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La mística de Martiricos

  • El Málaga consigue un equilibrio perfecto en todas sus áreas y la afición se vuelca

  • La Rosaleda levantó al equipo tras sus primeros minutos perdiendo en casa

Los aficionados del Málaga, durante el partido contra el Albacete. Los aficionados del Málaga, durante el partido contra el Albacete.

Los aficionados del Málaga, durante el partido contra el Albacete. / marilú báez

El Málaga había recibido a Alcorcón, Tenerife, Córdoba y se medía al Albacete. Llevaba tres partidos y medio sin encajar un gol en La Rosaleda, donde contaba todos sus encuentros por victorias. Pero un penalti en el 57 provocó que Kieszek tuviese que recoger un balón de las redes. Y ahí empezó la magia, la mística de La Rosaleda, que recuperó bríos de otros tiempos para levantar al equipo justo en su primer tropiezo en Martiricos.

Oficialmente fueron casi 19.000. Pero ese rugido ensordecedor cargado de ánimos multiplicó las fuerzas de un Málaga errático en el inicio de la segunda mitad del partido. Hacía mucho tiempo que no sucedía algo así. Además, con esa relación causa efecto tan inmediata. El gol del Alba sacó lo mejor del público, que ya llevaba todo el encuentro muy metido en su papel, especialmente desde Fondo Sur 1904 (donde confluyen Frente Bokerón y Malaka-Hinchas). Hacía mucho tiempo, conviene recordar, que los seguidores no llamaban a los futbolistas para saludarlos al término de un partido.

La Grada de Animación dio un verdadero recital y de apoyo y fe en el equipo. El esfuerzo se vio recompensado con una remontada que se resume en dos goles de Blanco Leschuk en tres minutos cuando se hacían diez del 0-1. Necesitaba estímulos positivos la afición, que la pasada temporada también hizo demostraciones de cariño sin precedentes (ahí quedan los recibimientos al autobús del equipo), pero que llevaba tiempo sin poder sentir que mete goles, que gana partidos.

Y en todo esto tiene mucho que ver la apuesta por Muñiz. El entrenador impuso desde el primer día terapia de choque para que todos entendiesen que en Segunda no hay más filosofía que la del trabajo duro y no valen buhoneros ni prestidigitadores del fútbol. Cambiar la mentalidad de la gente era tan complicado si cabe como frenar la caída mental del equipo tras el descenso. La recuperación del Málaga en este inicio de temporada tan ilusionante tiene mucho que ver con los resultados, pero al mismo tiempo los resultados llegan porque la ilusión se palpa. Es un todo perfecto. Hay química en el campo y en la grada. Y en el club calma, que no es poco después de los últimos años.

Con tal comunión en todas las patas que conforman el Málaga, las internas y las externas, se consiguió una remontada que sirve de refuerzo también para que la gente entienda su importancia en el proyecto. "Antes de nada, quería agradecer el apoyo de la afición. Fue un espectáculo, nos llevó en volandas, nos hizo revivir y superar un situación difícil. Creo que es para comentar públicamente y dar las gracias. Fue vital para conseguir el objetivo. Fue un espectáculo ver el ambiente de La Rosaleda. Retumbaba, y eso al jugador le da un punto más". Lo dijo Muñiz tras el partido. No hay más análisis que ese.

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