Unicaja Baloncesto La luz de Josh Adams

  • El jugador americano, estrella en el arranque, rememora el grave accidente de coche que le tuvo parado y expresa sus sensaciones tras el primer mes de competición

Josh Adams posa en la pista central del Carpena. Josh Adams posa en la pista central del Carpena.

Josh Adams posa en la pista central del Carpena. / Javier Albiñana

Josh Adams (Phoenix, 1993) cumple el mes próximo 26 años pero ha vivido mucho. Y quiere tener mucho por vivir, ve Málaga como un lugar ideal para relanzar su carrera. El norteamericano es una de las sensaciones de la ACB en el arranque de temporada, un jugador diferente y con unas características especiales. A veces pueden llevar a la desesperación, pero también son desequilibrantes.

Adams es un hombre bragado que vio de cara a la muerte, como recordaba en el programa Elegidos de Movistar. Tuvo un accidente de coche con 22 años, acabado su periplo con la universidad de Wyoming y firmado su primer contrato profesional para jugar en Saratov (Rusia), que pudo ser letal. “Hice una ronda para ver a mis familiares y amigos antes de irme para despedirme. Estaba conduciendo volviendo a casa de madrugada. Víviamos en medio del campo. Estaba muy oscuro, no había luces y era la 1:30 de la mañana. Estaba cansado, me quedó dormido y el coche se fue de la carretera, saltó un montículo y choqué con la cuneta del otro lado. Me desperté justo cuando el coche se estaba saliendo. Después tuve pesadillas por un tiempo reviviendo el accidente en mi cabeza”, relata con precisión el jugador americano.

La recuperación fue costosa, sufragada por ayudas anónimas, y un ejercicio de paciencia. “Cuando empezamos con el crowfunding sólo queríamos algo de ayuda. Nos emocionó el gran apoyo que teníamos. Todo el proceso de recuperación fue básicamente esperar a que creciera un nuevo hueso. Así que consistió simplemente en estar sentado y con mucho tiempo para pensar. Tienes que sentarte con el collarín y no moverte. La peor parte es aislarte mentalmente y mantener la confianza en volver a jugar ese juego que tanto te gusta. Estar al menos en contacto con el balón. Lo único que me preocupaba era jugar al baloncesto. Recuerdo que la primera vez que pisé la cancha estaba asustado. Pensaba que me iban a golpear en cualquier bloqueo cada vez que saltaba. Tuve que darme un fuerte golpe en la cabeza para darme cuenta de que estaba bien y recuperar mi nivel”, prosigue en su conmovedor relato el nuevo referente del ataque cajista, que alude a los tatuajes que lleva en el cuerpo para recordar aquello: “Uno dice ‘Perseverancia. Sigue adelante, incluso en los momentos duros. Fe’. Después tengo un león que dice que presumas de tus cicatrices. Básicamente, tiene la misma cicatriz que yo tengo en mi frente”.

Ya en conversación con Málaga Hoy, Adams analiza cómo va creciendo el Unicaja, en el que se está convirtiendo uno de los líderes: “El equipo está construyendo progresivamente una química bonita, cada partido de ACB o Eurocup es un partido duro y eso nos obliga a mejorar. Llevamos cinco victorias seguidas y es bueno, nos hace sentir bien, pero la clave es ser ambicioso para el siguiente partido. Cada entrenamiento lo enfocamos al siguiente partido, lo pasado es pasado. Tras las dos derrotas pensamos que teníamos que pensar en mejorar, necesitábamos entrenamientos para coger”, explica Adams, que no rehúye a ese aspecto de líder y de ejecutor que está mostrando en estos primeros partidos de temporada: “Quiero hacer todo lo que pueda para que el equipo gane. Algunas veces me tocará anotar, otras defender, algunas pasar... Hacer todo, pero cada día un poco distinto, lo que el equipo necesite”.

“A todo el mundo le encanta meter esos tiros calientes, pero he fallado muchos en mi carrera, también aquí en pretemporada no metía algunos. Es un proceso, un día metes, otros no... En el partido del Baskonia lo metí yo y otro día lo meterá otro compañero”, afirmaba James, que valora la competición nacional en la que ha aterrizado:“La ACB es muy, muy dura. Tenía ganas de jugar aquí porque todo el mundo dice que es la mejor de Europa. Y en la primera salida vamos a Manresa y es un partido extremadamente duro. Cada partido es un reto y hay que estar preparado ante cualquier rival, en cualquier cancha. No ganas si no das el 100%”.

Se le ve buena conexión a Adams con Jaime Fernández y Alberto Díaz. “Todo el mundo va conociéndose cada día mejor. La química en el vestuario es lo mejor. Aprendo de grandes jugadores, ellos aprenden de mí. Alberto es un jugador que es un gran base, nunca se equivoca en una decisión. Entonces Jaime y yo quizá podemos anotar más, pero yo también puedo dirigir. Creo que podemos dar cada uno aportando cosas concretas. Yo me siento cómodo con todos y en la posición en la que juegue, sea como base o como escolta”, proseguía Adams, que ante el Galatasaray mostró una gran mezcla en la segunda mitad con Gerun: “Mejoramos en cada entrenamiento y en cada partido. Volo me dijo en el vestuario que había un hueco para meter el balón en cada pick and roll al principio y al final. Escuché lo que me dijo y el mérito es de él, vio esa grieta en la defensa del rival y yo supe encontrarle”.

Se suele comparar al jugador americano, por sus cualidades como las piernas explosivas, a Mike James, ahora en el CSKA. Y admite el cajista que el ex del Baskonia “es un jugador en el que me fijo mucho y que veía jugar cuando yo estaba en la universidad. Le veía jugar en Baskonia, en Phoenix... Me encanta cómo juega. Es una bendición que me comparen con él”.

“Será duro, como todos de los de la ACB, más ante un equipo de Euroliga. Tenemos que estar metidos desde el principio”, advierte Josh Adams sobre la visita del próximo domingo a La Fonteta. El arrojo que muestra en la pista, la falta de complejos a la hora de decidir, quizá se acentuó tras pasar de largo una situación crítica que a cualquier otro se hubiera llevado por delante. Y en Málaga se encuentra cómodo para seguir escribiendo capítulos a su historia.

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