Vivir

Valdi se 'come' Capuchinos

  • La histórica hamburguesería abandona el centro tras 35 años e inicia una nueva andadura cerca de El Ejido, con camperos, copas y terraza

Uno de los históricos camperos de Valdi. Uno de los históricos camperos de Valdi.

Uno de los históricos camperos de Valdi. / M.H.

Resistió, con poco oxígeno, y ahora, obligada por las circunstancias, espera comerse el mundo. La hamburguesería Valdi, que desde hace más de tres décadas ofrece el mítico campero de Málaga, echará a finales de agosto el cierre al local que abrió en el centro hace ya 35 años. El negocio se traslada al número 24 de Alameda de Capuchinos, donde el responsable trabaja a destajo para dar forma a un nuevo negocio que, aunque mantendrá la esencia, aspira a conquistar a la juventud con un tono "más atractivo", aprovechando la proximidad con el Campus universitario de El Ejido y ofreciendo copas en la terraza.

Enrique Valdivia, conocido como Valdi, asume sin pena la despedida en la zona, consciente de que se había quedado "atrás" con la "incertidumbre" de no saber cuándo la propietaria pondría en venta el edificio y la transformación que en los últimos años ha experimentado el centro. Tampoco han contribuido la imagen de los contenedores de basura colocados cerca de la entrada y la imposibilidad que siempre tuvo de sacar mesas al exterior debido al paso de vehículos. "Sobrevivimos por mantener la marca. Hemos seguido con muchas dificultades, el negocio ha ido menguando. Si hubiéramos hecho una reforma habríamos estado más vivos, pero dejamos que llegara el momento. Acaba nuestra etapa en el centro", señala el dueño, que reconoce que la calle en la que hasta ahora se ha situado la hamburguesería "es de servicios pero no de hostelería". "Allí a los negocios les cuesta funcionar. Tiene tráfico rodado y la parada de taxis no ha ayudado", afirma.

Fue a principios de este año cuando Valdi supo que el local que tenía alquilado se vendería. Desde entonces se puso manos a la obra para poder adquirir un espacio de 120 metros cuadrados de planta y otros 90 de sótano. Su idea es habilitar una terraza con varias mesas. "Encontramos rápido la nueva ubicación, la vamos a adecuar a nuestro gusto y esperamos que la gente responda. Creemos que por la zona no hay sitios demasiado modernos", explica, a la vez que reconoce "que todo está ya inventado".

El empresario pretende continuar implantando la clave del éxito que durante estos 35 años le ha permitido mantenerse en pie, porque "la mayoría de las cosas buenas son básicas y cuando se lían salen resultados negativos". "Tenemos una fórmula de pan que a la gente le gusta y seguirá vigente. Va semicocido y nosotros lo acabamos, el cliente toma un pan recién hecho", sostiene el responsable, que asegura haber "intentado dar un servicio muy profesional". El otro secreto estriba en la receta de la mahonesa que ofrece "desde hace muchísimos años". A la carta añadirá productos nuevos. Valdi recuerda sus comienzos en calle Beatas y asegura que junto a otras dos empresas son los más veteranos del campero de Málaga. "De los tradicionales somos los últimos de Filipinas. Especializados como tal ya no quedan", recalca. Para muchos, la hamburguesería ha venido siendo una de las alternativas más recurrentes tras una noche de fiesta. Por allí han pasado "políticos, deportistas y artistas de primer orden". "Es raro que haya una persona con más de 30 años que no haya estado. Algunos eran clientes fijos", destaca Valdi. Ahora se marcha del centro "en armonía" con la propietaria del local, que le ha ofrecido un margen de unos meses para acondicionar el nuevo negocio y pueda aprovechar el tirón de la Feria de Málaga.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios