Redescubriendo la provincia

Rutas humildes que recorrer en Málaga durante este nuevo cierre perimetral

  • Sin romper los límites de la ciudad, y siempre vigilantes de mantener las medidas sanitarias

  • No es tan difícil, la verdad

El centro comercial del puerto es un espacio abierto donde mantener el espacio interpersonal. El centro comercial del puerto es un espacio abierto donde mantener el espacio interpersonal.

El centro comercial del puerto es un espacio abierto donde mantener el espacio interpersonal. / Javier albiñana

Un, dos, tres olas de COVID. Y después de un pasito pa’lante, María, viene un pasito pa’trás, tal como cantara Ricky Martin: de nuevo, las fronteras de Málaga capital se cierran al igual que la de muchos otros municipios de la provincia. Desde luego, no es cosa de broma: la situación sanitaria requiere que volvamos a afrontar este sacrificio a la espera de aplanar la curva de la tercera subida de contagios y a que la vacuna llegue en tropel.

Mientras, por nuestra parte, si seguimos las medidas sanitarias impuestas que ya deberíamos sabernos de memoria, tenemos opciones para disfrutar de este fin de semana de manera sosegada y tranquila.

Sobre todo se puede pasear y visitar lugares al aire libre, tratando de evitar las aglomeraciones y buscando mantener un distanciamiento interpersonal que evite el aumento de los contagios.

Así que, vamos a reunir los trocitos de paciencia que todavía queden en nuestro interior y, si decidimos salir, que sea con responsabilidad, respeto y civismo.

¡Ah, una cosa más! Antes de visitar algún lugar en concreto, no debemos olvidar comprobar si las restricciones impuestas, que cambian casi de día tras día, no nos impiden disfrutar de algunos de estos espacios.

Lagar de Torrijos

Recordar una vez más que los Montes de Málaga suponen un lugar ideal para dar un buen paseo sin romper el cierre perimetral. Y visitar el Largar de Torrijos y combinarlo con una ruta de unos ocho kilómetros no es mala idea.

Aprovechando la visita a este edificio, trazamos un camino circular partiendo y finalizando en este ecomuseo, punto desde donde nacen, además de ésta, algunas de las rutas más atractivas de los Montes de Málaga.

Como decimos, hoy en día, el Lagar de Torrijos es un museo. Envuelto por el denso pinar que caracteriza a estos montes, es una edificación de 1843 que representa el prototipo de casa lagar de la zona y se conserva tal y como se construyó.

El ecomuseo Lagar de Torrijos. El ecomuseo Lagar de Torrijos.

El ecomuseo Lagar de Torrijos.

En su interior arropa todo tipo de instrumentos antiguos que se utilizaban para la obtención de vino dulce de Málaga, así como del aceite virgen extra y elaboración de pan, destacando la prensa que se puede ver en su entrada, espectacular gracias a un gran tronco de árbol que, junto a una piedra de una tonelada, aplastaban y exprimían las uvas.

Para comenzar la ruta hay que poner rumbo al norte, dirección la Carretera de los Montes, hasta un pequeño que desciende hasta el arroyo El Mirlo. En esta zona son habituales los riachuelos y otros lagares, como el Lagar de Santillana o el Lagar de las Ucemillas.

Desembocadura del Guadalhorce

La pasarela a la desembocadura del Guadalhorce nos conduce a un espacio natural que sorprende por lo cercano. En ocasiones pensamos que la naturaleza está muy lejos de la ciudad, cuando en realidad está justo aquí al lado, incrustada en la propia capital malagueña, tal y como nos recuerda la presencia de Gibralfaro a un paso del centro.

Esta pasarela forma parte de la senda litoral, cuyo objetivo es conectar toda la costa malagueña a pie desde Manilva hasta Nerja.

El entorno de la desembocadura del Guadalhorce a vista de sus habitantes: de pájaro. El entorno de la desembocadura del Guadalhorce a vista de sus habitantes: de pájaro.

El entorno de la desembocadura del Guadalhorce a vista de sus habitantes: de pájaro.

No podemos olvidar que este entorno es un paraje natural, un espacio protegido incluido en la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía (RENPA).

El recorrido que nos ofrece la ruta de este enclave natural es bien sencillo: llano como un plato, está repleto de humedales permanentes, y la mayor atención que debemos mantener es, como hemos dicho, y no nos cansaremos de repetir, el cuidado y el respeto hacia el medio ambiente natural que nos acoge. Seamos unos visitantes modélicos.

Una ruta de la que ya dimos amplia información y que se puede consultar completa en este reportaje.

Cementerio inglés de Málaga

En la capital malacitana, el encanto por excelencia a la hora de hablar de camposantos está en el Cementerio Inglés, ubicado en pleno Paseo de Reding. Entre sus ilustres moradores podemos encontrar a su fundador William Mark, a varios tripulantes del Gneisenau, el buque alemán hundido en Málaga en el año 1900, al oficial Robert Boyd, teniente del malogrado general Torrijos e importantísimas figuras de la cultura andaluza, como Jorge Guillén o Gerald Brenan.

El cementerio inglés en pleno Paseo de Reding de la capital. El cementerio inglés en pleno Paseo de Reding de la capital.

El cementerio inglés en pleno Paseo de Reding de la capital.

El Cementerio Inglés es el primer camposanto protestante construido en España. Dedicado a San Jorge, fue levantado en 1831 en la Cañada de los Ingleses, en pleno barrio de La Malagueta, a los pies del monte Gibralfaro.

Su estructura aprovecha la cercanía del mar para plantearse como un paseo sosegado entre la generosa vegetación y es un Bien de Interés Cultural desde el año 2012.

Muelle Uno

Ya es un clásico: el Muelle Uno no deja a nadie indiferente. Ya sea desde el Palmeral de las Sorpresas a la Farola, pasando por el Cubo del Pompidou, el Muelle Uno se ha convertido en un hito indispensable en Málaga.

El Muelle Uno nos ofrece un espacio para lo que queramos. El Muelle Uno nos ofrece un espacio para lo que queramos.

El Muelle Uno nos ofrece un espacio para lo que queramos. / javier albiñana

Mención especial merecen las columnas en forma de arco del espaldón del dique de Levante junto al Terminal de Cruceros: un lugar tan fotogénico como sucio que se debería cuidar un poco más, ya que está de capa caída y ahora, además, también supone un grave problema.

La Farola de Málaga

Y ya que estamos en el Muelle Uno le podemos echar un vistazo a la Farola de Málaga que es una de los seis faros de la provincia.

La historia de la célebre Farola de Málaga se puede consultar en un gran reportaje realizado por esta casa por su segundo centenario.

Así, gracias a este artículo sabemos que el proyecto de la Farola tuvo su origen en Bartolomé Thurus, el primero en plantear la edificación de una batería y un faro al final del dique de Levante en 1717, el mismo año que Felipe V le encargaba la ampliación del puerto.

El Paseo de la Farola de Málaga capital. El Paseo de la Farola de Málaga capital.

El Paseo de la Farola de Málaga capital. / Javier Albiñana

Sin embargo, en aquellas obras se instaló una linterna sobre un armazón de madera iluminado con 12 lamparillas de aceite. Una chapuza que durante el siglo XVIII fue sustituida en numerosas ocasiones por artilugios cutres que causó no pocos accidentes en la bahía malagueña.

No sería hasta el año 1817 que la Farola de Málaga sería terminada de edificar, en esta ocasión, un cambio al fin, por el ingeniero Joaquín María Pery.

Un elemento de la infraestructura naval que con el paso de los siglos se convertiría en todo un símbolo de la capital malacitana.

El Parque de Málaga

Y pegado al Muelle Uno y a la Farola de Málaga: el Parque de Málaga. Ubicado en el centro de la ciudad, tras el puerto y frente al Ayuntamiento, este es el principal paseo ajardinado de la capital.

Destaca por su gran valor histórico, ya que se encuentra directamente relacionado con la historia del siglo XIX, teniendo su origen en una ley del año 1896 inspirada por Cánovas del Castillo.

Vista aérea del Parque de Málaga. Vista aérea del Parque de Málaga.

Vista aérea del Parque de Málaga. / Javier Albiñana

Desde entonces han sido muchas su reformas y arreglos. La última dejó el jardín tal y como lo conocemos hoy en día. Y ya le hacía falta: antes de la reforma se encontraba en un estado algo salvaje. Tanto, que bien podría haber escondido una pequeña tribu indígena en su interior que nunca hubiese tenido contacto con el hombre blanco.

La plantación del Parque de Málaga se ha ido enriqueciendo a lo largo del tiempo con especies de diferentes procedencias y para su construcción se le ganaron terrenos al mar a finales del siglo XIX.

Varios ciclistas circulan por el carril del Parque de Málaga. Varios ciclistas circulan por el carril del Parque de Málaga.

Varios ciclistas circulan por el carril del Parque de Málaga.

Con una extensión de más de tres hectáreas, en él se puede observar una gran diversidad de vegetación en la que destacan las especies tropicales y subtropicales, además de palmeras, dragos, plátanos orientales o ficus, amén de numerosas fuentes y monumentos.

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