Resultado y crónica del Real Madrid - Unicaja El Madrid exige más (82-71)

  • El Unicaja evitó un escarnio en el WiZink, pero no dio nunca la sensación de poderle hacer daño a un equipo blanco que no pisó a fondo el acelerador

  • Gerun y Suárez, los mejores

Los jugadores del Unicaja rodean a Tavares. Los jugadores del Unicaja rodean a Tavares.

Los jugadores del Unicaja rodean a Tavares. / ACB Photo

Se asume que ir a la pista del Madrid es como ir al dentista. El Unicaja estuvo en el partido, siempre con una distancia de seguridad blanca, le intentó hacer el trabajo incómodo al equipo blanco y le bajó el ritmo de anotación habitual al equipo de Pablo Laso en la segunda mitad. Pero eso lo valió sólo para perder por 11 puntos (82-71). “Tenemos que pensar en qué tenemos que mejorar, tenemos que ser más exigentes”, era el mensaje de Casimiro tras el partido. Si el entrenador no estba satisfecho con lo que había visto sobre la cancha, poco más que decir.

No es el WiZink Center la mejor pista para obtener una fotografía fidedigna del estado real de un equipo, sale deformada por el gran potencial de un equipo casi infinito como el blanco. Dio la sensación de que el Real Madrid no apretó a tope el acelerador, que tenía en la recámara un par de marchas más y que en la segunda parte podía haber hecho más sangre pero el Unicaja estuvo ahí dando unos mínimos para impedirlo. En este calendario loco que exige la Euroliga es lógico que haya dosificación de esfuerzos.

Pero para hacerle daño al conjunto blanco hace falta algo distinto a lo que mostró el Unicaja, al que no se le puede acusar de esfuerzo, pero sí de acierto, de falta de acierto. Se exige un estado más pletórico para dañar al Real Madrid. Y le faltan cosas a este equipo, por ejemplo un Jaime en buena condición física. Y también un mejor balance defensivo. Fue demasiado alto el porcentaje de puntos que metió el Real Madrid en contraataque o en transiciones a partir de una pérdida o de un fallo en el tiro. Es algo que está siendo una constante desde que comenzó la temporada. Para el nivel físico y atlético que exhibe el equipo, esa tara debe corregirse. También se fallaron demasiadas canastas bajo el aro. Realmente, con un 34% en tiros de campo (25/73) no se puede ir ni a la puerta de la esquina. Cuando se insiste en intentar anotar de cerca cuando Tavares está en pista, puede pasar eso, que el aro se convierta en una aguja.

El partido siempre tuvo dominio blanco. Empezó pegando duro Gabriel Deck ante un Ejim espcialmente desacertado. Con 19-9, la aparición de Jaime Fernández en pista (no jugaría en la segunda mitad) y el regreso de Alberto dio al Unicaja algo distinto. También un Carlos Suárez motivado y que fue el jugador más productivo. El Madrid siempre tenía una respuesta para los intentos del Unicaja, que estaba por debajo de los 10 puntos al descanso (46-37).

Se fue por 18 el Madrid en la reanudación (60-42), pero el Unicaja no se abandonó. Bajó el pistón el equipo de Laso, pero a lo máximo que llegó el cuadro cajista fue a colocarse en la frontera de los 10 puntos. No se bajó de ahí y la victoria se quedó en casa. En fin, una derrota que no hace daño pero que tampoco constata una progresión del Unicaja. Hay que mejorar.

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