. Ésta es la principal preocupación que llega desde el estudiantado, aunque también están empezando a darse problemas de convivencia en las aulas.

“Es un fenómeno más reciente y no es tan cuantioso, pero sí lo consideramos un indicio de que hay algo emergente en este ámbito”, explica el Defensor Universitario. Y subraya que “sería erróneo plantear una barrera entre Bachillerato y la Universidad, en realidad es mucho más poroso ese tránsito y esto supone que cuestiones que ocurren en los institutos acaban también llegando a la UMA”. De ahí que, aunque sean muy minoritarios, se han dado algunos casos ciberbyulling entre compañeros y en los cursos inferiores de las carreras.

“La universidad no está fortificada frente a las expresiones y los conflictos sociales, es reflejo de la sociedad y estar atento a lo que ocurre es precisamente el cometido de nuestro trabajo”, sostiene Montalbán. Por ser reflejo de su tiempo también llegan a su oficina conflictos derivados de la diversidad e identidad sexual. El Defensor Universitario se coordina con los servicios y unidades que se dedican específicamente a estos temas en el seno de la institución académica. “En la UMA hay una especial sensibilidad ante los conflictos provocados por la diversidad sexual y hay actuaciones encaminadas al respeto, en la sensibilización y buscar soluciones a las dificultades académicas, burocráticas o de convivencia que puedan surgir en estos colectivos, somos bastante pioneros en esto”, indica.

El Defensor Universitario en un aula de la UMA. El Defensor Universitario en un aula de la UMA.

El Defensor Universitario en un aula de la UMA. / Javier Albiñana (Málaga)

Las consultas que llegan en relación a la transexualidad se derivan a la Unidad de Igualdad. “En la UMA está todo articulado para que se pueda cambiar esa identidad dentro de lo que son los cánones de funcionamiento académico. Lógicamente hasta que no se produce el cambio en el Registro Civil, eso no se formaliza en las actas o certificados oficiales pero en el funcionamiento diario sí está normalizado”, destaca el Defensor Universitario.

Las relaciones interpersonales, las quejas del profesorado

La problemática del profesorado es más variada pero, sobre todo, las actuaciones de la oficina se centran en las relaciones interpersonales en los departamentos. “Hay bastantes conflictos endógenos, malas relaciones cronificadas”, apunta Montalbán. “También con respecto a las plazas y a los concursos hay bastantes consultas, suelen ser estos dos ámbitos los de mayores intervenciones”, añade.

Y, aunque en una proporción mucho menor, también hay consultas cuando el profesor se siente atacados o minusvalorado por el alumnado. “No son muchos los casos, pero hay algunos que nos piden orientación sobre cómo reconducir la situación, reformular una relación que se ha complicado en clase por una mala respuesta, por una reivindicación un poco invasiva por parte de los estudiantes...”, señala el Defensor.

En el ámbito de la investigación, son más consultas que quejas las que se producen. Sobre todo por las convocatorias de algunas becas en concreto. “También por el tema de la autonomía docente, porque no se le deje dar algunas clases o porque haya una imposición muy fuerte de quien coordina esa asignatura y que de alguna manera no se respete lo que entiende como su libertad de cátedra”, dice Montalbán y reconoce que en esta parcela el cometido de su oficina es “bastante complicado”.

El PAS acude por convocatoria de plazas y conflictos internos

En cuanto al Personal de Administración y Servicios (PAS), las consultas o reclamaciones son cambiantes en cada curso. “Si salen plazas de ascenso y consolidación, puede haber distintas interpretaciones de las convocatorias y distintas lecturas y recurren a nosotros. También surgen bastantes cuestiones sobre los conflictos internos, entre compañeros y entre superior y subordinado”, indica el Defensor y matiza que suelen ser “situaciones conflictivas antiguas que repuntan de vez en cuando y que se suelen reconducir hacia la mediación”.

Llegan también a la entidad algún caso de sobrecarga de trabajo pero “ eso está muy bien canalizado por los sistemas que hay de prevención de riesgos, el Comité de Seguridad y Salud Laboral, que se encarga de todas estas cuestiones”, apunta. Como suelen funcionar bien, llegan pocos asuntos puramente laborales y son más los relacionados con la convivencia.

Diversas maneras de acceder al servicio

Hay diversas puertas de entrada a este servicio universitario. Desde la visita presencial a su sede, en el Aulario López de Peñalver, al correo electrónico, el teléfono o al sistema interno. Pero lo que puede resultar sorprendente es que en un buen número de ocasiones no se considera el último recurso, sino el primero. “El usuario llega de entrada a comprobar cómo lo vemos, hay una cierta confianza en nosotros, lo cual nos llena de un cierto orgullo. Nos preguntan si es la mejor manera o la vía oportuna de resolver un conflicto, estudiamos el caso, vemos las diferentes normativas internas y recomendamos lo mejor al usuario”, indica el Defensor.

El número de casos atendidos de la UMA son similares, en proporción, a los que se dan en las universidades de Granada y Sevilla. Todas las oficinas andaluzas mantienen una gran coordinación. Montalbán subraya que intentan “buscar soluciones conjuntas porque muchos de los problemas son los mismos”.

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