Antílopez | Grupo de música “Ahora hay una demanda de algo que no existía y estamos muy orgullosos de ello”

  • El dúo continúa la estela de su 'Dibujo libre' y llega este sábado a la Sala París 15 con el refuerzo de la Banda Ancha y su combinación de música gourmet, pantomima y otros ingredientes jugosos

Miguel Ángel Márquez Cáceres y José Félix López García, Antílopez, en la redacción de 'Málaga Hoy'. Miguel Ángel Márquez Cáceres y José Félix López García, Antílopez, en la redacción de 'Málaga Hoy'.

Miguel Ángel Márquez Cáceres y José Félix López García, Antílopez, en la redacción de 'Málaga Hoy'. / Javier Albiñana (Málaga)

Sábado, 21:45, Sala Paris 15. El fenómeno Antílopez, con el refuerzo de la Banda Ancha, hace parada en uno de sus sitios favoritos. Ya no es un paso discreto como aquel primero en Zouk, ahora su legión de fans en Málaga acude a su llamada y ellos responden con un repertorio premium, sabedores de la exigencia. Música gourmet, y pantomima improvisada de dos tipos que cantan como los ángeles y hacen reír como demonios. Antes de eso, Miguel Ángel Márquez Cáceres y José Félix López García, Migue y Félix, comparten un rato de charla con Málaga Hoy.

-Antes eran esos chavales que tenían que explicar que hacían chiripop absurdo depresivo con catarsis tragicómica. Ahora dicen Antílopez y… ¿qué pasa? ¿Se desenrollan las alfombras rojas?

 -Migue: Alfombras no, nos tiran sujetadores y facturas (risas). 2009-2010 es la semilla de Antílopez, pero el embrión fue un poco más adelante. En 2010 salió Ser Músico y cada dos o tres años nos ha dado tiempo a girar y grabar el siguiente disco.

-Félix: Las preguntas han cambiado mucho. Nos preguntaban qué hacíamos. Nos hace ilusión que ya no nos pregunten por qué nos llamamos Antílopez.

-M: Parecían entrevistas de trabajo. Ahora tenemos el viento a favor, nos paran más en la calla. Lo notamos sobre todo en las ciudades más nuestras, Málaga, Cádiz, Huelva. Notamos que recogemos lo sembrado. Antes íbamos a una sala en Galicia con 14 personas y ahora hemos ido a salas de América con 150 personas y todas nuestras canciones parecían Hotel California. Gracias a Internet estamos surfeando en muchos sitios.

-Y ahora que ya no son un canterano prometedor, ¿en qué punto se encuentra el proyecto Antílopez? ¿Fase de madurez o de pasar a un nuevo nivel?

 -M: Los cambios serán exclusivamente los que experimentemos. No vamos a cambiar de estilo, no nos vamos a meter a hacer flamenco-fusión ni trap. Seguiremos haciendo nuestras playlists. Cada canción recibirá el que trato que merece, pondremos el material en común, elegiremos cositas y seremos todo lo Antílopez que se pueda. Además, ahora hay una demanda de algo que no existía y estamos muy orgullosos de ello. Entre los dos lo hablamos todo.

"Ahora vamos a América y todas nuestras canciones parecen 'Hotel California"

-Cada vez hay más músicos y más plataformas. ¿Lo genuino es la forma de sobrevivir de Antílopez?

 -F: Cuando parecía que el mercado se iba a la mierda y nos metieron el miedo de que se iba a morir el mercado musical, nosotros íbamos haciendo nuestro disquito humildemente como podíamos siguiendo el patrón lógico: hacer las canciones, organizar una gira, venderla, seguir expandiendo tu virus.

-M: Valdano, en su libro Los 11 poderes del líder, tiene una cita en cuanto al estilo: “En este mundo tan competitivo, si no tenés tu estilo diferente, no existís”.

-F: Nosotros evitamos caer en el “este es nuestro disco más personal” y cosas así. Sabemos cuál es nuestro camino. De hecho, lo que tenemos ahora como referente es lo que ya hemos hecho. En un momento dado nos podemos exigir: no nos repitamos. Pero tampoco nadie nos ha hecho que no lo hagamos, no estaríamos incumpliendo ninguna norma porque estamos fuera de toda normativa.

-M: En nuestra carrera nos comparan a La Mandrágora, a Javier Krahe, pero nuestras carreras son más parecidas a las de Sabina. No por números de aforo ni nada, sino que miramos cuando Sabina tenía nuestra edad y vemos que en nuestra línea estamos en nuestros mejores años. Nos mojamos, nuestros discos son vida y obra. Así que en nuevos discos contaremos lo que hemos vivido en estos años.

-Ustedes parecen no competir, que lo hacen todo desde el sofá de casa. ¿La palabra éxito no está en su diccionario?

 -M: Nosotros hicimos el curso de Cantautores 2.0 que incluía música, diseño, excel, redes… Lo que no incluye es coger la guitarra (risas). No, en serio, que cada vez parece que uno la coge menos. Hemos cogido todo lo que se dice ahora en el mundo empresarial: no busques trabajo, créalo… todo eso lo tenemos en vena. Así que generamos contenido, hacemos branding, briefing… todo. Usamos todas esas herramientas porque hay que darle ese servicio al espectador.

-Su web es una suerte de Gran Hermano. Darlo todo, no esconder nada, ¿es la mejor forma de adaptarse a la nueva realidad musical?

 -M: Esos somos nosotros, es nuestro canal. Siguiendo el paradigma de las discográficas, no tenemos el mismo poderío que Universal, pero si invitas a Antonio Carmona, nos viene muy bien para ganar público. Con estadísticas en mano, nuestros vídeos en casa con invitados es lo que más ha funcionado del verano anterior a este. La Mari, Rozalen, Nita…

“Nuestro referente es lo que ya hemos hecho, pero no nos mitificamos”

 -Y así empatizan con su público gracias a la naturalidad que transmiten.

-M: Tenemos unos preparos porque es una irresponsabilidad subirse a un escenario sin ello. Pero claro, una vez arriba, ya con ese suelo que hemos generado… Porque nosotros nos rayamos mucho con eso: ¿Qué hace esta gente aquí? ¿Por qué han pagado para vernos? Generamos ese suelo de humor y crítica para estar a gusto. Y cuando ya estamos surfeando la ola, empezamos a soltarnos y sale nuestro temperamento, que es del suroeste de España, lo jocoso, reírte por no llorar, contar nuestras anécdotas.

-F: Y no nos mitificamos, no nos idolatramos a nosotros mismos. Creo que eso la gente lo termina notando y le gusta mucho.

-¿Dibujo libre es la forma sutil de no titular “Hacemos lo que nos da la gana”?

 -F: Exacto. En algún momento, comentando la idea de Dibujo Libre, nos acordábamos del colegio, de cómo éramos. Y cuando faltaba un profesor, durante esa hora, el sustituto decía “dibujo libre”. La gente dibujaba, jugaba con muñecos, cantaba. Tenemos libertad dentro de ese organigrama de “ve por aquí si quieres tener éxito”, de esa inteligencia emocional sociópata usada para engañar

-M: ¡Sin olvidar que también queremos vender discos!

 -A cualquier otro grupo habría que preguntarle que cómo va su gira. A usted hay que preguntarles si algún día descansarán.

 -M: Entre comillas, vamos a parar el año que viene. Entre comillas porque no podemos parar tampoco. Nosotros somos una empresa de ultramarinos que se puede ir como mucho un mes de vacaciones. Pero ahora, cuando acaben los carnavales, que nos tienen bastante liados, terminaremos los festivales y otros viajes en América a los que hay que ir. Hay un mercado impresionante de hispanohablantes que jamás pensábamos que se expandiría y mira.

-F: Incluso nos ha pasado que hemos ido a un sitio de nuevo y hemos sido conscientes de lo último que habíamos hecho antes, así que en nuestro afán por hacer algo equilibrado entre lo que gusta y lo que estamos presentando, a la gente le daba igual. Si les cantáramos todo lo antiguo, les habría dado igual.

-M: Hemos ido siempre a los sitios con el algoritmo de Google. Las de los vídeos son casi siempre las que nos piden, pero la gente suele buscar la ceremonia de iniciación. En América, por ejemplo, el cantautor treintañero está muy bien mirado, al contrario que aquí. Allí está emergiendo.

-F: Allí es más fácil que entre una canción tuya en Los 40 Principales de allí que ni por asomo entraría aquí.

-El menú Antílopez es música con guarnición de humor. ¿Les molesta que les llamen cómicos?

-M: No, no molesta, pero somos culpables de ello. Somos muy payasos. No me molesta que salgan del concierto diciendo: “¡Lo que nos hemos reído!” Y no cantan mal.

-F: Una vez presencié una conversación muy pasional entre dos personas, una defendiendo lo humorístico sobre lo musical y viceversa. No se dieron cuenta de que yo andaba por allí y me pareció muy interesante la trifulca entre ellos.

-M: Se trata de dejar la semilla ahí y que la gente vaya llamando a otros y así.

-F: “¡No desafináis!”, me dijo una vez una mujer. “¡No es la pantomima y la broma!”

“No me molesta que salgan del concierto diciendo: ‘¡Lo que nos hemos reído! Y no cantan mal”

-La convivencia se lleva por delante a muchos matrimonios. ¿Cuál es la receta de su buena coexistencia?

 -F: No convivimos. Hemos invertido mucho tiempo, claro, por el bien del proyecto. Respiramos porque nos nutrimos también de personas que nos rodean.

-M: En los viajes no somos de decir “mierda, otra vez otro viaje”. A mí me encanta viajar y estar en los hoteles antes que en mi casa. Estoy feliz como un gamo, dando volteretas. Genial, no pienso recoger nada. Aunque cuando vas a América echas de menos del puchero. Aquí en España la convivencia es más fácil porque vivimos separados, no tenemos que ensayar tanto porque los shows los tenemos ya trillados. Hacemos un ensayito con la banda en momentos importantes. Nos da para echarnos de menos y querer quedar.

 -¿Ustedes lo pasan mal en una discoteca?

 -F: Hemos tenido episodios. Nosotros nos hemos criado en baretos en los que incluso no nos hacían caso.

-M: Lo que no me gusta son los ambientes estos tensos en los que rozamos a alguien el cubata con el hombro y ya tienes que pedir ayuda.

-F: A mí lo que no me gusta, sea un bar grande o pequeño, es que el que te contrate no sepa lo que está llevando. El ambiente es la gente. Lo que no puede ser es que te digan: “¡Canta una de El Barrio! ¡Dale la guitarra a mi primo!”. Son contextos duros para el público y el artista, y esos ambientes los temo.

-M: Una vez una mujer en Galicia se subió al escenario y me regaló un táper de calamares en su tinta.

 -¿A qué película les gustaría ponerle banda sonora?

 -F: Una de Almodóvar o de Paco Léon, de ese rollo.

-M: De Benito Zambrano, una buena película española. Puede ser una película seria que aspire a lo máximo, que no tenga que ser algo cómico. Puede ser Polinesia y Patagonia para un momento en que una mujer está llorando mirando por la ventana, por ejemplo.

-F: Es que hay canciones que se hacen para películas y canciones que ya existían y que el director elige para determinados momentos. Puede que ya la tengamos compuesta y algún día nos llamen y la adaptemos.

 -Han pasado de patear antros a llenar teatros. ¿Lo de llenar un estadio como el Wanda es viable?

 -F: ¿Cuántos caben en el Wanda, 70.000? Tú lo pones a un euro y son 70.000 euros.

-M: Yo no pongo techo, porque si hemos pasado de 2 a 10, ¿por qué no más? Seguimos trabajando, así que vete a saber dentro de dos o tres años. Pero en este formato. Porque el espectáculo a dúo tiene un tope de 2.000-2.500. Ese es límite. Pero, con la banda, vengan vatios por delante.

-F: La gente nota que, cuando nos siente más cerca, lo pasa mejor, le gustan más las canciones. Es una sensación que ellos vinculan. Ellos van a empatizar con nosotros.

-Dentro de su versatilidad y dado su fuerte mensaje, ¿contemplan algún proyecto didáctico propio?

-F: Lo más didáctico lo hicimos hace unos años para Poder Canijo, en La1. Era un programa educativo, familiar, un poquito Pixar. Nos pidieron ocho canciones para los niños.

-M: Ellos lo querían todo: corto, educativo, que divierta a los niños y tranquilice a los padres…

-F: Nos dieron tres semanas, hicimos los ocho temas y fuimos pasando los sandrines.

-M: El programa no tuvo mucho share porque en España tampoco funcionó mucho lo divulgativo.

“Se tendría que hacer docencia con Juan Carlos Aragón; podría ser un Hemingway, un Bukowski”

 -Analfanautas, Yo tengo el dominio, Game Cover... No les gusta demasiado esta sociedad tecnológica…

 -F: Esas canciones, más que de la herramienta en sí, hablan del distanciamiento que suponen los aparatitos. Además, Analfanauta, por ejemplo, salió mucho tiempo antes de que la gente se diera cuenta de que la canción hablaba de ello. Nos damos cuenta, somos observadores.

-M: A nivel empresarial, yo diferenciaría mucho entre los tipos de aplicación. Por ejemplo, yo llevo mal lo Insta. Nos dicen que es muy recomendable y lo tenemos en cuenta porque a nivel marca hay que manejarlo todo. Pero a mí no me gusta eso de una foto comiendo caracoles, otra aquí, me quedo en casa, no salgo. Pero sí me gusta whatsapp, en Facebook me marco el objetivo de escribir cada día. Pero lo de exhibirme en Instagram no me gusta.

 -¿Cómo se puede explicar la pérdida de Juan Carlos Aragón?

 -M: Habría que invertir en un proceso largo, ir poniéndole a quien le hables cosas de él para que fuera entrando por el aro. Si no es carnavalero y no entiende de esto, habría que explicarle desde el principio.

-F: Hay gente que vive su vida sin haber leído a Lorca. Y puede ser perfectamente feliz, pero sería mucho más feliz si indagara un poco. Eso genera un cambio en los cerebros curiosos, indagar en el origen de todo. Si ese autor, escribiendo así, no consigue calar, con esas cosas tan atemporales, no creo que sea por culpa de Lorca, sino por los contextos.

-M: Yo recuerdo cuando leí un recopilatorio de Benedetti y se me activaban cosas por dentro. Vivir a Juan Carlos tiene sus procesos. Se tendría que hacer docencia con él, es un personaje que trasciende. Yo hace poco decía que para mí Martínez Ares es un Lorca de esta época. No ha hecho La Zapatera Prodigiosa, pero este tipo está cada año haciendo maravillosas. Y hablo de él como Lorca, pero qué podría ser Juan Carlos Aragón. ¿Un Hemingway? ¿Un Bukowski?

 -En el segmento que va del “eso no es flamenco” a ganar cinco Grammys latinos, ¿dónde se sitúa la opinión de Antílopez?

 -F. Siempre crean un fenómeno así cada cierto tiempo. Suele ser alguien extranjero, pero ahora estamos viendo que es una muchacha española. Pero eso se lleva forjando desde hace tiempo. Se viene trabajando en las altas esferas, en esas ligas en las que no estamos nosotros.

-M: Pero la chavala es catalana, que no es un factor baladí, porque la sacas de allí y le habrían cortado las alas antes de tiempo. Pegas patadas en un garaje y sale gente que le pondría la cara colorada por bulerías, por alegrías y por todo. Yo me mojo y doy mi opinión: la chavala canta aflamencado, pero no hace flamenco. Tiene su estilo, canta a su manera y ya está. Es una chiquilla con sus referentes, libre de hacer lo que quiera, se ha juntado con buenos traperos y maneja bien las bases. Lo que me escama es que se venda como flamenco.

-F: La venta Hacendado/low cost adherida a su marca solo la ha comprado la gente que no entiende de esto. Son más los millones de gente que no pilota en este tema que la que sabe. Se explica desde ahí. Y como no saben, si el artificio está hecho, saco mi 10. Pero desde el desconocimiento. Y a mí me gusta la gente con conocimiento. Porque este último no suelta el dinero así como así.

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