Factoría Echegaray | Nacho Albert Mori ya tiene quien la recuerde

  • Factoría Echegaray prepara el estreno de ‘Mi querida Mori’, la obra póstuma de Nacho Albert

Luis Centeno y Sofía Barco, durante los ensayos de ‘Mi querida Mori’. Luis Centeno y Sofía Barco, durante los ensayos de ‘Mi querida Mori’.

Luis Centeno y Sofía Barco, durante los ensayos de ‘Mi querida Mori’. / Factoría Echegaray

Entre juegos de té, rituales orientales y gestos que revelan o disimulan deseos ocultos se desarrolla Mi querida Mori, una tragedia moderna ambientada en el Japón de la Segunda Guerra Mundial escrita por el fallecido escritor y director Nacho Albert que su amigo el también autor Paco Bernal está armando para Factoría Echegaray. Convocados en el ecuador de los ensayos, los medios de comunicación pudieron comprobar este viernes cómo va tomando forma este artefacto escénico, en el que Sofía Barco y Luis Centeno encarnan a los personajes, que está cargado de “poesía y esgrima vital” y que levantará el telón del Teatro Echegaray el próximo 30 de abril.

Mi querida Mori es, según su director, “una pieza plena de vínculos ocultos y subtextos que levantan un edificio poliédrico, un trozo de vida que se deshoja y despliega ante nuestros ojos”. Bernal cuenta con el apoyo de Sergio Rubio como ayudante de dirección, la labor del escenógrafo Miguel Ángel Ramos y la música de Miguel Olmedo para dar sustrato al “conflicto soterrado entre la armonía y el deseo, entre el dolor y el olvido” que sobrevuela la trama. Arco Visuales firma el diseño de iluminación de la obra, el atrezzo es de Nieves Palma y Katy Navarro es la encargada de maquillar y peinar a Naoko y a Mister Diamond.

Nacho Albert escribió el guión teatral de Mi querida Mori basándose en Sol naciente, un relato firmado por él y José Lobillo que se incluyó en el libro Calendario de amantes y sombras, premiado y editado por la Diputación de Cáceres. El texto cuenta la historia de un diplomático británico, Mister Diamond, y una valiente geisha, Naoko, que mantienen un íntimo vínculo de silencio y reprobación. Ambos están condenados a raíz de un juramento pasado a permanecer juntos hasta el final en las horas previas a uno de los más devastadores acontecimientos de toda la historia. En Mi querida Mori, que se desarrolla en Japón en un día de 1945, se entrecruzan los evocadores y descarnados soliloquios de dos seres encontrados, obligados a compartir espacio y tiempo y a honrar la memoria de Mori.

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