Málaga C.F.

El espejo de Abelardo

  • Desde el duelo en Mendizorroza de hace dos meses, el Alavés ha sacado 14 puntos de diferencia al Málaga

José González, en el entrenamiento de ayer en el Anexo. José González, en el entrenamiento de ayer en el Anexo.

José González, en el entrenamiento de ayer en el Anexo. / javier albiñana

Ejercicio de memoria para regresar a la última jornada de 2017. El Málaga visitaba el estadio de Mendizorroza, donde esperaba el Alavés, que venía dando pasos de gigante con Abelardo en el banquillo (había ganado dos de sus tres primeros partidos), pero que sólo aventajaba a los de Míchel en un punto (12 los vascos y 11 los malacitanos, igualados con el entonces farolillo rojo Las Palmas). Era una ocasión única para cerrar el año natural con cierto optimismo, por delante de dos rivales, al alza. Porque a pesar del pinchazo ante el Betis, se venía de conseguir poco antes tres puntos de oro en Anoeta.

Lo que ocurrió, sin embargo, hace hoy justo dos meses, es que el Málaga perdió y permitió a uno de sus rivales más directos escaparse en la clasificación. Le dio alas al Alavés de Abelardo, cuyo despegue ha sido para no volver a tomar tierra. Sólo hay que ver sus números. Los de Vitoria están ahora con 28 puntos en una cómoda 15ª posición en la tabla clasificatoria empatados con el Athletic y con Leganés y Real Sociedad a tiro (29). Un panorama idílico, sobre todo viendo de dónde vienen...

Lo verdaderamente sangrante es ver lo que ha sucedido en estos dos meses de calendario, en estos ocho partidos ligueros, desde que el balón echó a rodar en Mendizorroza hasta hoy. Mientras el Málaga (con despido de Míchel y cambio de entrenador incluido) sólo ha sido capaz de sumar dos puntos de 24 posibles, los del Pitu se han llevado 16. Así que le ha sacado al equipo que ahora entrena José la friolera de 14 puntos. Ahora mismo nadie considera al Alavés un equipo de los que pueden descender. Un cambio radical del escenario liguero. Pero presenciar esta resurrección también abre una puerta a la esperanza. ¿Por qué no va poder hacerlo otro equipo? ¿Por qué no va a poder hacerlo el propio Málaga?

No cabe duda de que al equipo malacitano le cuesta un mundo sacar sus partidos adelante. Lleva sin ganar desde la visita a la Real Sociedad, cuando se llevó los tres puntos de Anoeta rompiendo unas cuantas quinielas. Pero el Alavés, que antes de Abelardo tuvo a Zubeldía, al interino Cabello y a De Biasi, comenzó su escalada con sólo dos victorias en Liga en su casillero.

Obviamente quedan muchas menos jornadas, pero todavía hay 14 partidos y 42 puntos en juego. Además, aunque tenga que recibir a equipos importantes en La Rosaleda como Barcelona, Real Madrid, Sevilla y Villarreal, también cierra el curso ante Real Sociedad, Betis, Alavés, Espanyol y Getafe, que viendo cómo está la Primera División, podrían llegar a ese tramo final sin jugarse nada.

También le quedan al Málaga partidos que disputar contra rivales directos por la permanencia como Deportivo y Levante (ambos fuera de casa). Son, curiosamente, dos de los equipos a los que el conjunto de Martiricos ha conseguido arrebatar puntos. Así que hay esperanza, pero los de José tienen que demostrarlo en el campo.

De los tres últimos partidos (Las Palmas, Atlético de Madrid y Valencia), el Málaga mereció mejor suerte en, al menos, dos de ellos. Eso, más allá de las polémicas decisiones arbitrales que desnivelaron ambos choques. Aun así, los blanquiazules, agarrados a una manera de jugar más conservadora y primitiva, están dando síntomas de recuperación. El once se está moldeando y algunos de los refuerzos invernales empiezan a mejorar lo que había. Sólo falta imitar a Abelardo.

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