Mirada alrededor

Juan José Ruiz Molinero

jjruizmolinero@gmail.com

El rey invisible

Es lógico que el actual Rey emérito, Juan Carlos I, se sienta molesto por no haber sido invitado al solemne acto celebrado en las Cortes españolas para conmemorar el 40 aniversario de democracia en España, con motivo de las cuatro décadas de las primeras elecciones. En él estuvieron presentes muchos 'padres' de la Constitución, ex presidentes de Gobierno, parlamentarios de las diversas legislaturas -Felipe González, Aznar, Guerra… -, junto a los actuales miembros de las Cámaras e infinidad de invitados, entre los que se encontraban Pedro Sánchez, las nietas de la Pasionaria que, junto con Carrillo y Alberti, entre otros, formaron parte de aquel Parlamento inaugural de la concordia. No creo que se haya olvidado que Juan Carlos I fue el impulsor de la actual democracia española, con su delfín presidencial Adolfo Suárez, apoyando a tantos políticos, intelectuales, ciudadanos que obligaron a cambiar una dictadura por un sistema democrático. Era lógico que él, aunque fuese como invitado, porque el papel de jefe de Estado le corresponde a su hijo, hubiera estado presente en lugar destacado, sin detrimento del honor que se debe a Felipe VI. Fue en ese acto un Rey invisible, porque muchos lo recordaron, subrayando que, tras su decisiva defensa de las libertades y las leyes en el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, hoy podamos seguir siendo un país libre, a nivel de los vecinos europeos, y no la vieja excepción y quién sabe si con el triunfo de los sublevados estaríamos padeciendo otro baño de sangre a que nuestra historia nos tiene acostumbrados. Me temo que no de haber sido por su valiente posición en aquel 23-F no tendríamos Parlamento en el que sus señorías optaran por asistir o no asistir al acto -caso de Esquerra Republicana de Catalunya o Bildu- o aplaudir o dejar de aplaudir al Jefe del Estado que estaba dando su discurso, como en este último caso hicieron, legítimamente, por supuesto, los representantes de Unidos Podemos y algunos parlamentarios socialistas que, a partir del regreso de Sánchez, parecen más partidarios de imitar al señor Iglesias que de buscar una posición propia, dentro de su matriz de izquierda socialdemócrata que tanta relevancia ha tenido en la vida política española de estos 40 años.

¿Una incongruencia o un error protocolario la ausencia del Rey emérito? ¿Una incongruencia o un error lo que acaba de decir el alcalde socialista catalán de Blanes -por cierto nacido en la Alpujarra granadina- comparando a Cataluña con Dinamarca y al resto de España con el Magreb? Me quedo aquí. Habrá tiempo de seguir hablando de plurinacionalidades o tópicos catalanes sobre los de otras tierras, sobre todo las andaluzas, que ya denunciaba Ganivet hace 150 años.

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