Ratas en Málaga

Malditos roedores

  • Vecinos de Campanillas aseguran estar “desesperados” por la presencia de ratas

  • Los expertos afirman que acabar con ellas es imposible

Ratas en Málaga: Malditos roedores Ratas en Málaga: Malditos roedores

Ratas en Málaga: Malditos roedores / Rosell

El problema de las ratas en Málaga parece haber rebasado los límites a ojos de los vecinos. Solo la mención de la palabra rata lleva consigo infinitas connotaciones negativas, por ejemplo, llamar así a una persona es decirle que es despreciable o tacaña, según la propia RAE. Y aunque Remy, la divertida rata gourmet de la película Ratatouille, ayudó a limpiar su imagen tanto que la gente empezó a pedirlas como mascotas, la percepción que se tiene de ellas sigue siendo la de un animal sucio, asociado a la pobreza, que trasmite enfermedades, provoca epidemias y destroza todo cuanto encuentra a su alcance con sus largos dientes. Por eso, cuando la concejala de Campanillas, Elvira Maeso, trató de restar importancia al asunto diciendo que se trata de “una especie animal que convive con las personas”, los malagueños tacharon de “frívolas” dichas declaraciones y desde entonces no han dejado de compartir en las redes sociales vídeos de estos roedores por la capital.

Son muchas las leyendas urbanas que persisten en torno a estos mamíferos, una de ellas dice que una ciudad –su subsuelo– tiene más ratas que personas, y aunque no deja de ser una fábula sin base científica, los expertos sí coinciden en que su número, casi imposible de determinar, puede multiplicar por cuatro o por cinco el número de habitantes; y en que erradicarlas de las grandes urbes es una utopía.

En Málaga, el principal foco de ratas está en Campanillas, allí, dicen estar “desesperados” según cuenta la presidenta de la asociación de vecinos, Carmela Fernández. Asegura que el problema se extiende por todo el distrito y que no es nuevo. “Llevamos ya muchos años y mucho tiempo diciéndolo”, lamenta, apuntando a la cantidad de solares vacíos que hay en Campanillas.

Ella misma, según comenta, ha tenido que tirar el lavavajillas y el horno por culpa de dos ratas “grandes como chivos” –señala– que se metieron en su casa. “Tenemos que vivir dignamente, y estamos cansados de dar avisos y de que nos digan que estamos en el campo y por eso hay ratas”, critica Fernández. Uno de los puntos más críticos, según la presidenta de la asociación de vecinos de Campanillas, está en calle Fausto donde por la cercanía del arroyo de la Rebanadilla intensifica el problema no solo de ratas, sino también de culebras. “Allí hay de todo, es un parque jurásico”, apostilla.

"He tenido una semana una rata dentro de la casa y he tenido que tirar paños y manteles”

Conchi Martín Cano, vecina de este distrito, asegura que desde que acabó el verano “ya hemos matado seis o siete en mi casa”. “Lo tenemos todo cerrado porque no paran de entrar”, explica. En su caso el problema, dice, es que en la misma puerta de su vivienda –situada en calle Carril de los Martínez– hay dos registros de alcantarillas. “Es exagerado, entre las ratas y los ratones no sé qué voy a hacer ya, no puedo dejar abierto el patio nunca porque se meten en la cocina... Hemos tenido una semana una dentro de la casa y he tenido que tirar paños y manteles rotos. Hasta el biberón de mi nieto porque se comieron toda la tetina”, relata.

Otra vecina afectada es Cristina Sánchez, que vive en calle Belgrado justo “al lado de un solar abandonado por el que entran ratas, ratones, ciempiés... y así llevamos desde que me mudé aquí, en noviembre de 2010”. “Eso de las ratas para mi es normal desde que vivo aquí. Por ejemplo, el año pasado todos los adornos de Navidad se los comieron los ratones”, recuerda.

"Salen de los registros de alcantarillado y se las ve paseando por árboles, aceras, cables....”

En el barrio de Colmenarejo “las ratas se pasean como si fueran por su casa”. “Fumigan pero es insuficiente, estamos invadidos, y desde agosto aquí no viene nadie”, subraya José Ángel Moreno, de la asociación de vecinos. “Salen de los registros del alcantarillado y se las ve paseando por los árboles, por las aceras, por los cables...”, añade. “Estamos en diseminados en el campo y hay ratas, eso lo comprendo, pero lo que no puede ser es que las ratas se paseen por las calles como si nada”, afirma, insistiendo en la urgencia de que se haga una fumigación en todo el distrito de Campanillas.

Ratas en el Centro de Málaga

También los vecinos del Centro de la ciudad advierten de la presencia de ratas en determinadas zonas, como en el entorno de la plaza de las Cofradías donde según el vicepresidente de la asociación de vecinos del Centro Antiguo, Alejandro Villén, “son fáciles de ver” en cuanto que la tarde empieza a caer. La voz de alarma la dieron un grupo de madres que acuden con sus hijos a la zona de juegos instalada en la plaza y que rápidamente comenzaron a compartir por las redes sociales vídeos con varios de estos roedores en la vía pública.

Según Moreno hay varios focos, localizados en calle Victoria, Canasteros, Nosquera, Comedias, Pasaje de Heredia, plaza Uncibay o plaza de la Merced. “En Canasteros, por ejemplo, me consta que los vecinos llevan viéndolas desde hace mucho tiempo y que se ha notificado al Ayuntamiento”, indica. “Van campando por la calle, hemos visto vídeos en las zona de Campanillas en que llaman a la rata y la rata mira, como si fueran gatos”, exclama Moreno.

A su juicio, la proliferación de ratas en el Centro de Málaga se debe a que “hay muchos solares abandonados, la limpieza está bajo mínimos y hay falta de vecinos”, ya que, “para poder establecer un control de qué pasa en el barrio hace falta población fija, los turistas no lo van a hacer”. Además de roedores, los vecinos también se quejan de las plagas de cucarachas que aseguran que salen de las alcantarillas. “Y no hablemos de las pulgas”, comenta. “El Ayuntamiento dirá que es la primera noticia que tiene, pero nosotros no podemos estar todo el rato detrás de lo que hacen”, agrega.

No todas las ratas son iguales, según explica el director del Departamento de Biología Animal de la Universidad de Málaga, Luis Javier Palomo. Así, las que causan las plagas en las ciudades son las llamadas ratas de alcantarilla (rattus norvegicus), llegadas a Europa en el siglo XVI acompañando al ser humano. Se trata de mamíferos cuyo ciclo de reproducción es continuo a lo largo de todo el año.

Sus poblaciones se suelen concentrar en las cloacas y en zonas de vertederos o basureros, por ello, según este experto no hay que preocuparse por su presencia ni ser “alarmistas”, a menos que sean “densidades muy exageradas”, ya que, teniendo en cuenta que “estamos hablando de cientos de miles de ejemplares” los que puede haber en una ciudad, “es imposible exterminarlas”. “Lo que se tiene que intentar es mantenerlas en unos límites de población que no se disparen, y que queden lo más restringidas posible a zonas de alcantarillas y basureros, pero que no te las encuentres en medio de una ciudad o de una calle”, señala.

Un operario del control de plagas en Málaga. Un operario del control de plagas en Málaga.

Un operario del control de plagas en Málaga. / M. H.

Control de plagas de ratas

Para eso hay empresas especializadas en el control de plagas en las ciudades. Silvia González Vidal, bióloga en Plagiser –la compañía que presta los servicios de desinfección, desinsectación y desratización en Torremolinos y Alhaurín de la Torre– precisa que “se puede hablar de plaga cuando se excede el umbral de tolerancia establecido en cada caso”. Por ejemplo, en un establecimiento o un hospital el umbral es cero, mientras que en una red de saneamiento sería mayor.

El límite, afirma, se establece según “las visualizaciones”, es decir, en función de los avisos de los vecinos, de forma que “si se reciben alarmas sucesivas de una misma zona hay que ir para ver qué está pasando, porque puede ser que la población haya subido”. La bióloga subraya que por su experiencia, las poblaciones de ratas suelen experimentar un pico coincidiendo con la primavera, por el repunte en sus ciclos biológicos, y el otoño por la modificación de hábitats, especialmente cuando es lluvioso, porque las alcantarillas “se inundan y el agua las desplaza hacia otros lugares”. Asimismo, suelen verse más cuando hay obras o movimientos de tierra.

Este año, según afirma, se están produciendo más incidencias debido a las precipitaciones. La forma de actuar, según González, es mediante “tratamientos continuados en las redes de saneamiento, con una mayor incidencia en esos dos momentos estacionales”, combinado con acciones puntuales de desratización ante las incidencias ciudadanas. “Se ponen cebos y se vigilan cada 15 o 20 días, hasta que vemos que ya no pican”, dice.

En cualquier caso, explica que la periodicidad de estos tratamientos de desratización depende de lo contratado por cada ayuntamiento. En el caso de una ciudad como Málaga, la bióloga estima que lo oportuno serían “mantenimientos trimestrales, haciéndose coincidir con el inicio de las estaciones”.

El concejal socialista por el distrito de Campanillas, Sergio Brenes, cifra en unas 2.000 las incidencias abiertas en el área de Medio Ambiente por avisos de ciudadanos procedentes, principalmente, de Carretera de Cádiz, Cruz de Humilladero, Centro, Campanillas y distrito Este. Brenes afirma que el problema de las ratas en Málaga afecta, incluso, al entorno de edificios municipales y colegios, y critica que hay una carencia de medios humanos en el servicio de control de plagas, externalizado por el Ayuntamiento.

En la capital, este servicio es atendido por cinco personas de la empresa Athisa –más otras ocho dedicadas a la programación del control de cucarachas–. A raíz de la polémica generada y de las denuncias ciudadanas en las redes sociales, el Ayuntamiento de Málaga informó en un comunicado de que, además de las actuaciones a petición de los vecinos, el dispositivo para el control de la presencia de ratas en la vía pública se desarrolla tres veces al año en todo el término municipal, “consistiendo eminentemente en la colocación de cebos en los registros de las redes de saneamiento y pluviales”. Así, en lo que va de año se han repuesto un total de 36.250 cebos en los once distritos y actualmente se está desarrollando la tercera campaña actual programada.

Este dispositivo programado se lleva a cabo dos veces al año en los centros de enseñanza pública de dependencia municipal y en los mercados, y una vez al año en los demás edificios e instalaciones cuyo mantenimiento es de competencia municipal. A tenor de los datos del Servicio de Vigilancia Sanitario Ambiental del Ayuntamiento, en lo que va de año se han recibido 1.653 peticiones de intervención, lo que supone un 5,5% menos que en el mismo periodo de 2017. El descenso es más significativo en algunos distritos. Así, en Ciudad Jardín han bajado un 34,9%, en Campanillas un 28,1%, en Bailén-Miraflores un 19,6%, en Carretera de Cádiz un 15,5% o en Cruz de Humilladero un 8,71%.

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