Horario de invierno Toca cambiar otra vez la hora... y no será la última vez

  • Este fin de semana tenemos que cambiar de nuevo los relojes. La Comisión Europea quiere que dejemos de hacerlo en 2019, pero los Veintiocho estudian pedir una prórroga hasta 2021.

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Dormir una hora más; tener más luz por la mañana, pero que el sol se ponga antes: en la madrugada del sábado al domingo (27 a 28 de octubre) el reloj se atrasará una hora en Europa. Un ritual que se lleva haciendo desde hace décadas y que marca el inicio del horario de invierno, que dura hasta finales de marzo.

Esta vez podría ser diferente, ya que la Unión Europea (UE) ha puesto sobre la mesa el debate sobre la supresión del cambio de hora.

En septiembre la Comisión Europea planteó eliminarlo y que el año próximo cada Estado pudiera decidir entre mantener el horario de invierno o el de verano. Para las autoridades en Bruselas encabezadas por Jean-Claude Juncker podría ser uno de sus últimos grandes proyectos puesto que su mandato finaliza en 2019.

En una encuesta online realizada en toda la UE la mayoría de los participantes se mostraron partidarios de suprimir el cambio de hora. El sondeo no era vinculante y en la encuesta participaron menos del 1 por ciento de los europeos, con una mayoría de alemanes (casi 3 de los 4,3 millones que la rellenaron).

Consecuencias de optar por uno u otro horario

Muchos países no tienen claro por qué horario optarán porque todavía hay muchas preguntas abiertas. ¿Qué supondría la supresión del cambio de hora no sólo para las personas, sino para el comercio o el tráfico ferroviario y aéreo, por ejemplo?

Los países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) se han pronunciado a favor de eliminar el cambio de hora y se inclinan por el horario de verano. Eslovaquia quiere el horario de invierno todo el año. Portugal en cambio prefiere mantener el cambio de hora dos veces al año.

Tres husos horarios en Europa

En todo caso, en la UE ya hay tres husos horarios: 17 países se rigen por la hora centroeuropea (CET, por sus siglas en inglés), entre ellos Países Bajos, Bélgica, Austria, Dinamarca, Francia, Italia, Croacia, Polonia y España. Ocho estados -Bulgaria, Estonia, Finlandia, Grecia, Letonia, Lituania, Rumanía y Chipre- van una hora por delante y se rigen por la hora de Europa oriental (EEST). Irlanda, Portugal y Reino Unido tienen una hora menos y siguen el horario de Europa occidental (WET).

¿Se ahorra energía?

Con el horario de verano y de invierno en realidad se pretende aprovechar mejor la luz diurna. Desde 1996 hay una normativa única para toda la UE según la cual el periodo de verano empieza a finales de marzo y termina a finales de octubre. Durante estos meses anochece una hora más tarde.

Los críticos con esta medida argumentan que no sirve para ahorrar energía. Según el Ministerio de Medio Ambiente alemán es cierto que debido al cambio horario los ciudadanos del país encienden menos la luz por las noches, pero en cambio en invierno y otoño por la mañana activan más la calefacción.

Los médicos además observan riesgos para la salud del cambio horario como cansancio, dificultades para conciliar el sueño y problemas de concentración. En la encuesta de la Comisión Europea tres cuartas partes de los participantes indicaron que el cambio horario tiene consecuencias negativas en su vida.

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