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"Esto nos ha unido más, otros ya habrían optado por derrumbarse"

  • El defensa gaditano analiza la situación del Málaga y envía un mensaje lleno de esperanza

  • Asegura que a nivel mental ha "crecido mucho" y lanza un guiño acerca de su futuro en el club

"Esto nos ha unido más, otros ya habrían optado por derrumbarse" "Esto nos ha unido más, otros ya habrían optado por derrumbarse"

"Esto nos ha unido más, otros ya habrían optado por derrumbarse" / Javi albiñana

Diego González (Chiclana, Cádiz, 1995) está viviendo tantas experiencias nuevas en esta temporada en el Málaga que casi no sabría por dónde empezar a relatarlas. Pero está satisfecho en lo personal por esta escuela. No se arrepiente de haber firmado por el equipo blanquiazul. Al contrario. Y todavía cree que la salvación es posible. Su objetivo es seguir crenciendo y disfrutar de la ciudad y la afición en otro escenario distinto.

-Esa situación no entraba en sus cálculos cuando firmó por el Málaga.

-Siempre que uno llega a un club es con unas expectativas de querer hacerlo bien y que todo salga. Pero este deporte es impredecible. Tú puedes luchar y ponerle ganas, pero el fútbol tiene esa parte dura.

-¿Cuál es el germen de esta situación, dónde nace?

-Quizás desde pretemporada, que nos costaba mucho ganar. Poco a poco te vas dando cuenta de la realidad, que quizás no estábamos bien desde el principio, los números así lo decían. Buscamos la fórmula, entrenamos más intenso, y seguía ahí. A veces también entró el factor suerte.

-¿Se hicieron las cosas bien en verano?

-Comparo con otras plantillas y... el equipo estaba capacitado, pero los resultados merman la autoestima y te hacen dudar del trabajo. Por eso hay que mantenerse firmes en una idea, la que diga el técnico y luchar aunque no te dé los resultados.

-¿Dejó el equipo de creer en la idea de Míchel?

-Yo me he criado con la idea de que el entrenador es el que manda y al que debemos respaldar. A pesar de que no llegaran los resultados, nunca dejamos de creer en Míchel.

-¿Qué ha cambiado en el Málaga con José?

-Es una manera distinta de ver el juego. Es una cara nueva. A veces los cambios generan que la gente se vuelva a poner las pilas, los puestos no están seguros. Partimos todos desde cero y tratamos de limpiar un poco más la mente. Hay que aprender a echar en la mochila todo lo bueno de cada uno.

-¿Qué teclas tocó José cuando llegó?

-José desde que llegó ha insistido en la intensidad, la presión, las segundas jugadas, estar encima del equipo y que no se sienta cómodo, como le hicimos al Valencia y en los últimos partidos. También no intentar no complicarnos mucho, porque no estamos para complicarnos, y jugar más directos.

-¿Se encuentran más cómodos jugando así?

-El equipo está respondiendo bien a la idea. El coraje es ese, que por algunas circunstancias, por jugadas puntuales, se te escapan los partidos. Ha habido una serie de partidos en los que nos merecíamos más. Nos vamos muy dolidos a casa cuando vemos que hemos hecho un gran trabajo y después no sacamos ningún punto o uno, que a veces sabe a poco. Pero tenemos que aceptarlo, no nos podemos hundir. Hay que intentar aprender lo más rápido posible de los pequeños detalles que te cuestan esos puntos.

-¿Y qué ha aprendido Diego González?

-¿Yo? A convivir con situaciones duras. No estaba acostumbrado a pasar por esto. Al principio luchas, crees que puedes salir, y llevas así todo el año. Eso al final te hace un callo, te endurece. La situación no está para tirar cohetes, pero hay que buscar el lado positivo a todo. Si esto nos hace estar más unidos... En otros equipos optarían a lo mejor por derrumbarse o por ir cada uno por su cuenta. Eso haría que el equipo no pudiese tirar hacia arriba.

-Esto habrá sido una especie de mili para Diego González

-Yo, a pesar de que el equipo está como está, he credido a nivel mental. Inconscientemente, quieras tú o no quieras, te hace madurar el día a día. Ver el esfuerzo, el sacrificio, porque se está trabajando bien, al final te cambia la manera de pensar. Hay que irse con la conciencia tranqila. Lo normal es que terminemos ganando partidos de esta forma.

-¿Le pregunta los familiares y amigos cómo es posible que esté así el Málaga?

-Sí. Y da coraje escuchar de tus amigos o por la calle "no veas cómo estáis...". Ya lo sabemos que estamos ahí y que nos lo recuerden no ayuda. Está en nosotros la llave de poder levantar esto. Cuando estoy con mis amigos prefiero no hablar de fútbol, es bueno aprender a desconectar.

-Volviendo a los aprendizajes, se está curtiendo como lateral izquierdo.

-No es mi posición, pero sí que al final intentas aprender las cuatro o cinco cosas que te piden, hacerlo fácil. ¿Subir el carril? Reconozco que alguna vez puedo tirar para arriba, pero también los entrenadores prefieren que guarde un poco la posición porque yo soy de un perfil defensivo y es mejor estar arropados atrás que ir hacia delante sin saber al cien por cien y dejar un hueco por ahí.

-Sí que sube en las jugadas de estrategia y hasta le anulan goles...

-No vi lo que pasó en directo. En mi casa sí lo vi y no fue falta. Por intuición intenté ir al rebote a ver qué pasaba, me cayó el balón y, al meterla y ver que pitó falta, si no la hubiera anulado, era un gol que nos hubiera subido la moral y reforzado increíblemente por el minuto y el rival. Es duro eso. Es difícil llegar en Primera a una posición franca para meter un gol. Jode.

-Los rivales directos le están dando vidilla al Málaga.

-Debemos ser conscientes de que la Liga es larga y les pesa a todos al final. A los demás también les puede pesar estar ahí abajo, no es fácil de llevar esa presión.

-¿Han hecho cuentas o sólo semira al Levante?

-Cada uno especula y hace las suyos propias, pero yo soy más del partido a partido. Hay que intentar ir a ganar al rival que sea y luego ya se verá. Nosotros dependemos de nosotros mismos. Tenemos que salir a ganar todos los partidos, no podemos empatar, con eso no nos llega. Podemos vencer fuera, si lo hicimos en Anoeta, podemos hacerlo en otros campos.

-Toca visita al Athletic en circunstancias parecidas a aquella de Anoeta.

-Todo influye a estas alturas de la temporada. Las piernas pesan, algunos se cansan más, tantos partidos entre semana. Todo eso va jugando un poco a favor de nosotros. Pero nosotros tenemos que correr como venimos haciéndolo en estos últimos partidos.

-¿Temen que haya otro arbitraje extraño?

-A estas alturas el temor está asimilado de las cosas que nos han pasado. Toda la temporada hemos tenido momentos de sufrimiento y lo acabas interiorizando de manera positiva. Si tiene que pasar, que pase, pero nosotros vamos a hacer nuestro trabajo. Si se equivoca, que sea responsable de sus acciones, nosotros no podemos actuar por él.

-Hablando de actuar. ¿Será central zurdo o lateral ante el Athletic?

-Eso todavía no lo sé. A ver el míster dónde me pone. Yo estoy más cómodo de central.

-Ya va tocando jugar algún día ahí...

-[Sonríe] Algún partido para darme vidilla... Yo donde me ponga el míster siempre voy a estar contento de poder estar disponible y jugar.

-Y si el equipo bajase, ¿querría seguir en el Málaga?

-El Málaga, el club, a pesar de la situacion, me ha contagiado y me gusta mucho esto. Si estuviera el equipo el 12 ó el 14, sería esto muy bonito, se viviría de manera distinta. Es la espina que quizás tenemos todos.

-Para quitarse esa espinita, tendrá que quedarse...

-Habrá que conseguirlo.

-¿Con quién ha congeniado más del vestuario?

-El vestuario es bastante llano y sano. Eso me llamó la atención al venir. Dicen que a veces los vestuarios profesionales tienen una pizca de maldad, pero este me ha sorprendido gratamente. ¿Con quién me iría por ahí? Con cualquiera se puede entablar una conversación muy normal, no tienen el típico ego que pueda parecer que tienen los futbolistas. Con cualquiera de aquí me podría ir a tomar un colacao por la tarde.

-Es impresionante que La Rosaleda a pesar de esta situación siga teniendo a más de 20.000 personas cada jornada.

-Me sorprendió mucho que el público estuviera tan volcado. Fue muy bonito para los jugadores. Yo me sentí increíble cuando los escuché cantar. Con el 1-0 casi en el minuto 80 ya me estaba imaginando con una sonrisa de oreja a oreja. Sin dejar de estar concentrado en el partido...

-¿Hay alguien que no crea en la permanencia?

-Yo creo que no y si alguien no creyese, se acabaría viendo. Está el equipo metido. Somos conscientes de que los demás también están fallando y eso hace que sigamos creyendo. Hasta el último día vamos a seguir sudando la camiseta.

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