Unicaja Baloncesto La lesión de Kevin Durant, en perspectiva malagueña

  • Mario Bárbara, fisioterapeuta del club, explica aspectos que suelen influir a la hora de tomar decisiones en la vuelta a jugar

Kevin Durant se retira lesionado del Toronto-Golden State Warriors. Kevin Durant se retira lesionado del Toronto-Golden State Warriors.

Kevin Durant se retira lesionado del Toronto-Golden State Warriors. / Efe

Se juega una final de la NBA que está interesantísima. Allí está Sergio Scariolo, el entrenador más laureado de la historia del Unicaja, como parte integrante del cuerpo técnico de Toronto en la batalla contra los Warriors. El lunes se jugó el quinto partido y el triunfo de los de Oakland evitó el anillo para los canadienses, que ganan 3-2 pero deben viajar a California para jugar este jueves el sexto duelo. El quinto estuvo marcado por la sobrecogedora lesión de Kevin Durant.

La NBA es objeto de estudio desde Europa en múltiples ámbitos. En el interesante blog "Salud y Rendimiento" que actualizan los responsables médicos del club cajista, el fisioterapeuta Mario Bárbara escribe una reflexión bastante útil, ilustrada con el ejemplo de Durant, para comprender los protocolos que se siguen a la hora de decidir si un jugador sale a pista o no cuando hay una lesión. Como relata Bárbara, la duda está siempre presente.

Durant sufrió una rotura de gemelo en el play off contra Houston cuatro semanas atrás y desde entonces no había jugado. "Como aficionado lo veía claro. Juega seguro. Pero como profesional, intentaba imaginar lo que estaría pasando por la cabeza de todas las personas del staff médico o técnico de Golden State", reflexiona Bárbara.

Evitando juzgar en ningún caso lo que ocurrió con Durant, Bárbara explica cómo se evalúa la situación. "Se le realizan todo tipo de pruebas diagnósticas clínicas y de imagen durante el proceso de recuperación. La exploración traumatológica es y debe ser la primera valoración que se haga. A partir de ahí, el día a día es llevado a cabo por fisioterapeutas y preparadores físicos. Diversas pruebas complementarias (resonancia magnética o ecografía músculo-esquelética) confirman y afinan el diagnóstico realizado por el traumatólogo. El médico establece un pronóstico con una fecha que se marca en rojo por todos, dentro y fuera del club", relata.

"Estoy convencido que el gemelo de Kevin Durant no tenía signos de edema, líquido intramuscular ni ningún tipo de lesión", continúa Bárbara, siempre con la precaución de la distancia: "Entonces, tenemos esa resonancia perfecta, el jugador puede correr, esprintar, frenar, saltar... Entrena con normalidad. Todo va como la seda. Y ahora ¿qué?, ¿le damos el alta?. Kevin Durant está ok, objetivamente. Su entrenador, Coach Kerr habrá sido informado al igual que Bob Myers (General Manager). Siempre desde el respeto y el desconocimiento del caso, los plazos han sido muy ajustados, pero es una final y no había mañana tras ese 5º partido. Entiendo perfectamente la decisión tomada, pero desgraciadamente Kevin Durant se ha roto. Se podría esperar la recaída de una rotura del gemelo, aunque nadie se imaginaba que podría ocurrir lo peor, una rotura del Tendón de Aquiles".

Examen clínico óptimo, valoración funcional adecuada, test de fuerza con niveles previos a la lesión, readaptación completada con éxito, sin molestias, entrenamiento sin contacto y con contacto sin molestias y confianza y seguridad del jugador en la vuelta a la pista configuran las casillas que se deben rellenar para el OK.

"En primer lugar, el nivel físico y mental que exige un partido de competición (y mucho más una final de la NBA) nunca es ni parecido al de un entrenamiento con el equipo y esto cuando hablamos de lesiones musculares es determinante. El nivel de stress mental al que se someten los jugadores profesionales es brutal durante un partido. Cada segundo deben tomar decisiones en la pista en función de lo que haga el contrario y eso provoca un descontrol neuromuscular que solo pueden hacer jugadores en perfecto estado físico", explica Bárbara como de las posibles causas de la lesión de Durant.

"En segundo lugar, la presión. Interna y externa. La del propio jugador sobre sí mismo por volver y la de todos los miembros del equipo que desean que vuelva. También la presión externa, la de aficionados y medios de comunicación que esperaban y deseaban la vuelta de Kevin Durant porque veían que se les iba un título NBA que a priori era para ellos", incide el fisioterapeuta malagueño.

Una aproximación interesante a lo que se cuece dentro de un club a la hora de tomar decisiones cuando un jugador está lesionado y se ajustan los plazos para su regreso. "Estoy convencido que hicieron todo lo que había que hacer, solo que algunas veces, hay factores que no son controlables porque la salud de los deportistas no es una ciencia exacta y los jugadores no son vehículos que se reparan y vuelven a funcionar como si nada… afortunadamente", remacha Bárbara.

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